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Robeco: “El regalo de Navidad de Bernanke podría dar lugar a una desagradable resaca”


La última política explosiva de la Reserva Federal debería favorecer el crecimiento y los activos de riesgo. Pero a Peter van der Welle, estratega del equipo Financial Markets Research de Robeco, le preocupa la mayor tolerancia a la inflación y la mayor vulnerabilidad del mercado a las sorpresas de la economía real. “Pese a la diversidad de medidas extraordinarias ya en práctica, Ben Bernanke consiguió sorprender de nuevo a los mercados cuando desveló la última ronda de la Reserva Federal estadounidense de expansión monetaria (QE4). La sorpresa fue el anuncio del presidente del banco central de umbrales numéricos explícitos para sus operaciones de política monetaria, por primera vez”.

Según explica el experto en un artículo publicado en la página web de la gestora, “la compra de bonos por parte de la Reserva Federal hace que el mercado sea más vulnerable a las sorpresas de la economía real. Una mayor inflación socavará el valor real de la deuda pendiente del sector privado, lo que contribuirá al actual desapalancamiento de la economía estadounidense. La disposición de Bernanke a aceptar una inflación superior al nivel del objetivo oficial de la Reserva Federal señala que la posibilidad de mayor volatilidad de la inflación a largo plazo es un precio que pagará por un mayor crecimiento económico a corto plazo”.

No es que la Reserva Federal no conozca los peligros de una mayor volatilidad de la inflación. Explica que ahora empleará información adicional en su política de toma de decisiones, incluyendo “diferentes medidas de las condiciones de los mercados laborales, indicadores de presión inflacionaria y de expectativas de inflación, y lecturas sobre la evolución de la situación financiera”.

El nuevo enfoque presenta ventajas

 ¿Cómo interpretar estos hechos? “En primer lugar, Bernanke ha reenfocado totalmente los instrumentos de su política, para satisfacer el mandato dual de la Reserva Federal de promover el máximo empleo y mantener la estabilidad de precios.  En segundo lugar, no cabe duda de que a Bernanke le preocupa el impacto del precipicio fiscal y el actual crecimiento económico moderado en Estados Unidos, y este avance ha fortalecido el compromiso de la Reserva Federal por un entorno de tipos bajos, así como ha reiterado su decidida postura de estimular el crecimiento económico.

En tercer lugar, el experto destaca que optar por un enfoque de comunicación basado en las condiciones elimina la discordante anticipación que formaba parte del enfoque basado en los datos, pues los mercados estaban constantemente tratando de adivinar la reacción de la Reserva Federal al entorno económico. “La mayor transparencia podría perfectamente fortalecer la credibilidad de la Reserva Federal”, afirma.

Pero también hay peligros

Pero ese nuevo enfoque también tiene sus riesgos. “En primer lugar, la política de una mayor tolerancia a la inflación, por encima al nivel del objetivo oficial, podría desestabilizar las expectativas sobre la inflación. Las expectativas para la inflación creciente podrían obstaculizar la efectividad de las compras de títulos del Tesoro, al obligar a la Reserva Federal a reducir –o a incluso detener– el ritmo de adquisiciones para cumplir con su propia declaración política”.

“En segundo lugar, no es obvio cómo abordaría la Reserva Federal un repunte temporal de la inflación superior a su techo del 2,5%, lo que podría ocurrir tras un sobresalto en el precio del petróleo (resultante de tensiones geopolíticas), por ejemplo. Con tensiones geopolíticas en algunas zonas productoras de petróleo, tal hecho es demasiado probable. En tal caso, creemos que la Reserva Federal no introduciría cambios en la política, señalando a las circunstancias excepcionales”, señala.

¿Habrá resaca?

Dado que el cambio político refleja un compromiso reforzado por parte de la Reserva Federal hacia un entorno de bajos tipos de interés, así como la determinación del banco central para estimular el crecimiento económico, Welle espera que las rentabilidades sobre los títulos del Tesoro estadounidense se mantengan bajas o cerca de los niveles actuales.

“De algún modo, el nuevo paquete de políticas de la Reserva Federal puede interpretarse como un regalo de Navidad de Ben Bernanke al mercado pero, al igual que cuando se recibe una botella del licor favorito, la oferta podría tener sus inconvenientes, esta vez bajo la forma de represión financiera”.

“Sí, la política tiene una estupenda ventaja, pues debería estimular las expectativas de crecimiento y favorecer a los activos de riesgo. Pero la resaca llega como un doble revés. Una inflación potencialmente más elevada no solo es una preocupación, sino que la creciente participación de la Reserva Federal en títulos de deuda del Tesoro de diversos plazos de vencimiento crea también distorsiones en el proceso de formación de precios del capital. Creemos que eso hace al mercado más vulnerable a las sorpresas derivadas de la economía real”, asevera.

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