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Semanas decisivas


Existen demasiados focos de incertidumbre en el corto plazo que pueden afectar la evolución de los mercados y de la economía en general. El primero será el resultado de la reunión en Jackson Hole, Wyoming el próximo fin de semana. En la misma, se juntaran los presidentes de los distintos bancos centrales a nivel mundial, así como los responsables económicos de los principales bloques geográficos. El mensaje que salga de la misma dará las primeras indicaciones de nuestra salud financiera. Si se sigue con una política económica expansiva en los EEUU, y con un posible QE3, estaríamos reflejando que aún no hemos salido del atolladero, y que hace falta seguir incentivando a los mercados para no volver a caer en recesión. Esto sería muy importante considerando que en dos meses tendremos elecciones presidenciales en Washington y no se quiere llegar a las mismas con un sentimiento general negativo.

Pero es más importante lo que pueda pasar en Europa en los próximos días. Todos estamos esperando la resolución del tribunal constitucional alemán sobre la legalidad de las ayudas a los países en dificultades y sobre la viabilidad de la compra de deuda pública por parte del BCE. La misma será el próximo 12 de Septiembre. Los últimos mensajes que ha enviado el actual presidente del Bundesbank (Banco Central alemán) han estado en contra de dichas ayudas, incluso ha anunciado que dimitiría si se llegaran a dar. En el caso de no tener un resultado positivo dicha resolución, podríamos tener ventas en los mercados bursátiles, caída fuerte del euro, y subida de todos los valores “refugio”. Lo normal es que posteriormente se llegase a algún tipo de acuerdo transnacional con un cambio constitucional que implique una unión fiscal mucho más sólida. El presidente francés Francois Hollande lo está apoyando, así como el que el Banco Central Europeo intervenga en la crisis de deuda.

Una de las condiciones que los alemanes podrían poner es que España se comprometa a pedir oficialmente el rescate a Europa, dentro de unos parámetros de supervisión mucho más amplios. Esto podría implicar un daño político al actual presidente español, pero sería necesario para recuperar la confianza de los inversionistas internacionales. Así mismo, tendría que venir junto a unas políticas que ayudasen al crecimiento, ya que todas las políticas hasta este momento han sido de reducción de deuda, pero con ello limpia la casa, pero no se crean empleos. Es muy posible que una vez autorizados los planes de rescate (en una primera ronda, o si todo se complica, en los meses posteriores), veamos políticas monetarias expansivas en Europa, siguiendo el modelo aplicado por la Reserva Federal, que finalmente ayuden al crecimiento económico y que puedan mandar un mensaje de esperanza de que se podrá salir de este círculo vicioso en el que nos encontramos.

Todas las crisis crean oportunidades, y cuanto mayor sea la volatilidad, mayor el potencial de ganancia, pero también el número de inversionistas que asustados, huyan asumiendo pérdidas. En mi impresión, los próximos meses van a ser cruciales, y espero que en el camino se definan y construyan unas bases más claras y sólidas que ayuden a un futuro crecimiento más sostenible. Mientras tanto, no debemos confiarnos de la inexplicable baja volatilidad actual de los mercados, ya que aún falta mucho por definir y hacer, y las preocupaciones siguen aún latentes. Por ello deberíamos ser cautos sobre cómo estructuramos los portafolios, ya que quizá el mercado de los próximos meses no sea apto para todos los perfiles. Seguimos pensando.

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