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Reserva Federal: entre el pesimismo y el optimismo cauto


El mercado apenas reaccionó después de que la Reserva Federal anunciase el miércolesla cuarta subida de los tipos de interés desde que iniciara su ciclo de normalización en 2015. Las razones no son ningún misterio: un 95% del consenso de economistas de Bloomberg esperaba esta decisión, y el mercado había puesto un 100% de posibilidades en precio de que esto sucediera. El movimiento más significativo fue el de los treasuries, que se situaron en sus niveles más bajos desde las pasadas elecciones presidenciales después de conocerse los últimos – y débiles- datos de inflación. “La mayoría de la gente estaba esperando un mensaje dovish por parte de la Fed. En este contexto, el Comité de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) acabó situándose en las expectativas más hawkish”, observa François Rimeu, director de Cross Asset de La Française AM.

“La estrategia de comunicación de la Fed es claramente comunicar con tiempo qué hará. La Fed no quiere causarle sorpresas a los inversores. Por tanto, los inversores pueden adaptar sus expectativas y sus carteras a la nueva política monetaria. El impacto de la medida cuando es anunciada es nulo”, resume Philippe Waechter, economista jefe de NAM (filial de Natixis Global AM).

El experto pone como consecuencia más notable de esta estrategia la falta de reacción de los activos emergentes: “En el pasado, el ciclo de normalización monetaria de la Fed tenía un fuerte impacto sobre ellos, porque los flujos de capital volvían a EE.UU. a expensas de los países emergentes. A los inversores les sorprendía el movimiento de la Fed (…). Ahora, nadie está sorprendido, por lo que no hay ninguna reversión de los flujos y los mercados emergentes siguen estando fuertes”. 

Expectativas para el resto de año

Ahora, toca hacer la ya habitual quiniela de subidas de tipos en lo que queda el año. Tampoco hay muchas sorpresas. Los miembros del FOMC han indicado una subida de tipos adicional en lo que queda de 2017, y otras dos en 2018. “El mercado está muy lejos de los puntos, con una tasa implícita OIS que se sitúa en 1,57% al final de 2019, frente a los puntos promedio que están en 3%”, indica Rimeu.

La previsión del FOMC coincide con la que maneja Keith Wade, economista jefe de Schroders, con la aclaración de que espera “una pausa importante cercana al cambio de año, cuando empiece la reducción del balance”. Wade añade a este diagnóstico la siguiente coletilla: “Si bien necesitaremos asistir a un repunte en el crecimiento y la inflación para que se materialicen”.

 La previsión más pesimista es la de Anna Stupnytska, Economista Global de Fidelity: “Sigo pensando que será la última subida de tipos de 2017, a la vista de los obstáculos que están apareciendo en la economía estadounidense, sobre todo en el consumo, pero también de la preocupante trayectoria de la inflación y el crecimiento de los salarios”. Cabe recordar que justo en las horas previas a esta última reunión del FOMC se publicó un dato de ventas minoristas inesperadamente decepcionante.

La experta insiste en que, “aunque el aumento de las tensiones en el mercado laboral podría terminar tirando al alza de los salarios y los precios, existe un alto grado de incertidumbre en cuanto a los plazos y la magnitud de este movimiento”. Además, comenta que ese posible aumento de los salarios y la inflación “probablemente sea gradual, lo que significa que la Fed no tendrá presión para endurecer su política monetaria durante los próximos meses”.

Ken Taubes, director de gestión de inversiones de Pioneer en EE.UU., pronostica una subida adicional de tipos este año, y tres veces más en 2018, hasta alcanzar el 2%. “Es un nivel que considero neutral”, afirma. El experto alerta de que un posible error de política monetaria es el mayor riesgo al que se enfrente la economía americana en estos momentos: “No existe peligro de recesión. El consumo continúa fuerte y seguirá viéndose favorecido por el bajo precio del petróleo. El único problema es que la Reserva Federal endurezca excesivamente la política monetaria. Históricamente los problemas han venido por este lado. Creemos que no ocurrirá, pero el riesgo existe”. En todo caso, el director de inversiones aclara que “con un crecimiento económico del orden del 2% y una inflación también en estos niveles, la autoridad monetaria no se enfrenta a presiones importantes para incrementar el precio del dinero de manera precipitada”.

Sobre la reducción del balance

Precisamente la única gran novedad fue el anuncio del sistema para reducir el balance de la Fed, que actualmente cuenta con 4,5 billones de dólares: a partir de un momento no concretado, la institución empezará a reducir sus compras en bonos del Tesoro, hipotecas y MBS a un ritmo de 10.000 millones al mes, con incrementos cada tres meses hasta alcanzar los 30.000 millones en el caso de los treasuries y de 20.000 millones para el resto.Witold Bahrke, estrategia senior macro de Nordea, aporta dos datos muy relevantes. En primer lugar, indica que el tamaño actual del balance de la Fed equivale a un 24% del PIB. "Para poner las cosas en contexto, antes de la Gran Crisis Financiera, el balance se encontraba entre el 5% y el 7% del PIB", indica. 

“El nivel de detalle sobre la renormalización del balance de la Fed que compartió Janet Yellen y el momento elegido para esta información superaron a las expectativas de mercado”, comentan los expertos de Brandywine Global, filial de Legg Mason Global AM. En su opinión, “la Fed ha hecho un trabajo de comunicación sólido, y han hecho bien en pecar de precaución para evitar sorprender a los mercados en las reuniones del FOMC”.

 “Es una forma de endurecer la política monetaria y también devuelve algo de oferta de bonos al mercado”, comenta por su parte Paul Brain, gestor de Newton (parte de BNY Mellon). Brain recuerda que la vuelta a la ortodoxia “tiende a reducir las expectativas de crecimiento e inflación y es de apoyo para los bonos soberanos, aunque la nueva oferta podría ser un lastre para el mercado”.

En todo caso, al ser el ajuste muy gradual, el gestor concluye que “su efecto sobre el precio de la renta fija será mínimo si la economía sigue ralentizándose o si el nuevo gobierno es capaz de sacar adelante su reforma e implementar una bajada de impuestos”. En cualquier caso, Brain se muestra claro en su conclusión: “Creemos que la Fed está cerca del punto máximo de su ajuste monetario”.

 

 

 

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