Reacciones de las gestoras internacionales a la victoria de David Cameron en Reino Unido


La expectativa era que Reino Unido afrontase la siguiente legislatura con el parlamento más fragmentado en décadas y, sin embargo, los conservadores han registrado una sólida mayoría (casi el 37% de los votos). Esto significa que habrá estabilidad política, pero también que el riesgo de Brexit a través de un referéndum que plantee la salida de la UE se ha vuelto más real, mucho más teniendo en cuenta que entre los planes del primer ministro, David Cameron, está adelantar la consulta a 2016. Las gestoras internacionales analizan las implicaciones de estos comicios para los mercados, la política fiscal y monetaria y las relaciones internacionales y comerciales de las islas con el continente.

Impacto sobre los mercados

En la sesión del viernes ya se reflejó el cambio de sentimiento de los inversores inmediatamente después de publicarse el escrutinio final. La libra se apreció con fuerza en su cambio con el dólar, mientras que los bonos del Tesoro británico y la bolsa inglesa registraron sendos rallies, destacando en el segundo caso el buen comportamiento de la banca y las utilities. "La fuerza del resultado de los conservadores es algo sorprendente, pero en general espero que los mercados digieran positivamente la noticia. En los días previos, hemos visto signos de la construcción de una prima de riesgo en Reino Unido debido a la incertidumbre política, pero ahora se ha eliminado", declara Rob Jones, codirector de renta variable paneuropea de UBP. Jones ha destacado que el resultado es particularmente positivo para la banca, el sector inmobiliario, las ventas a minoristas y los sectores relacionados con el ocio, que en cambio habrían sufrido con un gobierno laborista. 

Rory Bateman, responsable de renta variable británica y europea de Schroders, añade que "el resultado electoral proporcionará a los negocios un entorno político y legislativo estable en el que poder invertir hacia el futuro". La previsión de la gestora es que la economía británica crecerá por encima del 2% en los próximos dos años, "lo que debería ser beneficioso para las compañías británicas, particularmente para aquellas con un enfoque doméstico". 

En lo referente a la deuda, Anthony Doyle, director de inversiones de renta fija de M&G Investments, prevé que "los bonos británicos obtendrán un cierto apoyo a corto plazo, ya que los inversores han recibido positivamente las noticias sobre las elecciones". En cambio, advierte que en el largo plazo los gilts no serán ajenos a acontecimientos globales: "Esperamos que el aumento de la rentabilidad en los bonos de los países desarrollados se mantenga a medida que los inversores de renta fija vuelvan a centrar su atención en las perspectivas de la economía a escala mundial y las presiones sobre el aumento de los salarios y la inflación". Doyle destaca asimismo que "es probable que la postura acomodaticia del Banco de Inglaterra (BoE), el elevadísimo déficit por cuenta corriente y las perspectivas de un referéndum en 2017 sobre la permanencia del Reino Unido en la UE lastren la libra en los próximos 24 meses”.

Por su parte, desde Newton (parte de BNY Mellon IM), el gestor de renta fija Howard Cunningham pide a los inversores que dejen a un lado la complacencia debido a este abanico de riesgos, y recomienda mantener la precaución con los gilt de mayor duración: "Es importante enfatizar que la rentabilidad de los gilt no se guía sólo por factores domésticos. El camino de los tipos de interés en EE.UU. y el resultado de las negociaciones sobre la deuda griega seguirán teniendo una influencia particular".

Consecuencias sobre la política fiscal y monetaria

"Los resultados dan a los conservadores el mandato con el que continuar la implementación de su plan de austeridad, incluso aunque se haya suavizado en años recientes" constata Azad Zangana, economista de Schroders, que predice nuevos recortes en el gasto gubernamental. "Con Cameron prometiendo más dinero para el Servicio Nacional de Salud y jurando que no subirá los impuestos hasta el final de la década, hace todavía más importante para el gobierno encontrar esos ahorros eficientes y reprimir la evasión fiscal si no se cumplen los objetivos fiscales", indica. Actualmente, el déficit fiscal británico se sitúa en torno al 5% del PIB y el déficit por cuenta corriente roza máximos.

