Schroders: análisis de la situación económica global


La inflación global terminará en 2015 en el 2,5%, frente al 2,8% de 2014. Es un pronóstico de Keith Wade, Azad Zangana y Craig Botham, economistas de Schroders, que esperan una caída significativa de los precios en los mercados desarrollados, desde el 1,4% hasta el 0,5%, lo que supone la tasa más baja de inflación desde 2009… en otro año influenciado por una caída sustancial del precio del petróleo. “Mientras que la inflación subyacente se ha moderado, la caída abrupta de la tasa general refleja enormemente la caída de los precios del petróleo, que ahora se han estabilizado. Sobre esta base, la tasa anual de inflación cederá más hasta el tercer trimestre de este año y podría volverse negativa en un número de economías, pero estas deberían recuperarse después a medida que se diluyen los efectos de base”, indica el trío de economistas. 

A pesar de estas advertencias, los expertos indican que, en términos generales, no esperan que “la caída de las expectativas de inflación o de los sueldos nominales anuncien un ajuste hacia una deflación permanente”. Eso sí, señalan que, entre tanto, “la baja inflación puede mantener el pulso de la política monetaria o hacerla más laxa”, con la excepción de EE.UU, donde todos los datos apuntan hacia una normalización económica. Wade, Zangana y Botham también son de la opinión de que la Reserva Federal se fijará menos en la inflación general para centrarse en una tasa estable de inflación subyacente y en la mejora del mercado laboral (donde será esencial el crecimiento de los salarios) para empezar a subir tipos en 2015. Desde Schroders están trabajando con la expectativas de que la tasa de fondos de la Fed suba hasta el 1,25% a finales de 2015 y alcance máximos en el 2,5% en 2016.

La eurozona, otra historia

El punto de vista de los expertos sobre la eurozona es constructivo: “Se espera que se diluya la preocupación sobre la deflación a medida que la inflación repunte en 2016 gracias al efecto de la caída de los precios del petróleo y el efecto reflacionario de un euro más débil”. En este contexto, los economistas creen que el BCE implementará su propio QE hasta septiembre de 2016 y entre tanto mantendrá los tipos actuales, mientras que en Reino Unido podría presenciarse la primera subida de tipos en noviembre de 2015. 

En Asia, los economistas creen que el Banco de Japón mantendrá el ritmo de su propio programa de estímulo cuantitativo y cualitativo, aunque consideran que “ahora es probable que deje que un yen más débil apoye a la economía y se abstenga de acelerar el programa de compras de activos”. En cambio, Wade, Zangana y Botham predicen un recorte de los tipos de interés y del ratio de reservas en China, que también adoptará otro tipo de medidas para estimular sectores concretos. 

Escenarios

En base a estos pronósticos, los tres economistas han actualizado los escenarios con los que están trabajando en Schroders. En primer lugar, ya no creen que el yen vaya a colapsarse, porque la mejora en el crecimiento nipón va a aliviar la presión sobre el BoJ para que imprima más dinero. También han eliminado los escenarios de recuperación de la productividad (los datos más recientes de EE.UU. sugieren lo contrario) y reducción de los límites de capacidad. En cambio, han entrado en escena el pronóstico de una caída más prolongada en el tiempo de los precios del petróleo (el precio del barril podría descender a 30 dólares), el de una estanflación secular y que la eurozona abandona la austeridad gracias a que los gobiernos europeos ejecutan una serie de reformas fiscales que fomentan el crecimiento.

Entre los escenarios con los que trabajan Wade, Zangana y Botham hay uno que viene con varias notas a pie de página. Es el que prevé deflación en la eurozona, que en su opinión ha evolucionado hacia un escenario más severo de espiral deflacionaria en el que la economía no atraviesa simplemente un periodo de inflación negativa sino que sufre un desplome del que es difícil recuperarse. Los economistas aclaran que no han incluido en este último punto la posibilidad de que Grecia se salga del euro, porque consideran que su impacto sobre el resto del mundo sería mínimo. 

Desde Schroders sitúan ahora la probabilidad de deflación en el 15%, un poco inferior a la del trimestre anterior porque ya no creen en el escenario de colapso del yen. También han reducido, aunque ligeramente, la probabilidad de espiral deflacionaria en la eurozona debido a la depreciación del euro y a que el BCE sorprendió al mercado con un QE de mayor tamaño del esperado. A esto se le debe añadir que, al estar trabajando ahora con la premisa de que el Viejo Continente va a abandonar la austeridad, se ha incrementado la probabilidad de reflación del 4% al 7%. Finalmente, señalan entre los principales riesgos para los próximos meses la deriva política y diplomática de Rusia. 

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