Seis consejos para ir a la caza y captura de los dividendos americanos


Cerca de siete de cada diez inversores de todo el mundo dan máxima prioridad o ponen entre su top de prioridades la búsqueda de productos que generen rentas. La combinación de tipos bajos junto con la posibilidad de una subida de tipos en Estados Unidos y Reino Unido en 2015 ha llevado a los expertos de Legg Mason Global AM a elaborar una pequeña guía ilustrada con gráficos sobre las oportunidades y ventajas competitivas que puede tener a su alcance el inversor para poder generar rentas para el futuro. 

La primera de esas ventajas es fruto de una sencilla comparativa entre la rentabilidad por dividendo media de las compañías estadounidenses frente a la rentabilidad de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. “Si el crecimiento de los beneficios sigue siendo positivo, se puede decir que ahora las acciones tienen mayor potencial de apreciación de capital que la renta fija, dados los límites de depreciación de los tipos ya de por sí bajos de los bonos de aquí en adelante”. 

Desde la gestora subrayan asimismo que las acciones pueden ofrecer “un elemento de protección contra la inflación para la generación de rentas a través del potencial de crecimiento del dividendo, algo que no es posible con los bonos con cupones fijos”. 

Ahora bien, no vale cualquier dividendo. En particular, desde la firma alertan de que una rentabilidad alta por dividendo “puede ser engañoso”, ya que un dividendo elevado puede reflejar “el precio maltratado de la acción de una compañía con problemas que puede tener que reducir pronto su pay out”. O al revés, a pesar de una rentabilidad elevada la acción puede estar sobrevalorada.

¿Qué elegir entonces? “Puede haber más atractivo en los valores que actualmente tenga una rentabilidad por dividendo absoluta inferior, pero con tasas de crecimiento más rápidas”, explican desde Legg Mason. En esta descripción encajan las compañías con una larga tradición de remunerar al accionariado (Coca-Cola, Procter & Gamble…), como las que cotizan por ejemplo en el índice S&P 500 Dividend Aristocrats. Esta clase de compañías han demostrado frenar mejor las fases de caída del mercado y conseguir buenos resultados en las fases de subida.

El inversor debe tener en cuenta como otra piedra angular de su asignación a dividendos la diversificación por territorios, ya que tradicionalmente las compañías estadounidenses remuneran menos a sus accionistas que compañías de otras partes del mundo. No obstante, desde la gestora americana insisten en adoptar un acercamiento selectivo, teniendo en cuenta los siguientes factores: la estabilidad del pago de dividendos, la frecuencia de pago, los costes de transacción e impuestos y el riesgo divisa. 

Desde Legg Mason también recomiendan diversificar por tamaño, y en particular aconsejan buscar más allá del espacio que suelen acaparar tradicionalmente de las grandes capitalizadas (ver gráfico): “Muchos inversores no se dan cuenta de que hay un gran grupo de pequeñas compañías con rentabilidades atractivas por dividendo. Hay más compañías estadounidenses pequeñas que ofrecen rentabilidades por dividendo superiores al 3% que las grandes, y la proporción fuera de Estados Unidos es todavía mayor”. 

La última recomendación tiene que ver con una tendencia que se ha visto de forma especial en EE.UU. en los últimos años: las compañías americanas tienen niveles de caja récord. El inversor debe estar atento a aquellas compañías que se han incorporado tarde al ciclo de pago de dividendos que cuentan con grandes niveles de efectivo en sus balances, por lo que están en disposición de ir incrementando su payout a lo largo del tiempo. 

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