Similitudes y diferencias entre 2008 y 2016


Las caídas continuadas de la renta variable desde la primera sesión del año ha llevado a muchos inversores a rememorar el otro momento de la historia reciente en que podían verse desplomes similares durante un periodo tan prolongado de tiempo: los meses posteriores a aquel aciago 15 de septiembre de 2008, cuando Lehman Brothers oficializó su quiebra y dio el pistoletazo oficial de salida a la Gran Recesión. Ahora bien, ¿están viviendo los inversores de 2016 las mismas circunstancias que hace ocho años provocaron la gran crisis financiera de la que todavía se está recuperando la economía mundial?

 “A lo largo de los años, las bolsas de todo el mundo han experimentado caídas severas pero muchas como las de ahora, a diferencia de 2008, no dieron como resultado un gran contagio financiero. Las acciones tienden a ser bastante resistentes”, tranquiliza Serge Pepin, especialista de producto de renta variable de BMO Global AM

“No creemos que, a pesar de una serie de debilidades, esté cerca de una recesión”, continúa Pepin. Éste asegura que, en comparación con 2008, “estamos en mucha mejor forma financiera, y se han reducido mucho las cargas de deuda del consumidor y las empresas”. Es más, el especialista afirma que, gracias al incremento del efectivo en caja, “los balances corporativos de EE.UU. y Europa quizá se encuentren en su punto más fuerte desde el final de la II Guerra Mundial”. Pepin refuerza su argumento con una referencia final a los bancos, de los que dice que “la industria bancaria mundial está bien capitalizada y mejor regulada”. 

El consejo que da el representante de BMO Global AM a los inversores, especialmente a los que tengan un horizonte de largo plazo, se remite a una de las frases más populares de Warren Buffett: “Sea temeroso cuando otros sean codiciosos, y sea codicioso cuando otros sean temerosos”. En opinión de Pepin, “aunque permanecerán la volatilidad de mercado y la incertidumbre en general, hay esperanza de que llegue la estabilidad a los precios a medida que emerjan signos de capitulación en los mercados y se reconozca la solidez de los fundamentales”. 

“La situación actual no es idílica, pero no es como la de 2008”, declaran desde BLI. Según explican desde la firma, el rally que se produjo entre 2003 y 2007 se debió a la gestación de una burbuja en algunos sectores concretos (telecos, tecnológicas, medios de comunicación) que estaban “absurdamente mal valorados en los 2000’s y que en 2007 aunque el mercado no estuviera barato, las valoraciones tampoco no justificaban caídas tan fuertes”. “Lo que realmente afectó fue el riesgo de contagio por parte de la crisis subprime, que impactó de pleno a los bancos y contagió al resto de sectores y al sistema financiero”, resumen desde la casa luxemburguesa. Córdoba aporta más detalles sobre la situación de los mercados en 2008: a pesar del pinchazo, sectores como el de la energía seguían estando muy caros y el precio de las materias primas también, frente al abaratamiento actual del sector por las dudas sobre el rumbo del petróleo. “Hay muchos ganadores, el peso del sector no es el mismo que cuando la crisis subprime y además los tenedores de esos bonos de energía ya no son los bancos”, señalan desde la gestora.

En 2008 los tipos de interés estaban más altos, y la renta fija (especialmente la soberana) sí suponía una alternativa a la renta variable (el bund cotizaba al 4%). En cambio, como cada vez parece más claro actualmente, “los tipos de interés estarán bajos por mucho tiempo por el excesivo peso de la deuda”. A esto se añade que en 2008 la deuda se encontraba en manos de bancos, empresas y particulares, mientras que actualmente se ha reducido esta proporción de acreedores, dejando el testigo a Estados y bancos centrales. 

No son éstas las únicas diferencias que detectan en BLI. “Los mercados no están tan caros como en 2008. No están especialmente baratos tampoco, pero lo están por debajo de los niveles de 2008”, señala Córdoba. Finalmente, el experto señala que la ralentización económica actual se observa en el sector manufacturero pero no en el de servicios y, además, la cuestión es que sigue habiendo crecimiento: “No hay un liderazgo como el de los emergentes en 2008, pero globalmente hay crecimiento de la economía mundial”, concluye. 

