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Robeco: “Nuestro entusiasmo por el crédito se ha moderado bastante”


Aunque la renta variable tiene cierto potencial a corto plazo, no es el activo favorito del equipo Financial Markets Research de Robeco. Sus favoritos son los bonos de alta rentabilidad y la deuda emergente. ¿Por qué? Según explica León Cornelissen, economista jefe de la gestora, los diferenciales de la alta rentabilidad podrían seguir bajando. “Después de todo, la alta rentabilidad todavía ofrece rentabilidades reales inequívocamente superiores a cero. Además, los índices de impago seguramente se mantendrán bajos. El mercado estadounidense de bonos de alta rentabilidad tuvo un índice de impago de tan solo el 1,9% en 2012”.

En cuanto a la deuda de los mercados emergentes, el experto señala en un artículo que es probable una mayor compresión de los diferenciales, dado que los fundamentales son saludables y que se han implementado políticas anticíclicas. “Sí, la rentabilidad ha sido débil recientemente: ello se debe a un amplio conjunto de divisas emergentes que se han depreciado frente al euro, pero el equipo mantiene su opinión positiva sobre la capacidad de las divisas emergentes para apreciarse a largo plazo, gracias a los sólidos fundamentales. Las presiones inflacionistas se están reduciendo y el crecimiento real para 2013 va a acelerarse modestamente”.

 

El equipo mantiene su opinión positiva sobre el crédito, si bien “nuestro entusiasmo por esta clase de activo se ha moderado bastante. Los diferenciales cayeron en la segunda mitad de 2012, y parece que no podrán caer mucho más, mientras que las tasas de retorno son muy bajas. Aun así, no espera una subida significativa en los diferenciales crediticios o en la rentabilidad de los bonos del Estado, y por lo tanto continúa prefiriendo los créditos a los bonos del Estado o al efectivo”, afirma el experto.

Pesimistas en bonos del Estado

Así pues, Cornelissen y su equipo prefieren los tres tipos de bonos a la deuda pública del mercado desarrollado. Desde diciembre, la rentabilidad de los bonos del Estado ha aumentado en 30-40 puntos básicos. “Pero no creemos que este sea el inicio de un cambio importante en los tipos de interés”, afirma Cornelissen. “Ello es así porque la trayectoria del crecimiento de la economía mundial está por debajo de la tendencia; solo existe una pequeña posibilidad de que la inflación se manifieste a corto plazo, y los bancos centrales continúan compradores”.

 

Aun así, “los bonos del Estado son poco atractivos en comparación con las demás clases de activos”, afirma. “Con una laxa política monetaria del banco central, esperamos que se mantenga el rendimiento superior de activos más arriesgados”. Por consiguiente, el posicionamiento en alta rentabilidad, en deuda emergente o en créditos frente a los bonos del Estado resulta en una posición de cartera que ofrece una defensa contra aumentos moderados en la rentabilidad de los bonos”, sentencia.

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