Sobre Europa


Existen tres factores fundamentales externos que influyen sobre el crecimiento de las empresas europeas: la bajada del euro, la reducción de los tipos de interés y el descenso de los precios del petróleo. Dichos factores –sumados al estricto control sobre los costes que ejercen las empresas– apuntan a que podría tener lugar una recuperación sustancial de los beneficios.

La previsión para los valores europeos en términos tanto absolutos como relativos se antoja atractiva, y ya comienza a observarse un cierto volumen de compras de renta variable de la región. Aunque en el pasado el carácter de dichas adquisiciones fue temporal y esporádico, es posible que en esta ocasión –debido a que va aparejado al crecimiento de las ganancias y la atracción de ingresos relativos de valores de renta variable europeos– podría ser más duradero.

Además, las actuales previsiones macroeconómicas sobre Europa son favorables para una expansión adicional. El BCE ha mostrado su compromiso con la flexibilización de la política monetaria y se han producido avances en las condiciones del préstamo. Tras un prolongado letargo, el crecimiento del crédito en la zona euro comienza por fin a mostrar signos de recuperación y, una vez finalizados los exámenes de calidad de los activos (AQR) y las pruebas de resistencia, los préstamos bancarios deberían mejorar de cara al futuro. De hecho, tal y como demuestra la encuesta sobre préstamos bancarios del BCE, tanto la demanda como el crecimiento del dinero están recuperándose.

En el panorama macroeconómico, sin embargo, continúan las dificultades. Los efectos de la flexibilización cuantitativa en Europa son mucho más sutiles que en Estados Unidos o el Reino Unido, donde existe un único sistema político. Las agendas políticas de varios estados miembros –y sus consiguientes posicionamientos– podrían suponer la acumulación de problemas para el futuro, ya que parece probable que no todos los países emprenderán las reformas necesarias para que la región supere su estancamiento de forma palpable.

Un beneficio que esta situación nos reporta a los responsables de la selección de acciones es permitirnos ignorar el bullicio del mercado para centrarnos en los fundamentos. Una ventaja del abaratamiento del euro ha sido el impulso que ha imprimido a los sectores de orientación mundial, como la tecnología, el consumo básico y el gasto en consumo discrecional. El sector de las telecomunicaciones, en concreto, ha sido objeto de una relajación de las normativas en toda la región, y uno de los valores que han obtenido sorprendentes ganancias es Nokia. La empresa, que hasta no hace mucho atravesaba uno de sus peores momentos, ha vivido una notable recuperación tras la venta de sus divisiones de dispositivos y servicios. En una línea similar, y pese a la reciente caída de sus beneficios, Telefónica ha anunciado que pronto se adentrará en un “ciclo de crecimiento”. Al adaptar su negocio para centrarse en convertirse en un participante de mayor peso con presencia en un menor número de países y reestructurar sus costes, el operador de telefonía debería obtener un buen posicionamiento para competir en sus mercados clave.

Nuestra estrategia consiste en centrarnos en las perspectivas a largo plazo de las empresas, y continuaremos prestando la máxima atención para detectar cambios en firmas atractivas y oportunidades de crecimiento que aún no se hayan visto reflejadas en los mercados. A medida que muchas empresas se reestructuran para adaptarse al cambiante entorno europeo, nuestras carteras van acumulando ejemplos de estas opciones. Peugeot, por ejemplo, ha anunciado recientemente su primer beneficio operativo anual en tres años, ya que un drástico recorte de costes y el incremento de la demanda procedente de China han ayudado a la empresa a mejorar su cuota de mercado y ampliar sus beneficios. Por lo que respecta a otros ámbitos, la multinacional de recursos energéticos Repsol disfruta también de una sólida posición. La empresa disfruta de una buena liquidez y, por tanto, podrá aprovechar el descenso del precio del petróleo para perseguir adquisiciones y fortalecer aún más su posición como la mayor compañía energética de España.

Después de mucho tiempo, los valores de renta variable europeos gozan al fin de cierto impulso: las valoraciones se antojan atractivas en relación con otros mercados desarrollados, continuarán realizándose esfuerzos en la política monetaria para fortalecer la reflación, las ganancias corporativas atraviesan un buen momento, el euro resulta asequible en términos comparativos y la reducción de los precios del crudo beneficiará a los consumidores. Sin embargo, todos estos aspectos positivos siguen pendiendo de un hilo dado el telón de fondo de incertidumbre geopolítica y la posibilidad de que tengan lugar otros acontecimientos menos convenientes. Atendiendo a los factores impulsores del cambio en el nivel corporativo, creemos que los caprichos del entorno macroeconómico pueden mitigarse, y las previsiones de rentabilidad siguen siendo positivas.

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