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Según Fidelity, los bonos high yield siguen atrayendo a los inversores


Naturalmente, EE.UU. acapara una cuota del 80% en el mercado mundial de bonos de alto rendimiento, ya que ahí es donde primero se desarrolló. Aunque el mercado es mucho más pequeño en Europa y Asia (aprox. 200.000 y 45.000 millones de dólares, respectivamente), está creciendo rápidamente. Este crecimiento ha sido especialmente notorio en Europa. La reducción del apalancamiento de los bancos de la región ha hecho que las líneas de crédito tradicionales se hayan cortado o que su disponibilidad sea ahora más limitada y cara.

Asia también brinda algunas oportunidades excelentes. Aunque está menos desarrollada que los mercados de EE.UU. y Europa, esta región ofrece algunas de las rentabilidades más altas disponibles en el mundo actualmente. Las empresas asiáticas suelen estar también menos endeudadas que las estadounidenses o europeas, a tenor de sus tasas de deuda-recursos propios más bajas. También existe una fuerte demanda de bonos de alto rendimiento en Asia, ya que las rentabilidades que ofrecen los bonos con alta calidad crediticia son muy bajas. Los inversores también están empezando a diferenciar los méritos y los defectos de los emisores asiáticos, en lugar de descartar de plano los bonos de alto rendimiento asiáticos por tener demasiado riesgo.

Sin embargo, para muchos inversores el mercado de bonos de alto rendimiento puede parecer un tanto confuso. La pregunta que hacen a veces es "¿Por qué los llaman ‘basura’?" En realidad, es una denominación desafortunada que se refiere a los bonos con calificación CCC o inferior. Dicho con pocas palabras, estos bonos están sujetos a un nivel de riesgo crediticio mucho mayor, ya que tienen una probabilidad entre cuatro de caer en impago en un año natural.

Por fortuna, el universo de los bonos de alto rendimiento no se limita a este segmento de la escala de calificación crediticia. También incluye los bonos con calificación B y BB, que tienen una probabilidad de impago mucho menor: los bonos con calificación B tienen actualmente una probabilidad de impago del 4%, mientras que los bonos BB tiene una probabilidad del 1%.

No es sorprendentemente, pues, que cada vez más inversores estén aceptando los bonos de alto rendimiento como un componente clave de sus carteras. Los bonos de alto rendimiento ofrecen muchas ventajas a los inversores. Una de ellas es que a menudo están sujetos a un riesgo de tipos de interés e inflación mucho menor que los títulos con calidad crediticia. Esto es debido a que sus vencimientos tienden a ser mucho más cortos, ya que los mercados sólo están dispuestos a prestar a estos emisores durante periodos breves debido a su mayor riesgo de impago.

Otra ventaja que ofrecen los bonos de alto rendimiento es que pueden mejorar la diversificación de una cartera. Esto se debe a que son una clase de activo en sí mismos y, como tal, presentan bajos niveles de correlación con las acciones, los bonos corporativos de alta calidad crediticia y la deuda pública.

De media, los bonos de alto rendimiento también han generado una rentabilidad total anual a largo plazo de aproximadamente el 9% durante los últimos 25 años. Es más, la mayor parte de esta rentabilidad no ha provenido en realidad de la revalorización del capital, sino de los dividendos, denominados cupones en el caso de los bonos.

Actualmente, el mercado de deuda de alto rendimiento sigue ofreciendo atractivo. Además, los niveles de endeudamiento entre las empresas han descendido considerablemente desde sus niveles anteriores a la crisis, pero un factor aún más positivo es que las tasas de impago están en mínimos históricos o niveles o los rondan. Por lo tanto, los inversores que busquen una clase de activo que genere flujos de renta y que ofrezca la posibilidad de una revalorización del capital moderada, deberían considerar la inversión en bonos de alto rendimiento.

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