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Tendencias demográficas y su impacto en el mundo de la inversión


Dentro de los foros organizados por la Fundación de Estudios Financieros y el Instituto Español de Analistas Financieros, ayer se presentó en la Bolsa de Madrid un estudio de Fidelity Worldwide Investment sobre tendencias demográficas y su impacto en el mundo de la inversión. El acto fue presentado por Juan Carlos Ureta, presidente de la Fundación de Estudios Financieros, y contó con la presencia de Sebastián Velasco -director general para España y Portugal de Fidelity-, Nick Armet –autor del estudio- y David Reher, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

Según Velasco, “en los últimos 2 ó 3 años se ha hablado mucho de demografía, sobre todo bajo las reformas de previsión social, pero no se ha tratado tanto el impacto de los cambios demográficos sobre el valor de las compañías y los sectores”, que ha precisado que la gestora detecta tres megatendencias desarrolladas con la demografía y con impacto directo sobre la economía mundial: crecimiento de la población mundial, incremento del número de consumidores por el auge de las clases medias en los países emergentes y envejecimiento de la población. Para Velasco, estas tendencias “condicionan todos los temas de los que se habla ahora y se hablará en el futuro”, como por ejemplo las tendencias hacia la urbanización, el consumo de energía o el internet de las cosas.

Cortoplacismo versus crecimiento estructural

Una de las grandes conclusiones del estudio de Fidelity, titulado "Las grandes tendencias de inversión: el impacto de la demografía", es que los mercados cada vez tienen una visión más cortoplacista, lo que impide valorar correctamente una compañía con crecimiento estructural en el largo plazo. Para Nick Armet, uno de los autores del estudio, este es un problema para la renta variable que cada vez va a más: mientras que en 1994 en la bolsa de Nueva York el periodo medio que se mantenía un valor en cartera era de 7 años, en 2010 era sólo de un año y, actualmente, el tiempo medio de una inversión a nivel global es de tan sólo 3 meses. Armet señala que este sesgo de los inversores al corto plazo tiene una explicación científica, pues hay estudios que demuestran que se activan distintas partes del cerebro en función de si se reciben recompensas a corto plazo o a largo plazo.

Pero el cortoplacismo no es exclusivo de los inversores, pues el experto ha descubierto que también afecta a las casas de análisis. Así, se puede observar una gran desproporción en las previsiones de beneficios a 1, 2 ó 3 años, pues cuanto más amplio es el horizonte, menos cubierta está una compañía. Esta ineficiencia en las previsiones tiene un impacto directo sobre las valoraciones, dando como resultado que las empresas con crecimiento estructural de largo plazo no están bien valoradas por el mercado.

“El PER es un indicador pobre del valor en el largo plazo de las compañías que se benefician de crecimiento estructural”, aclara Armet. En su lugar, cree que la mejor alternativa es valorar el descuento que presente la empresa en cuestión sobre el efectivo en caja, pues calcula que supone entre un 60% y un 70% del valor total de la compañía “y ahí la demografía tiene un gran papel para gratificar a los beneficiarios del crecimiento estructural”. Armet pone como ejemplo NovoNordisk, una farmacéutica especializada en tratamientos para paliar la diabetes.

Otra de las razones por las que considera que el estudio de los cambios demográficos es más adecuado para calcular valoraciones en el largo plazo es porque las tendencias demográficas aportan mayor certidumbre que las previsiones económicas, que son más difíciles de calcular y menos certeras.

Algunos de los temas asociados a las tres megatendencias demográficas detectadas por Fidelity – crecimiento de la población mundial, auge de la clase media y envejecimiento- son por ejemplo el incremento de la demanda de recursos naturales, con efectos directos sobre la agricultura, o el aumento del consumo, que afecta a áreas como la salud, la educación, las marcas de lujo o los servicios financieros. Algunas de las compañías en las que invierte la gestora americana para beneficiarse de estos cambios son la citada Novo Nordisk, el fabricante de lentes Essilor o la cervecera Nigerian Breweries.

“La identificación de ganadores funciona, porque estas compañías tienden a batir a sus índices de referencia”, indica Armet. Por ello, otra de las grandes conclusiones del estudio es que “el tiempo gastado en identificar a compañías fuertes en sectores que se benefician del crecimiento estructural es un tiempo bien empleado”, en palabras del experto de Fidelity.

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