¿Un active share elevado implica mejores resultados? No necesariamente


Son tiempos difíciles para defender la gestión activa. El año pasado, al menos un 75% de los fondos activos se comportaron peor que su índice de referencia. Y no es un dato aislado: si echamos la vista atrás, los datos de Morningstar muestran que la mayoría de los gestores de fondos del mercado estadounidense solo han conseguido batir al índice en 5 de los últimos 20 años. Por eso las firmas se agarran a cualquier nuevo dato que indique que sí es posible superar al mercado mediante una cuidada selección de títulos, sobre todo ante el avance imparable de los fondos pasivos, que se limitan a replicar índices a un coste mucho menor.

Dos estudios publicados en 2009 y 2013 por Martijn Cremers y Antti Petajisto pusieron sobre la mesa un nuevo indicador: el active share, que mide el porcentaje de desviación de las posiciones de una cartera con respecto al índice. Según estos expertos, los gestores más dispuestos a despegarse del índice tendrían más posibilidades de hacerlo mejor que el mercado. Desde entonces, las gestoras de fondos han estado usando el active share como un instrumento de marketing.

Sin embargo, un nuevo estudio elaborado por Andrea Frazzini, Jacques Friedman y Lukasz Pomorski, de la gestora especializada en estrategias cuantitativas AQR Capital Management, vuelve a arrojar dudas sobre la capacidad de los gestores activos para batir al índice. El estudio revela que el mejor comportamiento de los gestores con un active share elevado se explica porque en realidad siguen un índice diferente, ya que tienden a centrarse en empresas de pequeña o mediana capitalización en vez de en los grandes valores del S&P 500.

Active share medio por índice de referencia

Usando los mismos datos empleados por Cremers y Petajisto, los autores del estudio de AQR compararon el comportamiento de los fondos con un mayor porcentaje de apuestas activas frente a otros 17 índices estadounidenses. En general, estos fondos solo consiguieron batir al índice en ocho casos, registrando un peor comportamiento en los otros nueve. Y solo en dos casos la relación resulta estadísticamente significativa. Por eso, los autores concluyen que el active share “no permite predecir el comportamiento de un fondo, por lo que los inversores que confíen en este indicador para identificar un mejor comportamiento pueden llegar a conclusiones erróneas”.

Diferencia en la rentabilidad anualizada entre fondos con un active share alto y bajo, por índice

Sin embargo, Cremers y Petajisto creen que los resultados de este nuevo estudio replican las principales conclusiones de sus estudios anteriores y defienden la capacidad predictiva del active share, una vez ajustado por el comportamiento del índice.

Un aspecto en el que los cinco expertos coinciden es en el de los costes: “Aunque pegarse a un índice no implica necesariamente un peor comportamiento, no justifica el cobro de elevadas comisiones. En general, las comisiones deberían ir en consonancia con el riesgo activo que tome el fondo”, concluye el estudio de AQR.

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