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La deuda venezolana denominada en dólares ha sufrido una importante caída desde la última semana de julio de 2014. Para esa fecha el bono PDVSA 22, uno de los títulos más líquidos dentro de la oferta de instrumentos venezolanos se cotizaba en niveles de 104%, un mes después en el orden de 94%. Esta corrección de 10% es el producto de una mezcla de factores locales, internacionales y estacionales

Dentro de los estacionales está la típica modorra del verano del hemisferio norte que ha afectado por igual a la renta fija y variable. Vale la pena notar que los máximos históricos de los índices bursátiles estadounidense alcanzados recientemente, lo han hecho con los más bajos volúmenes de transacción en lo que va del 2014. Adicionalmente, es un hecho sabido que a partir de la emisión de la Ley Dodd-Frank en el 2010, los grandes bancos estadounidenses mantienen menores niveles de inventarios de títulos valores de los que acostumbraban antes de la crisis financiera del 2008, lo que hace más dramática la iliquidez en periodos ya de por sí de baja actividad.

Los problemas de Ucrania y del Oriente Medio han ocasionado un incremento de la volatilidad de precios de los títulos financieros en general, que se ha visto potenciada por los bajos retornos que ofrecen los llamados bonos basura en la actualidad, cuando se comparan con lo que estos ofrecían cinco años atrás.

La percepción de que los bonos de alto rendimiento no generan lo suficiente desencadenó entre julio y la primera quincena de agosto importantes ventas de estos instrumentos que estaban en manos de fondos mutuales y exchange traded funds.

Aunque la liquidación de posiciones se revertió parcialmente en la última semana, el nerviosismo en el mercado persiste.

Si a los factores anteriores mencionados, sumamos el hecho de que después de la creación del SICAD II no se ha producido ninguna noticia que permita entender cómo el gobierno venezolano piensa atacar el déficit fiscal, no es de extrañar ni la caída de precios de la deuda, ni el incremento de la prima de cobertura por evento de insolvencia de deuda (Credit Default Swap) que para un bono de PDVSA con vencimiento a cinco años pasó de 1140 puntos a finales de julio a 1300 el pasado viernes (14%).

A la vuelta de la esquina está septiembre, y con él una aceleración de las actividades comerciales a nivel mundial. Es muy probable que sigamos viendo una gran volatilidad en todo el espectro de renta fija denominada en dólares, que podrá ser aun mayor para el caso Venezuela, sino se generan algunas de las definiciones que se esperan en el plano económico.

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