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Se cumple un año de la llegada de FATCA: ¿qué ha pasado y qué va a pasar?


La implementación de la ley estadounidense de cumplimiento fiscal de cuentas extranjeras (FATCA) el 1 de julio de 2014 supuso un cambio significativo en la manera en que los gobiernos abordan la evasión fiscal extraterritorial, al exigir a las entidades financieras de todo el mundo que compartan información con la Agencia Tributaria (Internal Revenue Services - IRS) de Estados Unidos sobre las cuentas de los contribuyentes estadounidenses. FATCA tiene consecuencias importantes para el sector de la gestión de activos en España, Portugal, Italia y América Latina, por lo que, doce meses después de la entrada en vigor de la regulación, es un buen momento para hacer balance del trabajo que han realizado las empresas para cumplir las normas y examinar los desafíos que quedan por delante, lo cual hemos hecho a través de AxiomSL, proveedor de soluciones de información y gestión de riesgos regulatorios a la industria de servicios financieros.

Según explica Ralf Menegatti, responsable de producto y gestión de activos de la firma, las empresas cuidadosamente han dado prioridad a los cambios que tienen que hacer para cumplir con FATCA. “Hasta ahora ha quedado claro que la mayoría de las gestoras, empresas administradoras de fondos de inversiones y bancos de depósito han centrado sus energías en la clasificación de los titulares de las cuentas de acuerdo con las definiciones del IRS, actualizando sus procesos de alta de clientes y asegurándose de contar con los procedimientos de debida diligencia para identificar a los contribuyentes estadounidenses de forma continuada. Al hacer este trabajo, un componente clave del cumplimiento de FATCA que ha ocupado un lugar secundario ha sido el reporting de las cuentas afectadas”, afirma.

En países como España, Portugal e Italia, que tienen el modelo 1 de los acuerdos intergubernamentales (IGA) con el IRS, las empresas tienen que presentar sus primeros reportes FATCA antes de finales de septiembre. En otros países, que tienen un modelo 2 IGA o que no hayan firmado un IGA, las empresas presentaron sus primeros reportes a finales de marzo. “En algunos casos, los primeros reportes de FATCA se han complicado por la confirmación de última hora de importantes detalles, como los formatos que deben utilizar las empresas para presentar sus reportes. No obstante, a pesar de estos problemas, la carga general de las empresas ha sido limitada porque, en 2015, solo es necesario que reporten las cuentas abiertas por los contribuyentes estadounidenses entre julio y diciembre de 2014”, indica el experto.

Dado el número limitado de cuentas reportables, Menegatti revela que este año muchas empresas han adoptado un enfoque táctico respecto al reporting FATCA, confiando en las aplicaciones internas e incluso en procesos manuales para presentar sus reportes. También han retrasado el reporting FATCA estratégicamente porque sigue habiendo partes sueltas, incluyendo los formatos definitivos de reporte y el desarrollo de las regulaciones en materia de FATCA, como el estándar común de reporting (Common Reporting Standard - CRS) y ‘FATCA Reino Unido’.

El año que viene las cosas serán diferentes

“En 2016 las cosas van a cambiar. No solo el ámbito de las cuentas reportables aumenta significativamente, ya que se incluyen las cuentas anteriores a julio de 2014, sino que el comienzo del reporting en virtud de ‘FATCA Reino Unido’ aumentará la presión sobre muchas empresas al exigirles que desvelen datos a las autoridades del Reino Unido sobre contribuyentes británicos con cuentas en Jersey y otras dependencias de la Corona y los Territorios de Ultramar. Para gestionar el aumento del volumen de reporting en 2016, las empresas se han dado cuenta de que tendrán que migrar de los frágiles sistemas tácticos que han utilizado en 2015 a sistemas estratégicos robustos que les permitan automatizar el reporting”.

A la hora de ponderar sus opciones y prepararse para el mayor volumen de reporting del año que viene, el experto considera importante que las empresas consideren cuidadosamente su capacidad para gestionar el cambio. “Al igual que en todas las regulaciones, los requisitos específicos de FATCA se irán modificando continuamente. Además de los cambios introducidos por el IRS, las empresas tendrán que ser capaces de gestionar los cambios realizados por las autoridades fiscales en países IGA 1. Dichas autoridades fiscales han introducido modificaciones en los requisitos de reporting del IRS, incluyendo campos adicionales, comprobaciones de validación obligatorias y procedimientos de presentación que probablemente se irán retocando y actualizando de manera permanente”.

Según explica, muchas empresas han tenido problemas en el pasado porque su plataforma de reporting no podía gestionar fácilmente los cambios que los reguladores hacen en sus requerimientos. “A menudo las empresas han visto que cuando un regulador anuncia un pequeño cambio (como la adición de un nuevo campo en una plantilla del reporte), solo pueden incorporarlo actualizando completamente el software de la plataforma, lo que repercute en todas las funciones de la misma y a menudo tiene efectos secundarios impredecibles. La implementación de una actualización de software completa es un proceso costoso que exige muchos recursos y es totalmente inviable para aquellas empresas que afrontan múltiples cambios regulatorios cada año. El tiempo necesario para completar una actualización de software (incluidas las pruebas de regresión) supone que las empresas solo pueden hacer una cantidad limitada cada año. Esto las deja expuestas a la posibilidad de no cumplir los cambios regulatorios que se anuncian en periodos entre sus actualizaciones de software”.

Para que las empresas gestionen las obligaciones de reporting de FATCA de forma eficaz en el año 2016 y en años sucesivos, necesitarán una plataforma que les permita aislar los cambios regulatorios de las modificaciones en la funcionalidad central de su plataforma. “Esto va a suponer que si una autoridad fiscal de uno de los países IGA 1 anuncia un cambio en la forma de presentación de los reportes FATCA, la empresa pueda implementar de forma rápida y sencilla dicho cambio sin repercusiones en el funcionamiento general de la plataforma. También supondrá que la lógica usada para el reporting en otros países no se verá afectada”.

Asimismo, Menegatti considera que va a ser importante tener flexibilidad y capacidad para adaptarse a los cambios para que las empresas aprovechen su plataforma de reporting FATCA tanto para CRS como para ‘FATCA Reino Unido’. “Los procesos que intervienen en el reporting de estas tres regulaciones son muy similares. Sin embargo, cada caso requiere formatos de reporte distintos. Para CRS, en concreto, es probable que se necesiten múltiples formatos ligeramente diferentes, ya que se espera que más de 100 países participen en la iniciativa para compartir datos fiscales y cada uno de estos países seguramente hará sus propias modificaciones al formato estándar desarrollado por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE)”.

Según el experto, los últimos doce meses han sido para la mayoría de las empresas un ensayo para el reporting de FATCA. “Ahora que el listón se va a subir considerablemente, ha llegado el momento de que las empresas tomen decisiones importantes sobre una solución industrial de reporting a largo plazo que pueda mantener el ritmo de los requisitos cambiantes”.

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