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Ser o no ser (fondo activo), esa es la cuestión


Hace unas semanas, el gobierno sueco puso en marcha una investigación para determinar el alcance del closet tracking o index hugging, práctica denunciada por la asociación sueca de accionistas particulares Aktiespararna que consiste en comercializar un fondo de inversión como de gestión activa cuando en realidad se limita a replicar al índice, como hacen los productos de gestión pasiva, que aplican comisiones mucho más bajas.

Esta especie de gestión pasiva encubierta ha escandalizado a muchos inversores y los reguladores de otros países como Dinamarca o Noruega también están investigando la cuestión. Sin embargo, Cerulli Associates alerta de que el parámetro empleado habitualmente para diferenciar los fondos realmente activos quizás no sea el más adecuado, ya que podría acabar dañando la rentabilidad.

La firma internacional de análisis se refiere, por supuesto, al active share, la ratio popularizada por los académicos Martijn Cremers y Antti Petajisto que mide el grado desviación de las posiciones de un fondo con respecto al índice. En general, se considera que un fondo con un active share inferior al 60% se limita a replicar el índice.

“No obstante, esta medida no es la panacea y puede resultar engañosa si se usa de forma aislada”, señala Barbara Wall, directora de análisis para Europa en Cerulli. “El active share debe combinarse con otros parámetros relevantes, como la ratio de información, que relaciona la rentabilidad adicional de la cartera frente al índice con la volatilidad de esa rentabilidad”.

En la última edición de su informe The Cerulli Edge – Global Edition, la firma advierte de que “si un gestor se siente obligado a mantener el active share de su cartera a cierto nivel se arriesga a seleccionar títulos que no debería simplemente para aumentar la desviación con respecto al índice o a no invertir en los valores más representados en el índice, aunque crea que registrarán un buen comportamiento”. Además, el informe subraya que puede haber momentos del ciclo en los que resulte prudente pegarse al índice y que no hacerlo podría dañar las rentabilidades.

Cerulli cree que el debate sobre el valor del active share se intensificará en el futuro, sobre todo a medida que los fondos que se proponen batir al índice con nivel de riesgo y un active share relativamente bajos defiendan su gestión: “Probablemente argumentarán, con cierta razón, que un active share bajo no implica automáticamente gestión pasiva encubierta y que debería juzgárselos únicamente en base a los resultados”, concluye Wall.

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