Una coyuntura apropiada para la inversión global con sesgo valor


El año pasado, los mercados globales registraron una rentabilidad cercana al 20% en euros. La mitad de este rendimiento se puede atribuir a los efectos de las divisas, pero hemos de tener en cuenta que esta cifra enmascara la idiosincrasia propia de cada mercado. Y es que cada uno de ellos tiene sus propias características, lo que invita a tener un enfoque diversificado que incluya múltiples oportunidades de inversión y a poner en práctica, cuando sea necesario, un cambio de exposición hacia los sectores que tienen el potencial alcista más atractivo.

Desde una perspectiva geográfica, en 2014 destacó la economía norteamericana. Este año es Europa quien está empezando a mostrar signos de una débil, pero sostenible, recuperación mientras que la imagen en los mercados emergentes es mixta, debido en gran parte a la caída de los precios de las materias primas. Si se analizan los sectores, la disparidad entre el rendimiento de los cíclicos y no cíclicos es elevada y aunque es cierto que sectores como los servicios públicos o la asistencia sanitaria obtuvieron muy buenas rentabilidades, la disparidad de rendimientos dentro de un mismo sector fue incluso mayor.

Todo esto ha permitido  que el inversor con aversión al riesgo se beneficiara de las acciones de crecimiento no cíclicas. Pero ahora estas están cotizando en máximos tanto en Europa como en  Estados Unidos y en los países emergentes. Además, la actual recuperación gradual de la economía global y los descuentos en las valoraciones de los valores cíclicos deberían proporcionar un terreno fértil para las carteras de inversión con sesgo valor.

La estrategia de flexibilización cuantitativa del BCE y un euro a la baja son factores que beneficiarán a las empresas, sobre todo en la zona euro donde las valoraciones son también muy razonables. La recuperación del crédito sugiere que el crecimiento está mejorando, mientras que los esfuerzos de reestructuración implementados por las compañías deberían traducirse en mayores márgenes y en una mayor generación de flujo de caja.

La caída del precio del petróleo también actúa como un fuerte viento de cola para la economía, en beneficio de las empresas y los consumidores. Las mejoras en los márgenes de beneficio corporativos deberían dar lugar a un aumento de los salarios, como se observa en Estados Unidos. Este incremento de los salarios junto con la baja tasa de desempleo y los menores costes de la energía, debería impulsar el consumo, que podría convertirse en uno de los motores del crecimiento en 2015.

Por este motivo, creemos que algunas compañías que podrían resultar atractivas este año son, por ejemplo, Faurecia, el fabricante francés de piezas de automóvil. Su potencial de revalorización se apoya, entre otros factores, en la recuperación de los márgenes, así como en el entorno favorable de Estados Unidos, la mejora del crecimiento en Europa y el mayor dinamismo del mercado chino. También vemos oportunidades en Bank of America. Después de varios años de reestructuración, el banco ha renovado su oferta y ha resuelto casi todas sus disputas legales pendientes. Motivos que nos llevan a pensar que  la empresa debería ver un aumento significativo de su beneficio y ser recalificada.

Asimismo, nos gusta Tata Motors, fabricante de automóviles indio y propietario de la marca Jaguar-Land Rover, que a día de hoy es el  mayor contribuidor a los beneficios del grupo. También es el mayor fabricante de camiones India, un negocio que hoy es deficitario, pero que se espera que vuelva a equilibrarse debido al fuerte crecimiento en el país y al aumento del gasto en infraestructura.

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