Tranquilidad efímera en el parqué chino: nuevo desplome de la Bolsa de Shanghai


El numeroso paquete de medidas que impulsó el Banco Popular de China para frenar las caídas en las bolsas chinas en el último mes demostró ayer su carácter efímero, al registrar la Bolsa de Shanghai una caída del 8,5% en una sesión, la mayor sufrida desde 2007. Un golpe inédito en los últimos ocho años que hizo saltar otra vez todas las alarmas, por las preocupaciones en torno a la sostenibilidad de la segunda economía del mundo. No hay que olvidar que este desplome se produce tras la fuerte corrección, de más del 30%, que sufrió el mercado chino entre junio y julio, lo que llevó a Pekín a tomar cartas en el asunto con medidas excepcionales para sostener las cotizaciones, medidas que -a juzgar por el comportamiento registrado el lunes por el mercaado- no parecen estar funcionando.

Sin embargo, la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV) se ha apresurado a lanzar un mensaje de calma, asegurando la continuidad de las medidas de apoyo que diseñó el Gobierno chino para evitar nuevos desplomes de los precios. En este sentido, la CRMV aseguró apenas minutos antes de que se iniciase la sesión del martes que las instituciones financieras controladas por el Estado continuarán con la compra de acciones con el objetivo de tratar de estabilizar las bolsas chinas. Por ahora, no parece haberlo conseguido, ya que a las pérdidas registradas por Shanghai hay que sumar el retroceso del 7,6% del Shenzhen y de la caída del 3% de Hong Kong (composición y estructura del mercado de acciones chino). ¿Qué está pasando?

La bolsa china subió un 150% en el último año. Muchos inversores, con experiencia o sin ella, entraron en su mercado atraídos por el calor que irradiaba el mercado. Algunos gestores alertaron de que . Uno de ellos fue Fabrice Jacob, gestor del LFP JKC China Value, quien ya en octubre alertaba de que la especulación que estaba sufriendo el mercado chino no estaba viéndose acompañado por los fundamentales (leer más). La fiesta duró ocho meses más. Hasta mediados de junio. La caída fue rápida y abrupta. El mercado chino perdió tres billones de euros en capitalización. Según Iain Stewart, miembro del equipo de renta fija de Newton (parte de BNY Mellon IM), “la abrupta caída del parqué continental de China (más del 25% desde su máximo de mediados de junio” y la ansiosa (y algo chapucera) respuesta de las autoridades subraya el nerviosismo del Banco Popular de China y de los líderes del partido sobre una caída de precios potencialmente desestabilizadora en el contexto de una ralentización generalizada del crecimiento”.

A los temores de los inversores sobre la burbuja bursátil china hay que añadir la incertidumbre que existe sobre lo que podrían ser otras dos grandes burbujas que se habrían estado gestando en el país: la burbuja inmobiliaria y de crédito. “El acceso de China a la Organización Mundial del Trabajo (OMT) ha sido un éxito tremendo. Han construido una cantidad increíble de infraestructuras, al mismo tiempo han construido también una increíble cantidad de deuda tóxica”, asegura el experto de BNY Mellon IM. Joseph Taylor, analista senior de deuda soberana de Loomis Sayles (Natixis Global AM), va incluso más allá al afirmar que “China se está ahogando en su propia deuda”. Es una afirmación contundente pero, según el experto, fundamentada. “Conocemos esta realidad por una buena fuente. Y en este caso esa fuente es, además, insólita: el Banco Popular de China”.

Según explica, no es fácil recordar la última vez que tanta gente prestó tan poca atención a algo de tan vital importancia. “La revelación se produjo en el comunicado del Informe de la Política Monetaria del primer trimestre de 2015 publicado por el banco central el pasado 8 de mayo. En él, el BPoC reconoce que China tiene una deuda enorme. El gobierno ha dependido demasiado de la inversión para el crecimiento. La expansión del crédito ya no volverá a ser posible. Como resultado, la economía ha tenido una inevitable desaceleración. Estas conclusiones no son ninguna novedad para la mayoría de nosotros. Sin embargo, que el gobierno admita el problema es algo muy nuevo y de suma importancia", afirma el experto de Loomis Sayles (leer más).

Además está la macroeconomía y el temor de que el crecimiento económico del país se ralentice más de lo esperado por el mercado. En este sentido, el experto apunta que, aunque algunos de los últimos datos macro publicados han mostrado signos de estabilización en los últimos meses, el gigante asiático podría crecer este año por debajo de su objetivo autoimpuesto del 7%. Sin embargo, son cada vez menos los que creen en los datos macro oficiales que presenta el país. ¿Está China realmente creciendo a un ritmo del 7%? Según M&G Investments, el “índice Li Keqiang” de Citigroup lo desmiente (leer más). El pronóstico del profesor y economista Michael Pettis para China: crecimiento real del 3-4% de media para la próxima década. "En el mejor de los casos", afirma (leer más).

Los mercados de materias primas reaccionan a esta ralentización y el precio de algunas commodities experimentan fuertes caídas. Ha sido el caso, recientemente, de la onza de oro, cuyo valor se ha devaluado. Para Nitesh Shah, analista de ETF Securities, si el inversor se centra exclusivamente en los fundamentales, la caída del precio del metal amarillo obecedió a una combinación de eventos: la confirmación por parte de Janet Yellen de que la Reserva Federal subirá tipos este año, la supervivencia de Grecia en la zona euro – “el oro cotizaba con prima sobre la eliminación del peor escenario posible”, indica el experto- y los datos publicados por el Banco Popular de China respecto a las reservas de oro acumuladas en 2009, que decepcionaron al mercado. Además, la ralentización del crecimiento económico de China podría hacer caer la demanda de oro del que hoy es uno de los principales consumidores.

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