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Un nuevo cliente llega: realidad y desafíos ante el envejecimiento de la población


En las economías centrales, esto es motivo de preocupación de las administraciones gubernamentales, dado que dentro de otros efectos, se observa una fuerte presión sobre los sistemas previsionales, al contar estos países con un ingreso cada vez menor de trabajadores a su clase activa atribuido, fundamentalmente, a la disminución en las tasas de natalidad. Por otro lado, esta circunstancia se debe también a un nivel creciente de población retirada, que demanda servicios sociales, derivado del incremento en la esperanza de vida promedio.

Nuestra región, caracterizada por poseer principalmente economías aún en desarrollo, no escapa a esta realidad, la cual evidencia diferentes grados de notoriedad dependiendo de las características propias de cada uno de los países. Según datos de la CEPAL, a mediados del siglo pasado, la tasa de crecimiento anual de la población regional era de 2,8%, mientras que en la actualidad, es de 1,2%, por lo cual seremos 656 millones de habitante en el año 2025 y 707 millones en el año 2040.

Entre 1950 y 2000, la población de cincuenta años y más aumentó de 5,5% a 8,8%, y hacia el año 2050 representará un 23,6% de la población regional.

En términos absolutos, las personas de más de 60 años pasarán en un siglo de 9 millones a 180 millones, según informes de la CEPAL. El mismo organismo considera que para el año 2050, el número de jóvenes se reducirá en un 17%, siendo superado por la población adulta en un 30%.

Este contexto, sobre el cual existe consenso absoluto acerca de su profundización a nivel global, salvo algunas pocas excepciones, no solo debe poner en alerta a los diferentes gobiernos en cuanto a la reformulación de sus sistemas previsionales y de salud, sino que el sector privado deberá observar también muy seriamente estos cambios, dado que se trata nada más y nada menos que de modificaciones estructurales en las características de las sociedades y sus mercados objetivos.

La industria de Wealth Management no escapa a esta necesidad de repensar aspectos de su gestión de cara al futuro. Generalmente, como variables determinantes al momento de conformar un portafolio de inversión, el cual tenga como objetivo cubrir los requerimientos de disponibilidades de los individuos y familias al momento del retiro, se encuentran la cantidad de años en actividad, y luego, el tiempo fuera de ésta, en donde los ingresos ya no existen para seguir incrementando ahorros, sino que estos comienzan a cumplir la función para la cual fueron conformados.

Pero estos supuestos de gestión deben, al menos, ser reconsiderados en algunos de sus aspectos. Dada esta realidad y su impacto sobre los sistemas previsionales, se espera, en algunos países antes y en otros luego, que la edad de retiro se extienda en promedio hasta los 67 años, elevándose, además, el tiempo fuera de actividad, debido al ncremento en la esperanza de vida.

Más allá de traer aparejada una mayor cantidad de años en los cuales las familias generarán ingresos que irán incrementando sus carteras de inversión, también estos individuos experimentarán otro tipo de requerimientos en cuanto hace a las características de su asistencia en términos de productos, modalidades de distribución, comunicación, etc.

En cuanto al desarrollo de la política de productos, se deberá considerar el traslado temporal observado, tanto durante los años de ingresos, como aquellos de necesidades de liquidez, abriendo espacio para alternativas con una clara visión de largo plazo, tales como la incorporación de opciones vinculadas a la economía real.

Pero, ¿Qué proyectos se pueden considerar? Sugiero de infraestructura, Venture Capital, como así también el desarrollo de alianzas estratégicas para la creación de opciones combinadas con operadores de otros sectores involucrados, como lo son compañías de seguros, entre otros.

Esta modificación que se está observando en el perfil de clientes existentes y potenciales a partir del denominado envejecimiento poblacional, requerirá, además, considerar aspectos vinculados a la aproximación a los mismos y las características de su asistencia.

Aquí se deberán complementar eficientemente los beneficios que otorga la tecnología, tan relevantes para esta industria, con la cercanía del asesor; requerimiento muy presente para la población adulta al momento de vincularse con una compañía, y en particular en éste sector, teniendo en cuenta que se podrían estar observando relaciones de hasta más de 30 años, con las diferentes necesidades y expectativas que experimenta una persona o familia durante ese período.

Se deben reformular aspectos vinculados a la gestión del sector dentro de los cuales se encontrarán individuos retirados o pronto a abandonar sus actividades, con los que, igualmente, se pueden construir relaciones de largo plazo.

Estos requerimientos se encuentran fuertemente vinculados al bienestar en términos generales, lo cual incluye la salud, las necesidades que puedan experimentar hijos o nietos en cuanto a educación, entre otras, siendo también un objetivo el disfrute a través de la realización de viajes, adquisición de viviendas de descanso, etc.

Es necesario que la industria de Wealth Management tenga la suficiente flexibilidad y capacidad de acción ante este nuevo escenario, el cual presenta las características de irreversibilidad y de encontrarse en una constante profundización, siendo tan dramático como que gran parte de sus futuros clientes y potenciales clientes tengan en promedio 30 años más de edad a lo observado hasta el momento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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