¿Se ha convertido el efectivo en la mejor estrategia en renta fija?


Invertir en efectivo. Parece un contrasentido pero, en la situación que vive actualmente el mercado de renta fija –donde un porcentaje cada vez mayor de inversores paga por el privilegio de mantener su dinero en bonos– la estrategia tiene cierta lógica. Al menos así lo piensan gestores de la talla de Bill Eigen (J.P. Morgan Asset Management) y Marcus Brookes (Schroders). "Contamos con gran liquidez para aprovechar nuevos periodos de volatilidad", afirmaba recientemente el responsable del JPM Income Opportunity Fund, fondo de rentabilidad absoluta que ahora mantiene una posición de efectivo del 37% tras alcanzar el 60% hace unos meses (leer más). En el caso del fondo multiactivos que gestiona Brookes, el porcentaje ronda el 28%.

Pero Eigen y Brookes no son, ni mucho menos, los únicos gestores de primer nivel en mantener en sus carteras importantes porcentajes en liquidez. En la lista también aparecen nombres como el de Paul Read, gestor de Invesco. "Para un gestor de renta fija es duro decir que la oportunidad está en la renta variable, pero esa es la verdad”, aseguraba en una conferencia de prensa con periodistas en Henley. “Creo que no tengo que explicar a nadie lo extraordinariamente difícil que está el mercado de bonos actualmente. Es un momento fantástico para ser emisor y pedir dinero prestado al mercado, para ser ministro de finanzas de un país, tesorero en una empresa… pero no para ser gestor de renta fija. Todos los días veo en la pantalla un montón de nuevas emisiones con cupones de entre el 1,5% y el 2,5%, unos niveles a los que jamás hubiesen soñado financiarse en el mercado. Hemos visto incluso las primeras emisiones de compañías con cupón del 0%. Para ellos es fantástico. Para mí, no”, afirmaba. (Leer más).

Como señala el Financial Times, la idea es usar el efectivo como una asignación estratégica, con la esperanza de que los precios de los bonos caerán cuando la Reserva Federal estadounidense empiece a aumentar por fin sus tipos de interés. Y lo cierto es que ahora mismo no tiene mucho sentido invertir en títulos que ofrecen rentabilidades negativas o extremadamente bajas por lo que, a diferencia de algunos grandes inversores institucionales como bancos, aseguradoras o fondos de pensiones, que se ven obligados a comprar bonos de la mayor calidad por imposiciones regulatorias o de otro tipo, los gestores de inversiones no tienen por qué hacerlo.

De hecho, algunos gestores de renta variable también se han apuntado al cash, argumentando que la bolsa estadounidense está cara, que las acciones europeas han alcanzado su valor razonable o que existe mucha incertidumbre sobre China o Grecia, y prefieren mantener parte de la cartera en efectivo para aprovechar posibles correcciones.

Aunque no invertir también tiene sus riesgos –principalmente, el de perderse el mercado alcista que han vivido tanto acciones como bonos en los últimos años– parece que en el nuevo entorno de mercado en el que nos movemos, el efectivo seguirá siendo la principal apuesta de muchos gestores, al menos de momento.

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