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Robeco: acusado deterioro de la economia mundial


Mientras que anteriormente se mostraba neutral en renta variable, ahora se ha tornado menos optimista sobre las perspectivas para la clase de activos: "A corto plazo, creemos que es algo mayor el riesgo de un nuevo movimiento a la baja que un alza", explica Ronald Doeswijk.

En su intento por soslayar riesgos, el equipo también ha pasado de un optimismo moderado a una posición neutral sobre la perspectiva para los bonos corporativos de grado de inversión frente a sus homólogos del Estado (se mantiene neutral en los sectores inmobiliario, de materias primas y de bonos de alta rentabilidad).

El panorama macroeconómico se deteriora pero no se espera una recesión secundaria
Sin duda, el panorama es sombrío a lo largo del mundo desarrollado: Estados Unidos lidia con su techo de deuda, el Reino Unido trata de escapar a la estanflación y la Eurozona se limita a luchar por sobrevivir. Pero como señala Doeswijk, de ningún modo puede darse por segura la recesión secundaria. "Una desaceleración temporal del crecimiento económico durante la fase de recuperación no es excepcional", observa.

Pero eso no es todo: ni los precios en ascenso del petróleo ni la escasez de componentes japoneses continúan operando como un freno sobre la economía. Más aún, las ventas minoristas de los mercados emergentes continúan al alza.

"No obstante, es evidente que estamos en un escenario —en el mejor de los casos— meramente para salir del paso, dada la necesidad de desapalancamiento de los gobiernos", admite.

Marcada desaceleración en Estados Unidos
Sin duda, el desapalancamiento es un problema para Estados Unidos, donde el marcado declive de la economía ha cogido a algunos por sorpresa. En la primera mitad del año, la economía creció a un índice de tan solo el 0,7% anual. La confianza del consumidor se ha hundido, lo que refleja un panorama laboral nada alentador: en agosto se crearon cero empleos.

"¿Por qué tanta sorpresa?" pregunta Ronald Doeswijk. Después de todo, a finales del año pasado se aceptaba ampliamente que EE. UU. tan solo sería capaz de conseguir un bajo crecimiento este año. Las expectativas de consenso entonces fueron de un ritmo de crecimiento del 2,4% para este año.

Pero ese realismo se evaporó cuando el optimismo asumió el mando a principios de 2011; las estimaciones consensuadas de crecimiento para 2011 se revisaron al alza, hasta el 3,2% en febrero.

Ahora, las estimaciones consensuadas de crecimiento para 2011 han caído hasta el 1,75%, y es más probable que esa cifra se revise a la baja antes que al alza en los próximos meses. Así pues, parte de la “sorpresa” se relaciona con la vuelta a una evaluación más realista del potencial de crecimiento para EE. UU.

La recesión en Estados Unidos es poco probable
Así pues, ¿se dirige EE. UU. a una nueva recesión? "Seguimos pensando que es poco probable, aunque nos inquieta el rápido deterioro de los datos económicos", afirma Doeswijk. "Si el sentimiento continúa empeorando, las expectativas negativas podrían autocumplirse".

La principal razón por la que continúa esperando el crecimiento —aunque mediocre— es que la Reserva Federal seguramente estará dispuesta a hacer todo lo necesario para que la economía no se estanque. Doeswijk espera que se anuncien nuevas medidas políticas en la próxima reunión del FOMC.

La desaceleración de la Eurozona alcanza a Alemania
Los vientos desapacibles de la desaceleración no se limitan a los Estados Unidos, pues la economía de la Eurozona también se ralentiza. En el segundo trimestre, el crecimiento de la región retrocedió al 0,2%, principalmente como resultado del débil gasto del consumidor (-0,2%).

Alemania no puede culpar de estos lánguidos resultados a los países periféricos. De hecho, la desaceleración ha alcanzado al país, donde el consumo privado descendió al 0,7% durante el trimestre. "Menudo efecto positivo de transmisión del motor del crecimiento de la Eurozona", observa Doeswijk.

