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Trump da marcha atrás en sus promesas: una cosa es predicar y otra dar trigo


Al igual que en Europa y Latinoamérica el siglo pasado, el populismo hace uso de una llamada directa al pueblo, aunando a un líder carismático y sus seguidores en un ‘nosotros’ exclusivo contra todos los demás (‘ellos’), los enemigos: a veces los medios, otras veces las instituciones, los inmigrantes, China, Bruselas, jueces, oposición, bancos, ricos, extranjeros... Como era de esperar, la comunicación a golpe de tuit con los seguidores se ha convertido en el instrumento moderno de expresión idóneo para los líderes populistas. “El referéndum es, naturalmente, su expresión democrática favorita. El planteamiento fundacional de ‘nosotros contra ellos’ confiere al populismo su vigor combativo, dado que ilustra de forma eficaz la denominada ‘norma de la minoría’, por la que un grupo minoritario puede, gracias a su determinación, hacer que se tambaleen los cimientos de las mayorías históricamente dominantes, pero desmovilizadas”, explica Didier Saint-Georges, miembro del Comité de Inversión de Carmignac.

El problema es que, cuando llegan al poder, los líderes populistas se enfrentan a la realidad y se ven abocados a olvidarse de las promesas que les encumbraron al poder. Como reza el sabio refranero español, una cosa es predicar y otra dar trigo. Esto es lo que parece estar pasándole a Donald Trump. Entró en la Casa Blanca con un discurso claramente proteccionista y el giro que está dando está siendo de prácticamente 180 grados.

“El presidente de EE.UU. ha cambiado el tono y suena ciertamente más moderado que durante su campaña electoral. Ha dado marcha atrás en varios frentes. En primer lugar, dijo que podría nominar a la directora de la Reserva Federal, Janet Yellen, para un segundo mandato, cuando en otoño declaraba que Yellen estaba sonada y que la reemplazaría al finalizar su mandato. También revirtió su oposición al US Export-Import Bank, que financia las exportaciones estadounidenses. Los críticos de ese banco lo consideran un ejemplo de asistencialismo corporativo. Además, cambió de opinión respecto de la OTAN, y señaló que la alianza ya no está obsoleta. Finalmente, dijo que EE.UU. no definirá a China como un país que manipula su moneda, rompiendo así otra de sus promesas de campaña. Este cambio de postura podría representar un intento de persuadir a China de incrementar la presión sobre Corea del Norte para que abandone su programa nuclear”, resumen desde MFS IM.

Todo esto lleva a preguntarse… ¿podrá Trump cumplir lo prometido? El primer precedente no ha sido bueno. En marzo, la nueva administración sufría un serio revés al fracasar en su primer intento de aprobar una importante ley sobre un asunto extremadamente delicado: el Obamacare. A raíz de la falta de respaldo, un proyecto de ley republicano avalado por Trump para reformar el sistema de salud era retirado de la Cámara de Representantes. Mientras que los opositores al presidente ven este hecho como una derrota para él, ¿qué efecto podría tener sobre sus otras políticas? El equipo de Trump se centra ahora en el próximo punto de la agenda: reducir los impuestos. Según apunta Cormac Weldon, responsable de renta variable americana de Artemis, “en teoría se trata de un tema un tanto más sencillo, por lo que debería ser más fácil lograrlo. Sin embargo, el fracaso de la reforma sanitaria plantea un nuevo problema: el recorte del gasto en salud estaba destinado a financiar, en parte, la reducción de impuestos. Esto complica las cosas”, afirma.

En la gestora consideran que existe un amplio consenso dentro del Partido Republicano respecto de la necesidad de nuevas leyes en materia impositiva, pero es posible que sus ambiciones en este aspecto se vean limitadas. Y es posible que la nueva administración ya haya aprendido que el tratamiento apresurado de la legislación no es el enfoque correcto. Existe otro importante aspecto a considerar, y son las elecciones a mitad del mandato en 2018, cuando toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado intentarán obtener la reelección. “Los republicanos necesitan lograr la aprobación de leyes para alcanzar la reelección. Las dos promesas más importantes de su campaña fueron la reducción del gasto en salud y la bajada de impuestos. Ante su fracaso en el cumplimiento de la primera promesa, el éxito de la legislación en materia impositiva resulta crucial. Quizá la consecuencia más significativa del fracaso de la reforma sanitaria es que traslada el foco de atención a la reducción de los impuestos”.

“El Partido Republicano no desaprovechará la ola de optimismo que atraviesa al país desde la elección de Trump. El optimismo se basó fundamentalmente en la perspectiva de una reducción en los impuestos y una mayor desregulación. Trump ya ha comenzado a emitir decretos destinados a dejar sin efecto las regulaciones para restringir las emisiones de carbono. Es probable que la industria de los servicios financieros sea su próximo blanco. Para bien o para mal, estamos ante un escenario de desregulación. Con ello se beneficiarán las pequeñas empresas, y el aumento en la confianza de las empresas y los consumidores debería traducirse en un crecimiento económico más sólido”, asegura Weldon. Y este crecimiento económico más sólido podría ser lo que, al final, termine por sujetar al mercado de renta variable americano.

“Las valoraciones de la renta variable estadounidense ya no están en niveles particularmente atractivos, pero si atendemos a la historia, en el pasado las valoraciones no han sido un factor demasiado útil a la hora identificar puntos de inflexión en los mercados. El seguimiento de los cambios en la situación económica sin embargo sí ha sido un factor más importante para los inverCaptura_de_pantalla_2017-04-19_a_las_16sores de renta variable a la hora de proteger sus carteras en mercados bajistas”, revelan desde J.P.Morgan AM. Para intentar identificar esos cambios en las tendencias de la economía, el Conference Board creó un índice económico compuesto por varios indicadores adelantados. A lo largo de los últimos 50 años, ha funcionado muy bien a la hora de predecir recesiones, cayendo antes de cada ralentización económica. Se trata de un índice a prueba de populismos, que también ha ayudado a advertir a los inversores sobre los mercados bajistas. “La buena noticia es que este indicador actualmente está mejorando, en lugar de dar motivos para la preocupación”.

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