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RMB e inversiones: un nuevo hecho sin precedentes recientes


Sin embargo, este año nos enfrentamos a un hecho sin precedentes recientes, por lo menos desde que China se volvió un jugador clave en el contexto internacional: baja inflación con un bajo superávit comercial (que incluso puede convertirse en déficit comercial). Desde que el país comenzó las reformas económicas en 1978, nunca China había tenido un cuadro como el relatado, siendo más comunes alta inflación con un gran superávit comercial o una baja inflación con un gran superávit comercial. Es nuevo para todos, incluso para las autoridades monetarias y económicas de China.

Esto abre muchas preguntas, y lo más probable es que esto brinde un espacio adicional a las autoridades chinas para realizar políticas expansionistas durante estos años. A pesar del más reciente dato de inflación, que mostró un inesperado incremento a 3.6%, la inflación en China permanecerá debajo del 4% esperado por el gobierno. Así, podríamos esperar nueva relajación monetaria, una disminución de los encajes y, si la tendencia lo permite, reducción de la tasa de interés local. Al mismo tiempo, que el Estado siga fortaleciendo ciertos sectores de la economía, como el denominado SME (Pequeñas y Medianas Empresas).

¿Ahora bien, qué debería suceder con las inversiones globales? En esta realidad que se avecina se podría esperar una disminución del ritmo de crecimiento de las reservas internacionales de China, con un menor apetito por tesoros norteamericanos, pero al tiempo, por el estimulo económico interno, una nueva racha de crecimiento económico global, con un impulso para el sector de bienes básicos, especialmente. Así, las inversiones en commodities podrían beneficiarse en el mediano plazo, por lo que exponerse a ellos, luego de alguna corrección temporal que se va a registrar en los próximos meses, no sería una mala idea.

Al tiempo, el ritmo de apreciación del RMB va a disminuir. A diferencia de lo que conocemos de primera mano, en China la inversión extranjera de capital, puntualmente la inversión de portafolio, no es dinámica; de hecho, invertir en activos de China es altamente restrictivo para los extranjeros, como quiera que todo se rige por la cuota de QFII (Qualified Foreign Institutional Investor) que otorgan las autoridades chinas a ciertas empresas extranjeras. A pesar de que en semanas recientes la cuota fue aumentada, pasando de 30 billones a 80 billones, aún el monto es muy bajo comparado con lo que es el mercado interno y con lo que los extranjeros quisieran invertir en el país. Por eso, aún la mayoría de inversiones se realizan en acciones listadas en Hong Kong, no en las bolsas de Shangai o Shenzhen.

En resumen, sería muy interesante observar cuáles son las nuevas apuestas de los analistas internacionales sobre inversiones en este nuevo contexto. China seguirá determinando en gran parte lo que sería el apetito por riesgo en inversiones este año, especialmente cuando para nadie es claro si la Reserva Federal cederá en un nuevo esquema de QE. Mi apuesta es que de una o de otra forma, algún nuevo estimulo monetario vendrá en Estados Unidos, y que aprovechar caídas momentáneas en el precio de activos como bienes básicos o acciones, es una oportunidad para tomar nuevas posiciones en esta clase de inversiones.

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