Si usted se indexa al principal índice de renta variable emergente debe saber…


Lo primero que le viene a la mente a un inversor en relación con los mercados emergentes es probablemente el crecimiento. Esto apenas sorprende si se tiene en cuenta que, desde 2001, los países emergentes han constituido la principal locomotora del crecimiento del PIB mundial y que, desde entonces, han aumentado su aportación. Según Marc Erpelding, gestor del BL-Emerging Markets (BLI-Banque de Luxembourg Investments), crecimiento puede no ser sinónimo de rentabilidad. “Los inversores deberían abandonar la creencia de que el crecimiento del PIB es sinónimo de sólidos resultados”, asegura el experto.

En un artículo publicado por el experto, Erpelding afirma que lo que reviste una vital importancia en relación con la rentabilidad del mercado bursátil es el beneficio empresarial.El crecimiento resulta inherentemente favorable solo si es rentable y sostenible. Lamentablemente, la rentabilidad y la sostenibilidad suelen quedar relegadas a un segundo plano, sobre todo en las economías de rápido crecimiento. Esgrimir el crecimiento (positivo o negativo) como leitmotiv para invertir en los emergentes podría alentar aún más a los inversores a comprar un índice de renta variable de los mercados emergentes con el fin de beneficiarse de la pujanza económica de la región”.

Construcción del MSCI Emerging Markets Index

Si bien Erpelding cree que esto es perfectamente legítimo, los inversores deben ser conscientes de lo que obtienen cuando compran un índice. “Muchas empresas radicadas en los emergentes son muy dependientes del crecimiento mundial, en lugar del crecimiento interno, y otras no son muy rentables. El MSCI Emerging Markets, el índice de referencia utilizado con más frecuencia para las inversiones en renta variable emergente, está muy expuesto (25%) a los sectores energético y de materias primas. Determinadas compañías como Gazprom (empresa gasista rusa), CNOOC (productora china de petróleo y gas) y Vale (compañía minera brasileña) son agentes clave de estos sectores”.

Dada la propia naturaleza de sus negocios, el economista señala que estas empresas están más expuestas a las economías industrializadas que al crecimiento interno. “Además, estas compañías son sumamente cíclicas y tienen grandes necesidades de capital al tener que asumir los elevados costes derivados de la exploración y el acceso a nuevas reservas petrolíferas o la excavación y extracción de metales. A su escaso poder de fijación de precios individual se suman unos elevados costes fijos”. Otro 25% del índice está invertido en el sector financiero, principalmente en grandes bancos chinos y brasileños.

“Si bien los bancos presentan correlación con las economías nacionales, solemos evitar los gigantes bancarios porque cuentan con muchos elementos fuera de balance que resultan difíciles de valorar”. Un 20% del índice está representado por compañías industriales y empresas que operan en el sector de las tecnologías de la información. Los pesos pesados de este último sector son, con diferencia, Samsung Electronics y Taiwan Semiconductor Manufacturing Company. Ambas empresas son muy rentables debido a sus claras ventajas competitivas (liderazgo tecnológico, reconocimiento de marca o gran tamaño), pero constituyen más bien la excepción y no la regla”.

Para Erpelding, con demasiada frecuencia, las empresas de los emergentes, y no solo las pertenecientes a los sectores mencionados, compiten únicamente en precios. “En la última década, unos costes laborales más bajos permitieron a estas empresas ganar cuota de mercado. Sin embargo, la situación está cambiando. Los salarios mínimos en China van en aumento, y algunas empresas de escaso valor añadido y que requieren un gran volumen de mano de obra ya tienen que emigrar a países como Vietnam y Bangladés donde la producción es más barata. Esto no constituye una estrategia de inversión viable a largo plazo. Si estas empresas no cuentan con ventajas competitivas más sostenibles, sus márgenes se verán mermados por unos costes operativos más elevados, ya que no poseen el poder de fijación de precios suficiente para trasladar estos costes adicionales a los consumidores”.

Alrededor del 15% de índice está representado por las telecomunicaciones y los servicios públicos. “Si bien las barreras de entrada suelen ser elevadas en estos sectores, las empresas y los beneficios dependen, más bien, de los antojos de los políticos. China Mobile y America Movil, las empresas de telecomunicaciones más grandes del índice, han sido o están siendo testigos de la voluntad de las autoridades de liberalizar el mercado, lo que pondría en peligro la supremacía de dichas compañías. Por lo tanto, sus ventajas competitivas podrían no ser sostenibles.”

Por último, tan solo un 15%, aproximadamente, del índice MSCI Emerging Markets está invertido en los sectores de consumo (discrecional y básico) y, por ende, vinculado al tema secular de la expansión de la clase media en los mercados emergentes. “Esta escasa asignación contrasta con la actual exposición del 67% del fondo BL-Emerging Markets Fund a dichos sectores dentro del componente de renta variable. Si bien no todas las compañías del sector de consumo representan inversiones que merezcan la pena, un buen número de ellas cumple nuestros criterios de inversión”, asegura.

En defensa de la gestión activa

En BLI adoptan un enfoque de inversión a largo plazo y se consideran propietarios de las empresas en las que invierten (conozca la estrategia contada por el propio gestor). “Hacemos un especial hincapié en la calidad y la viabilidad de cada firma”. Antes de invertir, se plantean diversas preguntas, por ejemplo: ¿Cuenta la empresa con las necesarias ventajas competitivas para seguir siendo rentable y salvaguardar sus márgenes? ¿Aporta el negocio la tranquilidad suficiente para mantenerlo en cartera durante los próximos cinco a diez años? ¿Cuál es la capacidad de generación de efectivo de la firma? ¿Cuál es el valor de la compañía? “Incluso el negocio de mejor calidad puede ser demasiado caro —según la célebre cita de Warren Buffet: ‘El precio es lo que se paga. El valor es lo que se recibe”.

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