Una actualización de la estrategia de renta variable nipona de Goldman Sachs AM


Tres años después de que Shinzo Abe fuera elegido por primera vez presidente de Japón (fue reelegido en elecciones anticipadas el pasado mes de diciembre), la temática de las Abenomics sigue más que viva para los inversores de renta variable. Según los cálculos de Goldman Sachs AM, el índice Topix podría generar una rentabilidad total del 15% para 2015. La firma  sobrepondera esta clase de activo, pues considera que las valoraciones aún son atractivas. Ichiro Kosuge, gestor del GS Japan, ofrece una actualización sobre las oportunidades que brinda este Mercado y sobre la estrategia de GSAM para este mercado.

Kosuge empieza su análisis comentando la reciente rebaja del rating soberano de Japón por parte de Fitch (lo recortó el 27 de abril de A+ a A con perspectiva estable). En su opinión, no va a afectar de forma significativa a los mercados o a la economía japonesa: “Es poco probable que esta rebaja conlleve una fuerte subida de los tipos de interés tan pronto como la cuenta corriente del país se siga encontrando en superávit (exceso de ahorro privado). Si el impacto en los tipos de interés es limitado, no debería haber un efecto considerable en la economía en términos generales”. Kosuge añde que “por el momento, las empresas japonesas no están teniendo ningún problema a la hora de financiarse y el gobierno japonés está trabajando en establecer un objetivo a medio plazo para reducir el ratio de déficit primario en el PIB a través de una reforma fiscal”. 

Cinco factores estructurales positivos

La visión de GSAM es que en Japón se está produciendo en estos momentos un caldo de cultivo muy favorable para la evolución de su renta variable. En concreto, enumeran cinco factores macro que pueden impulsar a la bolsa: la recuperación de la economía doméstica (por la mejora del mercado laboral, el incremento del consumo doméstico y el aumento de turistas), la consolidación de las reformas gubernamentales, la política monetaria expansiva del Banco de Japón (BoJ), el enfoque en la mejora de la rentabilidad financiera (ROE) y el crecimiento de las empresas japonesas. A continuación, Kosuge comenta de forma detallada estos factores, comenzando por las medidas del BoJ. Destaca que “aunque todavía no han alcanzado su objetivo de inflación (2%), ha habido varias medidas del programa que han ayudado considerablemente a la economía”. En concreto, destaca que “la depreciación del yen ha ayudado a las empresas, la compra de ETF ha impulsado a los mercados y los inversores cada vez están más decididos a invertir en activos más arriesgados como la renta variable”.

Al preguntarle si prevé una ampliación del programa actual de estímulo cuantitativo, la postura del gestor es prudente: “Intuimos que el Banco de Japón va a continuar apoyando y que, además, va a tomar medidas adicionales si la economía japonesa se llegara a enfrentar a cualquier riesgo de deterioro. En nuestra opinión, las siguientes medidas del Banco de Japón se van a centrar más en los aspectos cualitativos que en los aspectos cuantitativos. Así pues, podría haber un aumento en la compra de ETF de renta variable, REIT y bonos del gobierno a largo plazo, además de un modesto aumento de la base monetaria”. 

Por otra parte, el experto considera que las reformas emprendidas en el marco de la política de las tres flechas avanzan por el camino adecuado, aunque recuerda que los cambios han de producirse de manera gradual. Entre las mejoras que ya son patentes en la economía nipona destaca que “las ganancias de las empresas se encuentran en máximos históricos, los salarios han empezado a aumentar poco a poco, las empresas están decididas en mejorar su gobierno corporativo aumentando su enfoque hacia el accionista y los fondos de pensiones están cambiando su asignación de activos, aumentando cada vez más su exposición hacia la renta variable”.

A esto se ha de añadir que “los niveles de CAPEX y de consumo se han reducido a pesar de los récords del 2014, en gran parte debido al aumento del impuesto del consumo en Abril de 2014”, aunque matiza en este punto que la visión de GSAM es que “tanto el sentimiento de las empresas como el de los consumidores están mejorando gradualmente y que van a alcanzar buenos niveles en 2015”. Al preguntarle por los posibles pasos del Ejecutivo en el futuro, Kosuge indica que “en el largo plazo, medidas para mejorar la productividad, especialmente en el sector servicios, van a ser necesarias ya que Japón se va a enfrentar a un problema demográfico de descenso de la población en edad laboral”. 