La crisis de deuda europea se intensifica
Mientras tanto, la crisis de deuda soberana de la Eurozona muestra signos de intensificación. "El riesgo de que Grecia incurra en un impago en breve ha aumentado claramente", afirma Doeswijk. Al mismo tiempo, el escepticismo acerca de Italia y España aumenta también, lo que ha forzado al BCE a intervenir a regañadientes en el mercado de bonos.

"En cuanto a la crisis de deuda de la Eurozona, mantenemos la opinión de que las cosas tendrán que ir a peor antes de que puedan ir a mejor", advierte Doeswijk.

A esto se añade la falta de demanda interna, los signos de que el mercado interbancario se bloquea y la ausencia general de liderazgo en la crisis europea. "Las implicaciones para el crecimiento económico son que existe un limitado potencial al alza y numerosos inconvenientes", afirma. "El riesgo de que la Eurozona vuelva a caer en recesión ha aumentado claramente".

En este entorno en deterioro, es probable que el BCE comience a invertir su política en exceso apresurada de subidas graduales de los tipos de interés. Se impondrán recortes de tipos a finales de este año.

Reino Unido en punto muerto
Las cosas se presentan algo mejor en el Reino Unido, donde la economía ha llegado abruptamente a un punto muerto: el crecimiento del segundo trimestre se redujo al 0,2% y la perspectiva para el tercer trimestre es débil. Aun así, el Banco de Inglaterra tiene poco margen de actuación, debido al aumento de la inflación.

El alza japonesa pierde intensidad
Después de que los datos hayan sugerido que la economía japonesa estaba en camino de la clásica recuperación posterior a un desastre (desde el tsunami de marzo), la reactivación parece estar agotándose. La constante subida del yen, la desaceleración de la economía mundial y los persistentes problemas como consecuencia del terremoto —cortes de suministro eléctrico— están teniendo un efecto negativo.

La inflación se está aplacando en los mercados emergentes
La desaceleración de la economía mundial también se está haciendo sentir en los principales mercados emergentes. En consecuencia, los riesgos inflacionarios están disminuyendo en la región, aliviando la presión sobre los responsables de las políticas monetarias. "Es un hecho que se recibe con gran alivio", afirma Doeswijk.

La perspectiva para la renta variable se ha tornado más negativa
En este entorno en deterioro, el equipo Financial Markets Research considera que las pérdidas de la renta variable podrían aumentar próximamente. Por lo general, la negociación en los mercados de valores ha sido lateral en las últimas semanas, pero el índice MSCI AC World en euros ha caído casi un 9% en los últimos tres meses, y cerca del 14% en los últimos seis meses.

"La renta variable ha salido muy perjudicada en los últimos meses, y creemos que todavía es demasiado pronto para anticipar un repunte", afirma Doeswijk. "A corto plazo, pensamos que es algo mayor el riesgo de un nuevo movimiento a la baja que un alza".

¿Qué le hace ser pesimista? Factores clave son las actuales inquietudes sobre el estado de la economía global y la creciente preocupación por la crisis de deuda de la Eurozona. "Parece que los mercados financieros seguirán subyugados por la crisis de deuda hasta que su final resulte más obvio”, advierte.

Mientras tanto, parece que las estimaciones de beneficios tendrán que disminuir todavía más: el índice consensuado de crecimiento de beneficios tanto para 2011 como para 2012 se sitúa en el poco convincente 14%, y la valoración no es una buena razón para intervenir. "El P/G ajustado cíclicamente sugiere que la valoración no va más allá de neutral", afirma Doeswijk.

Mercados emergentes: la región favorita en renta variable
En renta variable, los mercados emergentes continúan siendo la región favorita, en gran parte gracias a las finanzas de sus gobiernos, relativamente sólidas. "Nos mantenemos positivos en gran medida, pues el desapalancamiento no representa un problema en los mercados emergentes", afirma Doeswijk.

