¿Reactivará la inclusión del yuan en la cesta de derechos especiales de cambio del FMI la guerra de divisas?


Ni fue hace mucho tiempo, ni en una galaxia muy, muy lejana. La guerra de las divisas sigue activa aquí y ahora, y con probabilidad China puede protagonizar el siguiente capítulo, en vista de que el próximo día 30 de noviembre el FMI tendrá su última palabra sobre la inclusión o no del yuan en su cesta de divisas con derechos especiales de giro. Una inclusión cada vez más probable, especialmente después de que Christine Lagarde, presidenta del organismo internacional, diera su respaldo público el pasado 13 de noviembre a la inclusión del renmimbi, después de que se hiciera público el resultado del análisis de los expertos del FMI. Ahora, la pelota está en el tejado del directorio ejecutivo del FMI, que se reúne el lunes que viene. 

“El significado simbólico es probablemente más importante que las implicaciones de inversión directas en el corto plazo”, observan no obstante los expertos de Fidelity. “Será interpretado como un respaldo oficial del FMI de que el renmimbi es una divisa de uso libre, así como un reconocimiento internacional de la creciente importancia de China en el mercado financiero global. También puede empujar la reforma financiera de China en el frente doméstico, así como la liberalización de su cuenta de capital”, añaden desde la firma, por lo que concluyen que la inclusión en la cesta sería un win- win para China. 

Sobre las implicaciones directas, desde Fidelity consideran que serán limitadas al menos para la renta variable, pero que los inversores deberían tener mayor amplitud de miras: “Los bancos centrales y fondos soberanos ya han empezado a incrementar su interés por activos denominados en yuanes, por lo que mientras que el efecto sobre las bolsas es limitado en el corto plazo, es probable que el uso de renmimbis en el mercado financiero en un sentido más amplio crezca en el medio plazo”.  Además, consideran que la inclusión “será positiva para aquellos, incluyendo a China, preocupados por el nivel de las reservas y los flujos de salida de capital”. 

Raymond Ma, gestor del FF China Consumer Fund, ha comentado sobre la posible inclusión del renmimbi que “podría desencadenar más demanda de renmimbis globalmente al tener los bancos centrales que reequilibrar sus reservas de divisas en relación con el índice del FMI”. “También es un hito para el Gobierno chino, al realzar la influencia política de China sobre el escenario mundial”, añade. 

Los inversores deben recordar que el FMI revisa la composición de su cesta de divisas con derechos especiales de giro cada cinco años. La composición de la cesta, que actualmente cuenta con euros, dólares, libras y yenes, lleva sin experimentar cambios desde 2001, cuando se retiraron el marco alemán y el franco francés. De obtener la luz verde, el renmimbi se incorporaría a la cesta en octubre de 2016. 

“La inclusión en la cesta ha sido un poderoso incentivo para que China avance con determinación en la liberalización de la divisa a pesar del riesgo del repunte de la volatilidad, como resultado de una ralentización de la economía”, observan desde Aberdeen. Los expertos de la firma escocesa recuerdan que uno de los criterios para la inclusión del FMI es que la divisa cotice libremente, es decir, que sean los propios mercados los que determinen su valor. Sin embargo, el yuan sigue intervenido por las autoridades chinas, por lo que vista en perspectiva la devaluación de este verano – se permitió que se tuviera en cuenta el precio de cierre de la sesión anterior para determinar el precio de apertura de la sesión siguiente- “debería ser vista como un paso hacia delante para cumplir con ese requisito”. 

Desde Aberdeen coinciden en señalar que “la importancia de ser miembro es más simbólica que práctica”. No obstante, creen que “no incrementará la demanda internacional de yuanes ni llevará a más flujos de entrada en los mercados financieros de China de forma significativa”. Los expertos comentan que, por ejemplo, “los bancos centrales no prestan mucha atención al peso de una divisa en la cesta de derechos especiales de cambio al decidir cuánto peso debe tener en sus propias reservas de divisas”. 

Además, desde la firma no creen que “los políticos chinos lleguen muy lejos para hacer que el yuan cotice libremente”, y explican que esto es debido a que “la estabilidad sigue siendo su prioridad número uno, aunque probablemente toleren una suave depreciación en el corto plazo”. 

Comportamiento del yuan en 2016

Desde Amundi, el estratega Bastien Drut y el responsable global de análisis y estrategia, Philippe Ithurbide, dan algunas claves sobre lo que pueden esperar los inversores del renmimbi en 2016: “Mientras que no esperamos un colapso de la divisa china, la nivelación del crecimiento al 6% no es compatible con una caída mayor o, en el mejor de los casos, con una estabilización de los precios de los metales. Esto extenderá presión sobre las economías que los exportan (Sudáfrica, Australia, Brasil, Chile) y, por consiguiente, sobre sus divisas, si todos los demás factores permanecen iguales”.

Ithurbide y Drut esperan que el yuan se deprecie un 5% contra el dólar para finales de 2016. No obstante, consideran que la diferencia entre la depreciación del verano y la que vaticinan para 2016 es que “probablemente sea gradual y no repentina, haciendo improbable que sus efectos sean tan severos para los mercados financieros como la depreciación del verano de 2015”. El otro factor por el que consideran que la próxima devaluación será menos dañina es porque “algunas divisas emergentes ahora están profundamente infravaloradas”, por lo que ahora puede ser un buen punto de entrada para los inversores con visión de largo plazo que quieran reconstruir una cartera de divisas emergentes y ligadas a las materias primas. 

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