"Uno de los puntos más positivos será la continuidad de la actual estrategia de reducción del gasto departamental" corrobora Paras Anand, director de renta variable europea de Fidelity Worldwide Investment. Éste predice que "es poco probable que veamos crecer el porcentaje que el sector gubernamental representa en la economía, sobre todo en términos de flujos de gasto hacia la dirección equivocada", e interpreta que debería ser positivo para el mercado, "pues una participación creciente del sector privado en la economía está empíricamente vinculado a períodos en los que el mercado tiende a alcanzar mayores múltiplos“.

Stephanie Flanders, responsable de estrategia para Reino Unido y Europa de J.P.Morgan AM, afirma que "una de las consecuencias más claras de la victoria de los tories es que la política fiscal será probablemente más restrictiva en los primeros años de este nuevo gobierno de lo que lo habría sido con una coalición liderada por los laboristas". Por eso, si el resto de los factores no varía, pronostica la posibilidad de que "los tipos de interés acaben subiendo menos de lo previsto, porque el BoE podría verse obligado a mantenerlos en niveles bajos durante más tiempo para sostener la demanda interna, una situación que podría provocar una modesta depreciación de la libra". La visión de J.P.Morgan AM es que "la fortaleza de la recuperación mundial —y, sobre todo, de la europea— y el ritmo de crecimiento de la productividad británica serán mucho más determinantes para la política monetaria del BoE y el valor de los activos británicos que el nivel exacto de gasto público y de impuestos".

John Greenwood, economista jefe de Invesco AM, manifiesta que "no hay razones para esperar cambios en el mandato dado al BoE de mantener el objetivo de inflación en el 2%". Bajo su punto de vista, "a medida que la economía británica continúe recuperándose es probable que los inversores empiecen a anticipar una serie gradual de subidas de tipos a finales de año, que empezarían después de que la Fed empiece a subir los tipos en EE.UU.". 

El sector financiero, el más vulnerable ante un referéndum

Rory Bateman transmite la confianza de Schroders en que "el papel de la economía en la posición de Reino Unido en Europa sea el foco central en el debate sobre el referéndum", especialmente teniendo en cuenta que el país presenta un déficit por cuenta corriente significativo, pero que el sector de servicios financieros cuenta en cambio con un superávit de 19.000 millones de libras. "Recordamos a los inversores que las influencias internacionales continúan siendo extremadamente importantes, dado que el 75% de los ingresos del mercado británico proceden de ultramar", concluye Bateman.

John Greenwood, el economista jefe de Invesco, aporta más datos sobre cómo podría verse afectada la floreciente industria financiera en suelo británico. En primer lugar, recuerda que la industria de servicios financieros equivale a un 8% del PIB inglés y en 2012 contribuyó a un 12% de la recaudación tributaria. "En añadidura, Londres es la casa  de las oficinas europeas de muchas de las mayores instituciones financieras del mundo",  apostilla. "Se incrementaría la incertidumbre en el caso de una salida de Reino Unido de la UE, especialmente en lo concerniente a si se excluiría a Reino Unido de los servicios financieros del mercado común y de las normas sobre pasaportes. Es la legislación de Bruselas la que permite a la City desarrollar estas actividades y garantiza acceso sin restricciones bajo la regulación paneuropea a todos los estados miembro", recuerda el experto. 

Léon Cornelissen, economista jefe de Robeco, basándose en que las encuestas reflejan que los británicos están divididos al 50% sobre la permanencia en la UE, declara que "hay un riesgo significativo de que Reino Unido se salga del mayor mercado interno del mundo y esto no es un buen augurio para los inversores. Las compañías mundiales no van a estar satisfechas con este conflicto planeando sobre el mercado". Para Cornelissen, "el Reino Unido se arriesga a ser marginado económicamente si elige irse de la UE, pero los británicos son conocidos desde tiempos napoleónicos por ser una nación de comerciantes que votan con sus carteras". 

Toby Nangle, jefe de multiactivos de Columbia Threadneedle Investments, se hace eco de encuestas recientes que sugieren que "los votantes británicos se han distanciado del deseo de dejar la UE", pero puntualiza al mismo tiempo que "la reciente experiencia en torno al referéndum escocés demuestra cuán bruscamente pueden cambiar las encuestas". De hecho, afirma que "la combinación de un gobierno conservador con la abrumadora victoria del SNP (partido nacionalista escocés) en Escocia también eleva las perspectivas de un segundo referéndum escocés".

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