"2008 fue una auténtica crisis mundial, pero la situación ahora es muy diferente: Estados Unidos crece y la Fed ha empezado a subir sus tipos de interés. Asia continúa creciendo, pese a la situación de China. En Europa los bancos mantienen unos niveles de capital mucho más robustos que en 2008 y la región también crece a buen ritmo. Además, los gobiernos se han desapalancado mucho en los últimos años –incluso Grecia registra ahora mismo un pequeño superávit presupuestario", resume categóricamente David Zahn, responsable de renta fija europea de Franklin Templeton. 

En opinión de Zahn, "quizás el principal riesgo sea político, que los nuevos gobiernos intenten dar marcha atrás a las medidas adoptadas". No obstante, cree que sería difícil de ejecutar este propósito, "porque muchas medidas fueron aprobadas a nivel europeo y los mercados castigarían esas decisiones, como estamos viendo en Portugal". "Lo que tenemos ahora mismo es un problema de confianza que se ve alimentado por el flujo de noticias negativas sobre China y el petróleo. Pero, si nos atenemos a los fundamentales, la situación general es buena", concluye el experto.

“En 2008 se produjo una crisis sistémica muy severa, mientras que ahora lo que estamos presenciando es el final de la gran ilusión monetaria”, declaraba recientemente a Funds People Jean Médecin, miembro del Comité de Inversiones de Carmignac. El experto sostiene que “la principal diferencia entre 2008 y 2016 tiene que ver con la relación entre liquidez y fundamentales; la reducción de la liquidez puede dar como resultado que los fundamentales empiecen a deteriorarse” (leer más).

Mención especial para los bancos

“La situación en 2008 era muy diferente, con una cantidad desconocida de deuda tóxica con calificación AAA referenciada a hipotecas subprime estadounidenses respaldadas por un sistema bancario que no contaba con los niveles de capital ni con los colchones de liquidez suficientes” argumenta Justin Bisseker, analista de bancos europeos de Schroders. De hecho, este afirma que “las condiciones actuales no podrían ser más diferentes”, dado que los bancos europeos han dedicado los últimos ocho años a sanear sus balances.

“A pesar de toda la presión bajista sobre las acciones de bancos, no se parece a la amenaza existencial o sistémica al sistema bancario que afrontamos en 2008” sostiene Joseph V. Amato, director de inversiones de renta variable de Neuberger Berman. Amato recuerda el estallido de la crisis como “una combinación tóxica de un exceso de deuda en el sistema, la explosión masiva de la burbuja inmobiliaria y el enorme error político de dejar caer a Lehman Brothers”. De la situación actual, el experto destaca en el lado positivo que “los bancos tienen ratios de capital más sanos, especialmente en EE.UU.”. A esto contrapone un aspecto negativo: “Los tipos negativos (y que las curvas de tipos no estaban tan planas desde 2007) claramente no son buenos para los márgenes de beneficio de los bancos, y unos bancos en apuros podrían suponer un endurecimiento de las condiciones financieras para el conjunto de la economía”. 

En este contexto, el experto asevera que “lo que parece que no puede hacer la Reserva Federal por sí misma es si quiere dirigirse en la dirección o puesta o rendirse con los tipos negativos, lo que demuestra más confusión”. Este y otros indicios llevan a Amato a señalar la última gran diferencia entre 2008 y 2006: “La confianza del mercado en las políticas de los bancos centrales se está deteriorando”. 

“Los mercados están reaccionando como si estuviéramos en vísperas de un nuevo 2008. Pero basta con analizar mínimamente la situación para darnos cuenta que se trata más de un ataque de pánico de los mercados que de una verdadera degradación de los fundamentales” afirma Julien-Pierre Nouen, economista jefe de Lazard Frères Gestion. 

Nouen indica específicamente sobre los bancos que “el choque petrolero podría afectar la rentabilidad a corto plazo de los bancos, pero la caída del coste de la energía es una buena noticia para la macroeconomía”. Según estimaciones de la gestora francesa, el sector bancario europeo se expondría a unas pérdidas de 28.000 millones de euros en un escenario extremo, es decir, una tasa de pérdidas del 50% en los segmentos con más riesgo y con una tasa de recuperación nula. “Si el importe de las pérdidas se viera concentrado en 2016, sería suficiente con amputar un 25% de la capacidad beneficiaria del sector. El impacto en los fondos propios sería inferior al 3%”, añade el economista. En todo caso, concluye éste, “no podemos descartar esta situación pero tampoco compararla con las pérdidas de 2008 tras la crisis de las subprimes, por lo que no justifica los movimientos actuales de pánico según nuestra opinión”.

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