Si quiere hacerse una idea precisa del ritmo de subida de tipos, la clave está en el dólar


Si se tuviera que describir el nuevo ciclo de subidas de tipos como un laberinto lleno de puertas, ciertamente la evolución del dólar va a tener la llave para abrir al menos una de ellas. Así lo advierten las gestoras internacionales una vez pasados los primeros momentos de análisis del renovado discurso de la Reserva Federal. 

“El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) ha ralentizado ligeramente el ritmo al que espera incrementar los tipos de interés y ahora prevé cuatro subidas de tipos en 2016 y otras cuatro en 2017, frente a su previsión anterior de cuatro subidas en 2016, pero cinco en 2017”, se encarga de recordar David Kelly, responsable de estrategia global de J.P.Morgan AM. Éste avisa de que “habrá que estar muy atentos a cómo se ajustan las expectativas del mercado a estas nuevas previsiones, ya que si la Fed subiese tipos más rápido de lo que el mercado espera, el dólar podría verse apresionado al alza, provocando una contracción monetaria de facto en la economía estadounidense”. 

Igor de Maack, gestor de DNCA (gestora afiliada a Natixis Global AM), señala que el comienzo oficial de la normalización en EE.UU. también marca formalmente el inicio de la divergencia entre EE.UU. y Europa, “ya reflejada parcialmente en el tipo de cambio”, y que en su opinión tendrá “muchas consecuencias para las valoraciones de clases de activos en ambos lados del Atlántico”. En el caso concreto de EE.UU., detalla que “el endurecimiento de las condiciones monetarias, combinado con un dólar fuerte, no apoya a las valoraciones”. 

En cambio, para el caso europeo, De Maack estima que la decisión de alargar en seis meses la duración del programa de estímulos del BCE sin incrementar la cuantía de las adquisiciones mensuales ha causado “una violenta reacción en los mercados de renta fija y variable”. El gestor reflexiona que “aunque la política monetaria no puede resolver todos los problemas, al menos tiene el beneficio de posponer el daño causado por el riesgo sistémico, particularmente en la eurozona”. Por ello, considera que “las valoraciones pueden aumentar sin garantía de estar siempre en línea con la evolución de los fundamentales microeconómicos”. 

Mucha atención a los beneficios corporativos

Los inversores no deben olvidar que el fortalecimiento continuado del dólar puede tener un impacto negativo sobre los beneficios corporativos de compañías de todo el mundo. Por ejemplo, la gestora Fabiana Fedeli, parte del equipo de renta variable emergente de Robeco, señala que el impacto de las subidas de tipos variará país por país, pero que va a estar muy relacionado con el impacto sobre los distintos mercados de divisas por dos motivos. 

Por un lado, indica que “una subida del dólar puede causar problemas a las empresas”, debido a que “en los últimos años, una serie de compañías de mercados emergentes han emitido deuda denominada en dólares para beneficiarse de los tipos históricamente bajos de EE.UU.”. Fedeli señala que esta decisión está siendo particularmente arriesgada “para las compañías que no generan una correspondiente cuota de sus ingresos en dólares”. Por otro lado, la gestora indica que son vulnerables a la subida de tipos y su transmisión por el tipo de cambio los países emergentes dependientes de las materias primas, como Brasil o Rusia. 

Bastien Drut, estratega y analista de Amundi, se encarga de recordar asimismo que la decisión de la Fed llega en un momento en el que “varios de los socios de EE.UU. están sufriendo un entorno económico mediocre o incluso en deterioro”, como son los casos de China, la zona euro, Japón y Canadá. “La fortaleza del dólar será una de las claves de la continuación del ciclo de endurecimiento de la Fed. No es una coincidencia que China haya dejado que el renmimbi (que pondera un 21% en la cesta de divisas monitorizada por la Fed) se depreciara en las últimas semanas y alcanzase un mínimo de más de cuatro años contra el dólar”. Asimismo, Drut advierte de que un dólar todavía más fuerte podría perjudicar al sector manufacturero estadounidense, “que ya está en mala forma, porque el ISM manufacturero ya está por debajo de 50 puntos”. 

Todd Wakefield, gestor de The Boston Company AM (parte de BNY Mellon IM), también se fija en el impacto del fortalecimiento continuado del “billete verde” sobre la economía estadounidense. En concreto, indica que si la renta variable ha puesto en precio otras dos subidas de tipos (50 puntos básicos) en vez de las cuatro (100 puntos básicos) señalizadas por la Fed. Wakefield aclara que “si los inversores de renta variable esperan cuatro subidas de tipos, también deberían esperar que suba el dólar, lo que pondría presión sobre los beneficios corporativos en un momento en el que puede afirmarse que hay recesión en la parte manufacturera de la economía”. El gestor añade que, “si la Fed todavía está subiendo tipos en el segundo semestre de 2016 y Europa y Japón todavía tienen una política laxa, esperaría que el dólar suba todavía más”. En este escenario

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