Tres tendencias estructurales que cambiarán las dinámicas del mercado laboral en EE.UU.


Durante estos años de crisis, la Reserva Federal ha consagrado su mandato a velar por la creación de puestos de empleo, anteponiendo el crecimiento al control de la inflación. Aunque la tasa de desempleo en EE.UU. ya se encuentra por debajo de la cota del 6,5% fijado por la Fed como condición para empezar a subir los tipos de interés, su presidenta, Janet Yellen, sigue insistiendo en vigilar parámetros concretos, como el número de puestos que siguen vacantes. Estas y otras variables (como la demanda de personal cada vez más cualificado) han ido influyendo lenta, pero constantemente, sobre las dinámicas del mercado laboral estadounidense, por lo que en el futuro el estudio de sus dinámicas podría ser algo diferente de la metodología utilizada actualmente.

En esta línea Michael Temple, director de análisis de crédito de Pioneer Investments, identifica tres tendencias relacionadas estrechamente con la innovación que van a influir -y de hecho ya lo están haciendo- sobre la evolución del mercado de trabajo americano. “La tecnología está avanzando mucho más rápidamente de lo que muchos de nosotros podemos comprender. No se trata simplemente de un descubrimiento, sino de una adopción social”, reflexiona el experto, que recuerda asimismo que “la historia muestra una aceleración constante de la adopción por parte de la sociedad de grandes avances tecnológicos en el terreno de las comunicaciones”. 

Temple define la primera tendencia como la automatización del conocimiento aplicado al trabajo y está impulsada por los avances en la computación con los que se pretenden mejorar los niveles de productividad. El experto cree que este cambio estructural afectará en la próxima década “a millones de trabajos, especialmente de oficina, ventas, educación y tecnologías de la información”.

La segunda tendencia recibe la etiqueta de “robótica avanzada”. “El uso de robots se está multiplicando rápidamente, gracias a recientes innovaciones. Se espera que repunte la demanda, mientras que los costes deberían reducirse”, indica el experto de Pioneer. Éste añade que, “a medida que los costes derivados de la robótica caigan en picado, los negocios más pequeños tomarán ventaja de sus capacidades para reducir costes e incrementar la productividad”.

Finalmente, la tercera tendencia tiene que ver con la revolución energética que ya lleva viviendo algunos años Estados Unidos. Temple incide en los avances tecnológicos derivados de las nuevas técnicas de extracción de gas y petróleo (conocidas como fracking), junto con la caída de los precios de la energía. “La ventaja energética de EE.UU., combinada con el crecimiento de la productividad, ha contribuido a incrementar la competitividad de EE.UU. y está empujando su reindustrialización”, afirma. 

¿Cómo afectan estas tres tendencias al mercado laboral?

Michael Temple advierte de que la robótica y la automatización podrían contribuir en el corto plazo a la destrucción de empleo, aunque cree sin embargo que en el largo plazo podrían ayudar a mantener un nivel inferior de desempleo. En líneas generales, teniendo en cuenta la ventaja energética y la mejora de la productividad gracias a estos tres factores, el experto no hace más que constatar la recuperación de la competitividad estadounidense, que está permitiendo reactivar la industrialización del país tras años de deslocalización a favor de naciones con costes laborales más bajos.

“En la próxima década, a medida que EE.UU. se vuelva cada vez más autosuficiente energéticamente, la oportunidad para reimpulsar la fabricación, al inclinar la educación hacia la ingeniería, las matemáticas y la biología, será crítica para explotar por completo las oportunidades de crecimiento”, vaticina el director de análisis de crédito. “Creemos que todos esos cambios tendrán enormes impactos sobre la economía. El análisis será clave para entender sus implicaciones para los mercados financieros”, concluye.

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