¿Se acerca la renta variable desarrollada a un cambio de ciclo?


El mercado alcista de EE.UU. ya es el tercero más largo de la historia. En este periodo, los beneficios corporativos han batido máximos, y lo mismo han hecho los márgenes. Ahora, el parqué estadounidense debe lidiar con dos grandes lastres, la fortaleza del dólar y el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal. Entre tanto, aunque rezagadas y con periodos de corrección, las bolsas europeas también han mantenido el pulso de los “toros” desde las famosas declaraciones de Mario Draghi a favor del euro en julio de 2012. En este caso, el rally se ha caracterizado por la expansión de múltiplos, aunque los expertos creen que el impacto del QE del BCE debería traducirse por fin en crecimiento de beneficios. Amén de preguntarles a las gestoras internacionales si es la hora del growth o el value y si en el futuro será más necesaria la gestión activa a la gestión pasiva, el cuestionario de Funds People también aborda la posibilidad de un cambio en la fase del ciclo en el que se encuentran respectivamente cada mercado. 

Transición clara en Europa…

Partiendo de 2012 como inicio de la recuperación de la bolsa europea, Fernando Fernández-Bravo, senior relationship manager de Invesco AM, vaticina: “Después de este primer movimiento, la subida en bolsa estará liderada por una mejora de expectativas de la economía europea y sin duda alguna por un crecimiento sólido de los beneficios empresariales”. Para Fernández-Bravo, “está claro que el mercado europeo se ha visto más afectado por el ritmo de reformas tanto de los organismos supranacionales como de los distintos gobiernos europeos; esto seguirá siendo así, ya que queda recorrido por hacer”. En la firma siguen siendo optimistas por tres razones fundamentales: la debilidad del euro, el abaratamiento del petróleo y la caída de las rentabilidades de los bonos y, por ende, de los costes de financiación. 

Steven Frost (investment director de long/short europeo para Martin Currie, filial de Legg Mason Global AM), también está de acuerdo en que la bolsas europeas se dirigen a una fase guiada por la mejora de los fundamentales: “Nuestro escenario para el segundo semestre se está volviendo más positivo a medida que los indicadores macro adelantados continúan apuntando a un escenario mejor y las compañías europeas cada vez parecen más animadas”. Frost añade que “el efecto divisa es menos beneficioso de lo que fue dado el rally del euro, todavía está un 18% por debajo del dólar en términos interanuales, por lo que ciertamente ayudará en términos de traducirse en beneficios, pero también ayudará a los productores locales a ganar cuota de mercado frente a los importadores”. 

El tercer gestor con un punto de vista similar es Tom Stubbe Olsen, gestor para Nordea del Nordea 1 – European Value Fund: “Después de un largo periodo de tiempo en el que los eventos macro y políticos hicieron sombra a muchas otras cosas en las bolsas, hemos visto que los fundamentales y el stock picking han empezado a ser más importantes otra vez en los últimos 4 ó 5 meses. Damos la bienvenida a este progreso”. 

Desde Henderson, Nick Sheridan realiza dos observaciones. La primera, que la combinación de dinero barato y tipos negativos en Europa podría llevar más lejos la actividad de M&A, lo que daría paso a un mercado más event driven. La segunda, más rotunda, que “los fundamentales guiarán el mercado y dictarán el valor intrínseco de las acciones”. Matiza no obstante que el sentimiento inversor también dará forma a las perspectivas futuras de los inversores, por lo que “dictará el diferencial de distribución en torno al valor intrínseco”. 

“Con los espíritus animales todavía vivos entre las grandes multinacionales, gracias al bajo coste de financiación y a la mejora de la confianza en el crecimiento futuro, anticipamos que continuará la actividad de fusiones y adquisiciones que ya ha inyectado más de 2,3 billones de dólares en acuerdos en los que va de año”, coincide Sandra Crowl, miembro del Comité de Inversión de Carmignac. Para la experta, el principal riesgo en este escenario es que, o bien el crecimiento decepcione, o bien que se produzca una subida de tipos demasiado rápida en EE.UU. 

Otra tendencia fuerte que ha identificado Crowl en este contexto es “la consolidación de algunas industrias como telecomunicaciones, farmacéuticas y los bancos, donde creemos que podría haber nuevas oportunidades en el futuro”. Sin embargo, advierte que “sin una fuerte actividad económica, los mercados podrían volverse más sensibles a shocks externos (como un mal resultado en las negociaciones con Grecia) y reafirmar su preferencia por la calidad y la visibilidad”. Por esta razón, el Comité de Inversión de Carmignac ha optado por evitar aún las industrias sensibles al ciclo y por mantener la preferencia por compañías con visibilidad sobre sus ganancias, rentabilidad atractiva y un equipo gestor sólido. 

“Nuestras lecturas de ciclo han mostrado freno de la economía mundial recientemente, pero esperamos que las condiciones mejoren los próximos trimestres”, afirma por su parte Luca Paolini, director de estrategia de Pictet AM. En concreto, indica que dentro de Europa los datos muestran recuperación en Francia, España e Italia; de los datos macro, destaca el incremento de los préstamos a hogares y empresas y que la oferta monetaria se expande a su ritmo más rápido desde 2009, a lo que se ha de añadir la contribución de un euro débil a la mejora de los beneficios empresariales. 

… división respecto a EE.UU.

Sin embargo, Paolini indica que el entorno es dispar en EE.UU., por el diferente signo de datos macro publicados recientemente (producción industrial, ventas al por menor, empleo). “De hecho, mercado laboral y repunte de la vivienda presionan a la Reserva Federal para una subida de tipos de interés antes de fin de año”, añade. Su pronóstico es que EE.UU. pueda crecer más del 2,5% anualizado en el segundo trimestre. 

En cambio, Colin Graham y Joost Van Leenders -director de inversiones y estratega de BNP Paribas IP, respectivamente- afirman tajantemente que “EE.UU. está llegando a una nueva fase”, y destacan la importancia clave de “la primera subida de tipos en casi diez años”. En cambio, opinan que “tal fase no es inminente en otras partes del mundo”. “El entorno de crecimiento modesto, baja inflación y política monetaria estimulante puede continuar por un tiempo. El ciclo económico no está avanzado en muchas economías. Sin embargo, esto debería ser positivo para los beneficios. La política monetaria ha sido el principal driver de los mercados y ha disminuido parte de los fundamentales del mercado. Eso debería cambiar en EE.UU., pero menos en la eurozona, Japón o China”, concluyen.  

"En EE.UU. estamos al final del ciclo de negocio y la brecha de producción se está cerrando, las industrias son más sensibles a la reducción de los márgenes por los altos costes operaciones, particularmente debido al potencial suelo del precio del petróleo, los alquileres al alza y la demanda de salarios", comenta la experta de Carmignac. 

Los mercados se encuentran en un punto de inflexión y los inversores están digiriendo la próxima subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Además, ahora también estamos viendo las acciones de dividendos están siendo vendidas en beneficio de las compañías más cíclicas”, concluye Guy Lerminiaux, director de inversiones de renta variable en el departamento de gestión de activos institucionales de Petercam

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