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Renta Variable: ¿El petróleo aguará la fiesta?


Históricamente, la renta variable ha sido capaz de capear la subida de precios del petróleo, siempre y cuando ésta haya sido gradual y a causa del crecimiento de la demanda. Después de todo, un aumento de la demanda de petróleo normalmente coincide con un crecimiento económico satisfactorio que lo compensa. No obstante, cuando la subida del precio del petróleo ha sido brusca (+30% en tres meses) y/o causada por interrupciones en el suministro, los mercados de valores han sufrido un claro revés.

En este sentido, la complacencia de los inversores fue inusual, ya que la subida del precio del petróleo fue significativa y no se explicaba del todo por los factores de demanda. De hecho, los precios de otras commodities apenas aumentaron en este periodo. Por lo tanto, el comportamiento del precio del petróleo se debe a las crecientes tensiones en torno a Irán que podrían dar lugar a futuras interrupciones en el suministro. Aun así, la prima de riesgo geopolítico actual del precio del petróleo está por debajo de los 10 dólares, lo que sigue siendo insignificante en relación con el impacto esperado de cualquier contratiempo en la región, que fácilmente podría elevar los precios por encima de los 30 dólares.

Los inversores no fueron los únicos en ser permisivos con el precio del petróleo sino que los consumidores y las empresas también lo fueron. Por ejemplo, el porcentaje de aumento de la confianza de los consumidores en EE.UU. superó incluso el aumento de precios de la gasolina en los surtidores. El mismo positivismo era visible también en Alemania.

Este comportamiento sólo puede explicarse por el estímulo sin precedente de los principales bancos centrales. Los inversores no se preocupan tanto por el suministro de petróleo cuando no tienen que preocuparse por la liquidez. Además, este estímulo fiscal y la sorprendente creación de empleo en EE.UU. ha favorecido este sentimiento.

Después de un comienzo de año tan fuerte, los mercados de valores se están haciendo vulnerables a los beneficios. Un nuevo aumento en los precios del petróleo podría proporcionar la excusa para que los mercados reaccionaran, ya que todo apunta a que el impulso en la creación de liquidez parece haber tocado techo. Cabe destacar que una corrección impulsada por el petróleo podría causar un giro en la rentabilidad del sector. Los sectores cíclicos, que son los que han mostrado mayor crecimiento en lo que llevamos de año serían los que más sufrirían. Los sectores defensivos, que se han quedado atrás en lo que llevamos de año, aguantarían bastante bien. El único sector que ofrece protección a esto es el sector de la energía, especialmente las grandes empresas petrolíferas.

Para concluir, no vemos la reciente subida de los precios del petróleo como una amenaza inmediata a la confianza en los mercados de renta variable. El aumento no es (todavía) lo suficientemente fuerte y los temores de suministro no son (todavía) lo suficientemente grandes como para compensar los efectos positivos de la creación de liquidez, las tasas de interés ultra bajas y la actividad económica decente en general. Sin embargo, cualquier continuación de esta tendencia debería verse como un factor de riesgo, ya que el impulso en la creación de liquidez ha tocado techo y se atisban elecciones dentro de la Eurozona.

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