En lo tocante a la salud de las empresas japonesas, el experto se muestra determinante: se va a ver crecimiento de los beneficios corporativos, y este crecimiento puede sorprender al alza. “Se espera que los beneficios en Japón crezcan a una tasa de crecimiento mayor que la de cualquier otra región a lo largo del año que viene. Este hecho unido al gran enfoque en el ROE y en el accionista (con la creación del índice JPX Nikkei 400) hacen de Japón un mercado muy atractivo a la hora de invertir”, declara el gestor  del GS Japan. 

El punto de vista del equipo de inversión es que “una inflación moderada es buena para la economía japonesa, la cual ha estado sometida a la deflación durante muchos años”, por lo que consideran que los sectores vinculados al consumo doméstico se van a ver directamente beneficiados por un aumento del gasto, mientras que los exportadores podrían también sacar ventaja de un yen más débil y sectores como el real estate y el financiero se podrían beneficiar al ver que la inflación añade apreciación a sus activos.

Por ello, en la firma se declaran positivos en aquellos sectores con exposición al consumo doméstico y a la exportación: “A pesar de que las empresas orientadas al consumo doméstico se encuentran ante un momento delicado tras la subida del impuesto del consumo en 2014, todo apunta a que la situación se va a normalizar durante este 2015. Sectores como el retail se deberían de ver beneficiados de la recuperación de los salarios de los consumidores y del aumento del turismo en Japón. Las empresas exportadoras van a poder seguir sacando ventaja de la debilidad del yen incrementando su demanda final como consecuencia de una economía en expansión”.

Además, consideran que las valoraciones también acompañan: “Desde un enfoque de capex, EE.UU. está cotizando a unos niveles superiores a la media histórica de valoraciones, mientras que Europa cotiza en los niveles de la media histórica. Las valoraciones en Japón, a pesar de que han estado aumentando durante los últimos años, siguen cotizando por debajo de su media histórica”. Kosuge añade que “basados en las perspectivas de crecimiento, creemos que las valoraciones de Japón siguen siendo atractivas”. 

A la captura de oportunidades

El GS Japan invierte en cotizadas niponas con un enfoque bottom up con el que busca explorar las empresas menos cubiertas de este mercado: “Seguimos esforzándonos para beneficiarnos, a lo largo de nuestro proceso de inversión, de las ineficiencias existentes analizando minuciosamente cada stock”, aclara el gestor. Así, el proceso de inversión bottom-up que sigue el fondo incluye un estudio detallado de los negocios de cada una de las empresas candidatas a formar parte de la cartera que incluye reuniones con la dirección de estas compañías, analizando su modelo de negocio y estrategia. Dicho proceso incluye asimismo llamadas periódicas con el equipo global de GSAM, con el que se tratan las nuevas tendencias globales y se analizan sus posibles implicaciones para el mercado japonés y las posiciones de la estrategia. “Nuestro análisis combinado con nuestra visión macroeconómica nos ayuda a identificar ineficiencias y sacar provecho de ellas”, resume Kosuge.

La otra estrategia de renta variable nipona que ofrece GSAM a sus clientes es el GS Japan Equity Partners, que invierte en “compañías de alta calidad que pensamos que van a crecer en ganancias de forma continuada y consistente, viéndose menos alteradas por los ciclos económicos japoneses”, señala el gestor. “Elegimos aquellas empresas con unos fuertes fundamentales, atractivas perspectivas de crecimiento, excelente gestión y que operan en un entorno favorable con fuertes barreras de entrada. Además, seleccionamos compañías con un ROE alto o con potencial de incrementarlo en el corto plazo”, añade. Este producto presenta una cartera concentrada con baja rotación de activos (entre un 20% y un 30% al año),  con un horizonte de inversión a largo plazo centrado en compañías de alta calidad de crecimiento secular. En cambio, el GS Japan presenta un turnover alto (en torno al 100%), está más diversificado y sigue de cerca a su índice de referencia. 

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