La renta variable de Europa y el Pacífico sigue siendo decididamente poco atractiva. "Para Europa, reconocemos que la valoración es baja en comparación con el resto del mercado, pero dudamos a la hora de actuar mientras no haya una hoja de ruta creíble para salir de la crisis de deuda", afirma.

En cuanto a la región del Pacífico, la pesimista valoración del equipo sobre los fundamentales de la economía japonesa es el principal factor para su opinión negativa sobre la renta variable en la región.

Se mantiene la preferencia por los sectores defensivos
Entre los sectores, el equipo sigue prefiriendo los valores defensivos a los financieros. Al impulso y a las revisiones de beneficios a favor de los defensivos, se suman otras dos razones para ello.

En primer lugar, valores defensivos como los artículos básicos de consumo y las telecomunicaciones podrían seguir beneficiándose de la actual incertidumbre sobre la crisis de deuda de la Eurozona. En segundo lugar, el factor estacional continúa apoyándonos: el periodo de mayo a octubre suele ser bueno para los valores defensivos.

Neutral en el sector inmobiliario
El equipo se mantiene neutral en el sector del mercado inmobiliario. Esta clase de activos está aguantando la situación mejor que la renta variable, y Doeswijk cree que ese patrón probablemente continúe. Para empezar, el patrón de flujo de caja del mercado inmobiliario es más estable y por lo tanto algo más defensivo. Además, las revisiones de beneficios no son —por ahora— tan malas como para la renta variable, mientras que la valoración está en línea con las medias históricas.

La perspectiva para los bonos corporativos de grado de inversión se ha deteriorado
La perspectiva para los bonos corporativos se ha tornado más complicada, pero eso ya se ha visto reflejado en el abrupto incremento de los diferenciales de crédito. "En estas circunstancias, creemos que los diferenciales actuales son razonables", afirma Doeswijk. "Es probable que se mantengan niveles elevados de incertidumbre".

En este entorno, Doeswijk y sus colegas son ahora neutrales tanto en bonos de grado de inversión y en bonos de alta rentabilidad. Previamente, el equipo era neutral en alta rentabilidad, pero se mantenía positivo sobre el grado de inversión.

¿Los bonos del Estado "sobrevalorados" aún se encarecerán más?
El rendimiento de los bonos del Estado ha disminuido espectacularmente. Las inquietudes sobre la revisión a la baja de la deuda estadounidense y la amenaza inflacionista a largo plazo que representa que los bancos centrales mantengan cantidades crecientes de dinero se han visto superadas por los temores a una recesión y a los impagos en la Eurozona. Además, el riesgo de inflación a corto plazo se está disipando en parte.

"Aunque creemos que los bonos del Estado están sobrevalorados y resultan poco atractivos a la larga debido a los riesgos inflacionarios a largo plazo, todavía es demasiado pronto para descartar esta clase de activos", afirma Doeswijk. "Creemos que la creciente tensión en la Eurozona impedirá la caída de los bonos".

Se mantiene la postura neutral sobre materias primas
En general, la situación para las materias primas ha cambiado poco en los últimos meses. "La clase de activos en su conjunto —no solo el oro— probablemente se ha beneficiado de los inversores que cubren sus posiciones contra la monetización de las grandes moles de deuda", observa Doeswijk. Añade que las economías de los mercados emergentes están aguantando bastante bien, lo que también apoya la demanda.

Hasta aquí todo bien. Sin embargo, Doeswijk observa también que las tensiones actuales sobre la crisis de deuda de la Eurozona sugieren que no es el momento ideal para asumir riesgos. "El patrón lateral de negociación tampoco nos convence de que sea el mejor momento para aumentar posiciones", afirma. El equipo mantiene su posición neutral respecto a esta clase de activos.

Puedes ver el informe completo en el documento adjunto.

 

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