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Third party distribution: ¿Queda todavía sitio para nuevas gestoras?


TRIBUNA de Iñigo Bilbao-Goyoaga, especialista en Fondos de Inversión e Inversión colectiva.

Desde enero 2013 vivimos una época cómoda en nuestra industria de asset management. Los mercados se han visto favorecidos por vientos de cola continuados, los bajos tipos de interés han obligado a los inversores a barajar inversiones con más riesgo que no se plantearon en otras épocas y la economía española ha tomado una velocidad de crucero, con un crecimiento superior al del resto de Europa, que anima a tomar decisiones más alegres que hace cinco años. Sin ir más lejos en tan sólo cinco años hemos conseguido duplicar el volumen de la industria de los fondos de inversión. Así mismo el estancamiento en estos mismos cinco años del ahorro en pensiones, lleva a pensar que mucho del dinero que tenemos en la industria de fondos en realidad es para el retiro de los españoles.

Y en estos mismo cinco años hemos podido observar que debido a la crisis ha habido una concentración de jugadores, la más reciente la adquisición del Banco Popular por parte del Banco Santander, lo que ha provocado que las 10 mayores gestoras españolas controlen más del 75% del negocio de asset management local y que las 20 mayores controlen más del 87% del total, dejando tan sólo un 13% de la industria de los fondos de inversión en manos de unas 80 entidades. Esto también tiene otra lectura. La crisis ha provocado que unos pocos gatekeepers tengan en sus manos el 87% del volumen de la industria española. Y sin duda esto nos lleva a otra conclusión: los proveedores de fondos de terceros necesitan traer a España además de fondos sobresalientes, fondos grandes, de más de 1.500 millones de euros, para que sean atractivos para esos gatekeepers.

Una concentración ha llevado a la otra. Debido a que los fondos de terceros atractivos para esas 20 entidades española tienen que ser, además de los mejores, suficientemente grandes para ser elegibles, hemos conocido una concentración de activos en los third party players. De hecho 25 gestoras extranjeras controlan el 78% de la industria de los fondos de terceros y si lo ampliamos a las 50 mayores gestoras, las mismas controlan más del 91% de los activos en manos de gestoras extranjeras. (Para llegar a estas conclusiones he utilizado datos de Inverco para las gestoras españolas y datos de la CNMV para mis conclusiones de la industria de fondos de terceros).

Con estas cifras en la mano, parece claro que veremos incluso una mayor concentración de las boutiques españolas de banca privada que les permita alcanzar esa masa crítica necesaria para poder competir en costes con las grandes gestoras de los bancos, y más con la llegada de MiFID II. Así mismo las gestoras de fondos de terceros que se planteen una incursión seria y disciplinada en España tendrán que estudiar bien su estrategia y ser realistas sobre el tiempo que tardarán en llegar a estar en los top 50, top 40 o top 30 del ranking de fondos de terceros. Asimismo, mis conclusiones tras la observación de los datos de la CNMV me llevan a que cada año un tercio de esas 50 mayores gestoras extranjeras tienen outflows, algunos de ellos muy importantes, lo que hará necesario a las gestoras extranjeras tener esta situación presente en el planteamiento de sus estrategias. Las salidas de fondos pueden ser brutales cuando los gatekeepers de las 10 principales entidades locales decidan, casi a la vez, que un producto ya no es atractivo para ellos.

Sólo la gestión pasiva tanto vía fondos como ETF puede cambiar la dirección de la industria en los próximos cinco años. Es realmente muy difícil de predecir cuál será la penetración de la gestión pasiva en un país como España que no se plantea inversiones de riesgo de dos dígitos de volatilidad en el 90% de sus inversiones, y que además en muchos casos, las mismas son puntuales y semi especulativas en el momento de escribir este artículo. Lo que sí parece claro es que la gestión activa de renta variable tendrá una clara alternativa en la gestión pasiva en el próximo lustro, debido al atractivo de su precio y que el concepto de smart beta aplicado a la renta variable, será una opción calidad-precio también a considerar.

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