Tres razones por las que los inversores deben esperar más caídas en la renta variable china...


Después de dos días de caídas y fuerte volatilidad, las bolsas chinas consiguieron saldar la tercera sesión de la semana con ganancias de muy última hora. Lo más llamativo de la sesión bursátil del miércoles en las bolsas asiáticas fue el repunte del índice Shanghai Composite en la última media hora de la sesión, lo que llevó al indicador de perder alrededor de un 1,4% a terminar con una subida del 3,4% en tan solo 30 minutos. Según Bloomberg, este brusco repunte podría atribuirse a la caída en picado de los volúmenes, como consecuencia de las restricciones impuestas por las autoridades chinas; de acuerdo con datos de esta agencia, la media de volatilidad de los últimos 30 días del índice se encuentra en su nivel más elevado desde 1997.

Así pues, al margen de esta sorprendente subida – que podría interpretarse incluso como un rebote del gato muerto- , lo cierto es que los participantes del mercado siguen muy atentos a cómo pueda reaccionar en los próximos días el Gobierno de Pekín – que hizo pública su disposición de comprar acciones para frenar las caídas- y del Banco Popular de China – que ha anunciado nuevas inyecciones de liquidez-, así como lo que puedan revelar los siguientes datos macro que están pendientes de publicar. Centrándose en las últimas cifras publicadas, la analista sénior de Nordea Markets Amy Yuan Zhuang advierte de que “la economía china todavía está en un escenario vulnerable”, y aporta tres gráficos que justifican la razón de ser de futuras caídas a corto plazo. 

En primer lugar, la experta comenta con detalle la repercusión de la publicación el pasado viernes del PMI correspondiente al mes de julio, considerado como detonante de esta última racha bajista. El Caixin/Markit flash PMI (antes conocido como HSBC/Markit PMI) cayó inesperadamente a los 48,2 puntos en julio, frente a los 49,4 registrados en junio y a los 49,7 puntos previstos por el consenso de mercado. “La caída del PMI se debió principalmente a una gran caída de órdenes nuevas y de los subíndices de producción, que no se puede explicar por la estacionalidad o ningún evento en particular”, indica la experta de Nordea. 

La previsión de la gestora es que “los datos macro sigan ofreciendo señales confusas en el tercer trimestre, lo que es coherente con nuestra expectativa de una estabilización pero sin recuperación”. Amy Yuan Zhuang justifica esta tesis indicando que, por una parte, “es probable que el mercado inmobiliario continúe recuperándose, elevando el sentimiento inversor y la producción industrial” pero que, por otra parte, “el esfuerzo persistente por reducir la sobrecapacidad pondrá una barrera sobre la inversión”. A esto añade que “los sectores de bienes de consumo y servicio pueden afrontar un estancamiento de la demanda debido al reciente crash del mercado”. 

Dicho esto, la analista descarta que el desplome de las acciones chinas “puedan desencadenar un hard landing, aunque podría dañar al crecimiento a través de varios canales”. El primero de ellos es el del consumo privado, a través de “un efecto riqueza negativo”, aunque considera que “es probable que sea limitado y de corta duración, al invertir menos del 10% de las familias en valores, lo que supone sólo un 1% de todos los activos de las familias”. 

El segundo canal sería a través del sector corporativo: “Durante la subida del mercado en primavera, las compañías chinas también participaron en la especulación, posiblemente con apalancamiento. Queda por ver cómo estas compañías se han visto afectadas por el crash. Una cosa que sabemos es que la rentabilidad corporativa general está a la baja y que la carga de deuda corporativa se ha vuelto más pesada”, observa Yuan Zhang. Ésta añade que el Gobierno ha pedido a las grandes compañías estatales que compren y mantengan sus propias acciones, “dejando menos liquidez para la inversión y el negocio real”. 

El tercer canal que señala la analista es a través de los sectores inmobiliario y financiero: “Hay riesgo de que el crash de la bolsa pudiera desencadenar un efecto dominó sobre la burbuja inmobiliaria y de crédito, una amenaza mucho más grande para la economía”. 

Estas observaciones llevan a la experta de Nordea Markets a concluir: “Es probable que la economía china continúe ofreciendo noticias variadas y la posibilidad de una gran ralentización inesperada está al alza. Los riesgos a la baja vienen principalmente de las burbujas de crédito, inmobiliaria y bursátil”. 

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