Renta fija global, una compleja oportunidad


Aunque la actual situación de los mercados dificulta encontrar valor en renta fija, aún hay buenas oportunidades, sobre todo en la parte de crédito, si se elige y analiza cada activo de forma individual. Además, y aunque es complicado predecir con certeza cómo va a comportarse la economía global durante el próximo año, si Estados Unidos continua mostrando crecimiento, se alcanza cierta estabilidad en China y los tipos de interés se mantienen bajos, podríamos confiar en el regreso de rentabilidades positivas para la renta fija en 2016.

En primer lugar, una de las razones para que, sobre todo en los últimos 18 meses, hayan descendido las oportunidades en renta fija es que muchos inversores han optado por la misma vía, dando lugar a posiciones masificadas y una dispersión de retornos menor. Además, la política de los bancos centrales y las presiones deflacionistas globales han hecho que los inversores, solo para tratar de mejorar sus retornos, optaran por productos por los que no hubieran apostado en otras circunstancias, entrando en zonas en las que pueden desconocer, o no entender bien, el riesgo que entrañan para su inversión. Consecuencia: se incrementa la volatilidad.

En paralelo, el QE europeo y los rendimientos negativos de los bonos del estado han allanado el camino para que las empresas emitan con tipos muy bajos. En el momento en que se da cierta incertidumbre en torno a los ingresos o el modelo de negocio, los precios de los bonos son susceptibles de sufrir grandes caídas para reflejar rendimientos más realistas. Una tendencia que se mantendrá en el medio plazo.

Por su parte, Europa sigue estando en la etapa inicial del ciclo económico, donde se necesita el estímulo del BCE para facilitar la fluidez de préstamos con el fin de ayudar a la economía a retomar la senda del crecimiento. Las señales apuntan a una recuperación temprana en la que el foco sigue puesto en la reducción de la deuda. Desde esta perspectiva, los bonos europeos son técnicamente más fuertes, pero ofrecen menos valor.

Para lograr resultados positivos de cara al futuro tenemos que asumir que el BCE seguirá comprando deuda periférica más allá de septiembre de 2016. Si el QE empieza a estimular la actividad económica y se da crecimiento, los rendimientos subirán y caerá el precio de la deuda española. Los factores políticos también influirán en los rendimientos, como ya hemos visto que ha ocurrido a lo largo de este año.

Los bancos en Europa todavía están reduciendo la deuda. Son uno de los pocos sectores que ofrecen rendimientos razonables para la menor volatilidad. Por otra parte, los bonos corporativos en Estados Unidos están empezando a aumentar paulatinamente sus niveles de apalancamiento. Los rendimientos de las empresas de grado de inversión han ido en aumento y ya descuentan en sus valoraciones un periodo de menor crecimiento. Es un área que nos resulta atractiva a pesar de ser conscientes de que los riesgos han aumentado.

Con respecto a los países emergentes, es importante señalar que, ante el cierto consenso que existía en que Estados Unidos subiera los tipos en septiembre, el mercado se anticipó al movimiento, fortaleció al dólar y debilitó a las monedas de países emergentes, lo que impactó de lleno en estos países.

Finalmente, la Fed no subió los tipos, provocó gran incertidumbre, generó dudas en cuanto a la fortaleza de la economía estadounidense y, sobre todo, puso -más- de relieve la debilidad global por lo que, desde nuestro punto de vista y aunque estamos seguros de que la deuda emergente supondrá en un futuro una buena oportunidad para los inversores más flexibles, es aún demasiado pronto para apostar por ella debido a la clara desaceleración y el alto riesgo de recesión en muchas economías de este colectivo.

En nuestra opinión, la única aproximación efectiva a la renta fija global en este momento es a través de una inversión flexible y con una cuidadosa selección de los bonos en los que invertimos, lo que nos permitirá aprovecharnos de la volatilidad existente aprovechando algunas ineficiencias del mercado.

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