¿Subida o bajada impuestos? Luces y sombras tras la batalla electoral


Es un ejercicio entretenido revisar las propuestas electorales de los partidos políticos. Sobre todo, por verificar, concluida la legislatura, cuántas de estas propuestas llegaron a cumplirse. 
Pasada la resaca de las elecciones autonómicas y municipales del pasado domingo 24 y de cara a lo que podría llegar a suceder en las nacionales, propongo que repasemos juntos las alternativas fiscales que ofrecen los principales partidos en su programa electoral. Por lo que pueda pasar. 

Recordemos que, salvo contadas excepciones, no existe una única fuerza, las mayorías quedan desterradas y es época de pactos y de alianzas, por lo que, de primeras, no se puede descartar casi ninguna alternativa. 

Por ejemplo, hay partidos que abogan por la creación de un único impuesto que aglutine IRPF y Patrimonio, como el PSOE. Y eso que pesábamos que este era el último año en el que tendríamos que hacer frente al gravamen, a ese Impuesto sobre el Patrimonio que se creó hace más de veinte años con una finalidad puramente censal o de control de activos, pero nunca recaudatoria. Curioso dato. 

Otro impuesto que preocupa (y mucho), es el que grava las herencias y donaciones (ISD). El PSOE propone establecer un mínimo, aplicable en todas las autonomías para evitar así  que las Comunidades Autónomas compitan a la baja para atraer residentes.

Nuevas fuerzas que han irrumpido con fuerza en el panorama nacional, como Ciudadanos, prefieren una rebaja de tramos y tipos en IRPF, añadiendo un complemento salarial para trabajadores de rentas bajas, si bien no han definido por el momento qué se entiende por “rentas bajas”, ni de qué modo se financiaría dicho complemento salarial.  

Adicionalmente, y cito textualmente, este partido promete “acabar con la elusión fiscal que practican las grandes fortunas a través de las sicav”. Más que elusión yo hablaría de diferimiento, y más que de sicav , de IIC, pero lo cierto es que plantean devolver el control de estos vehículos a la Administración Tributaria (perdiéndolo la CNMV). 

Este partido también plantea el establecimiento de un único mínimo exento para toda España en el ISD o en el Impuesto sobre el Patrimonio. Así, a partir de un millón de euros, la tributación sería obligatoria. Ojo, estas medidas afectarían a la Ley de Financiación de Comunidades Autónomas, un hueso duro de roer. 

Otros, como Podemos, proponen reducir los tipos mínimos e incrementar los máximos en IRPF (gravando más a quienes ganen más de 50.000 euros), derogando las bonificaciones que actualmente afectan al ISD y rebajando también el mínimo exento en IP. 

Sus propuestas en el ámbito del ISD pasan por establecer bonificaciones a las rentas medias y bajas, eliminación de bonificaciones que no tienen en cuenta la renta ni el patrimonio previo (¿referencia directa a la Comunidad de Madrid?). 

Por último, el Partido Popular plantea también revisar el IRPF, sobre todo en la parte de los tramos autonómicos, impulsando las bonificaciones y reducciones para los emprendedores y empresarios individuales. 

Plantean una reducción en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones entre padres e hijos y entre cónyuges. 

Propuestas para todos los gustos. 

Aquellos que abogan por una subida impositiva a las rentas más altas defienden que existe margen para ello puesto que presión fiscal en nuestro país es inferior a la del resto de nuestros vecinos de la Unión Europea. No es objeto de esta breve nota el desglosar de dónde procede nuestro diferencial tributario con Europa, pero sirva de adelanto que procede tanto de los impuestos directos (IRPF), como de los indirectos (IVA sobre todo), dejando a un lado las cotizaciones sociales (que se encuentran bastante igualadas). 

Por tanto, si lo queremos es compararnos con Europa, deberíamos incrementar la presión fiscal también en imposición indirecta (que recordemos que se paga por todas las familias en función de su consumo). 

Equiparnos a Suecia, paradigma que otros muchos utilizan, supondría una subida generalizada de impuestos tal que afectaría sin duda al consumo y crecimiento, al duplicarse necesariamente IVA e Impuestos Especiales. 

Conclusión, tantas como opiniones, pero tengamos presente lo que una vez dijo Laffer al dibujar una simple curva:  “el incremento de los tipos impositivos no siempre conlleva un aumento de la recaudación fiscal. La característica más importante de esta curva reside en que indica que cuando el tipo impositivo es suficientemente alto, si se sube aún más, los ingresos recaudados pueden terminar disminuyendo”·

Otras noticias relacionadas


Lo más leído

Próximos eventos