Repaso a los problemas que afrontan los mercados emergentes y evaluación sobre la magnitud de los mismos


El último lustro no ha sido especialmente brillante para la renta variable emergente, pues los mercados desarrollados le han sacado una ventaja del 56%. No obstante, la renta variable en vías de desarrollo sigue mostrando un comportamiento superior si se amplia el periodo a diez años, con un 34% de ventaja. En 2014 terminó con mal comportamiento, pero relativo pues la diferencia respecto a sus competidores desarrollados fue de tan sólo el 6%. “El tiempo no es sólo en lo que tienes que pensar al invertir en emergentes, también en la divisa. El año pasado, sólo EE.UU. superó a los emergentes gracias a la fortaleza del dólar” explica Devan Kaloo, responsable de mercados emergentes a nivel global para Aberdeen. “La perspectiva importa”, insiste, al constatar que la evolución de las bolsas ofrece resultados muy distintos si se mide en dólares, euros o libras. La preferencia por los mercados desarrollados se ha traducido igualmente en reembolsos para los de acciones emergentes, que han registrado de forma constante flujos de salida en 2013 (-26.700 millones de dólares), 2014 (-28.500 millones) y hasta abril de 2015 (-11.900 millones). Esto lleva al experto a sentenciar que “los mercados emergentes han perdido el favor de los inversores”. 

El otro aspecto a tener en cuenta es la volatilidad. “Los mercados emergentes son volátiles y van a seguir siéndolo, porque son menos líquidos que los desarrollados. Los movimientos de compra y venta son más bruscos, pues el free float medio de las acciones emergentes se sitúa en el 25%, y porque además en muchos mercados emergentes son los inversores extranjeros quienes mueven las acciones locales”, afirma Kaloo, en referencia a los inversores institucionales. 

Aunque estos factores han tenido una indudable influencia negativa sobre esta clase de activos, el responsable de Aberdeen cree que los tres grandes problemas que afrontan los inversores de renta variable emergente son otros. Cita el impacto que pueda generar sobre el balance por cuenta corriente de estos países de la normalización de la política monetaria en EE.UU., así como los riesgos económicos derivados de la ralentización del crecimiento en China y la evolución de los beneficios corporativos, “que han constituido la mayor decepción en los últimos años”, apostilla Kaloo.

Hora de relativizar

El experto insiste en la necesidad de poner todos estos datos en perspectiva. Pone como ejemplo el desplome de los precios del crudo. “El 75% de las economías emergentes son importadores netos de crudo”, señala. Indica que el colapso del precio del crudo ha sido positivo, porque se han reducido las importaciones – lo que ha su vez ha mejorado el balance por cuenta corriente- y se han realizado ajustes en las políticas fiscales al eliminar subsidios a la energía que van a permitir a estos estados ahorrar dinero “que se podría para gastar en infraestructuras”, señala Kaloo, por lo que cree que el descenso del crudo “va a tener un efecto multiplicador sobre la economía”. 

En referencia a los tres grandes problemas citados, Devan Kaloo considera que, a pesar de que la Fed es una fuente de preocupación, hoy las naciones emergentes están mejor preparadas que en 2013, cuando se produjo el “taper tantrum”. Desde mayo de aquel año, el responsable de emergentes constata que muchas naciones en vías de desarrollo han subido los tipos de interés, lo que ha acarreado una ralentización de sus economías que, a su vez, ha debilitado la moneda. Al abaratarse, las divisas han recuperado competitividad y han mejorado las exportaciones. “La reducción de la dependencia de capital extranjero implica que los países emergentes ahora son menos dependientes de las subidas de tipos en EE.UU., el miedo al repunte es exagerado”, declara el experto. 

En cuanto a la situación de China, Kaloo aborda en primer lugar la cuestión de la moneda; explica que “el carry trade sólo es un problema si la divisa va a devaluarse”, algo que no prevé para el renmimbi. A esto añade que “la cantidad disponible para préstamos no es preocupante”, puesto que el Gobierno controla cuánto se puede prestar y a quién se concede el préstamo. Aunque admite signos de sobrecapacidad en algunos sectores, especialmente en el inmobiliario, indica que “el Gobierno quiere cambiar la forma de asignar crédito, es muy necesario pasar de un  modelo de préstamo fijo a otro de consumo e introducir fuerzas de mercado que ayuden a la asignación de activos”. 

Para equilibrar estas fuerzas, el representante de Aberdeen prevé nuevos recortes en los tipos de interés en los próximos meses y un recorte en el ratio de reservas. El experto concluye esta parte del análisis recordando que actualmente China afronta fuerzas deflacionarias por el incremento de su endeudamiento, por lo que “tiene más en común con los países desarrollados que con los emergentes, y por eso necesita impulsar a su economía”.

Para Kaloo, la parte más preocupante es la tocante a los beneficios corporativos, por el giro en las expectativas. Recuerda que los márgenes de beneficio se han ido estrechando desde marzo de 2011, en gran parte por la evolución de los precios de la energía  los materiales básicos, dos sectores que son grandes contribuidores al índice. A pesar de dicho cambio, Kaloo afirma que “el ROE de las compañías emergentes es mejor que el de Reino Unido y Japón, aunque peor que el de EE.UU.”, aunque se muestra muy crítico con las compañías estadounidenses: “En EE.UU. se han obtenido mejores resultados por ingeniería financiera, a través de la recompra de acciones. Las compañías no invierten hacia el futuro, sólo recompran sus acciones y mejoran sus ROE”. En cambio, afirma que – al margen de las compañías ligadas a las materias primas- “las empresas emergentes están haciendo un buen trabajo en un entorno operativo difícil, centrándose en su rentabilidad y reduciendo los costes”, y por ello espera una revalorización de los activos. 

Kaloo se muestra muy crítico con los inversores que prefieren comprar nombres del mundo desarrollado: “En EE.UU. debería ser más difícil generar crecimiento de beneficios, y sin embargo las acciones cotizan con prima. Lo mismo sucede en Europa, y sus acciones presentan la peor media de ROE en diez años. A la gente se le han olvidado los beneficios y están comprando bancos centrales”.

En cambio, defiende que “las compañías emergentes tienen capacidad para hacer crecer sus ingresos y están baratos. No se debería hablar de debilidad de los emergentes, sino de un comportamiento peor al de EE.UU. y es debido a los cambios de los bancos centrales. Estos mercados ahora son menos sensibles a EE.UU. ha mejorado su déficit por cuenta corriente y por el abaratamiento del petróleo”. “Las valoraciones son atractivas, esperamos que la renta variable emergente haya hecho suelo después de cinco años de comportamiento inferior al del mercado”, sentencia el experto.

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