¿Quién no está vendiendo renta variable?


Tan importante como saber quién está vendiendo renta variable en estos momentos es ser consciente de qué tipo de inversores han decidido permanecer en el mercado pese a la tormenta que ha azotado las bolsas desde principios de año. En artículos anteriores explicábamos que los fondos soberanos estaban deshaciendo parte de sus carteras para hacer frente al reto que supone para las cuentas de sus países un barril de petróleo en torno a los niveles actuales. Esto habría obligado a otro tipo de inversores a hacer lo mismo para no saltarse sus límites de riesgo, como por ejemplo los fondos VAR o algunas compañías de seguros. Se trataría, pues, de ventas forzadas motivadas por el efecto arrastre en un entorno en el que China, el crudo, el temor a un error de política monetaria, la debilidad de los datos macroeconómicos y –como última novedad- la decepción de los resultados empresariales correspondientes al cuarto trimestre de 2015 han generado mucha incertidumbre.

Sin embargo, en medio de este momento de confusión sobre la dirección de los mercados, hay inversores que no deshacen posiciones. Según explica Jaume Puig, director general de GVC Gaesco Gestión, “el inversor institucional de largo plazo, donde en definitiva se encuentra la gran mayoría del volumen, no está vendiendo. Puede observarse este hecho mediante el escaso volumen negociado con el que se están produciendo estos descensos de principios de año. Los volúmenes negociados son muy moderados en comparación con los de los dientes de sierra importantes que ha habido estos últimos años. Por ejemplo, en el EuroStoxx 50, los volúmenes negociados actuales son aproximadamente la mitad respecto a los que hubo en los descensos de agosto 2011, de mayo 2012 o de octubre 2014”, subraya Puig. Pero… ¿quiénes son estos grandes inversores institucionales? Tal y como revela David Cienfuegos, director de inversiones de Willis Towers Watson, estamos hablando de varios perfiles.

En primer lugar están los planes de empleo de prestación definida. “Se trata de los planes de empleo más grandes del mundo, dominantes del mercado. Son inversores estratégicos a largo plazo que no pueden reducir su exposición a la renta variable porque su compromiso es el de pagar las pensiones acordadas. Al tener que hacer frente a unos flujos de pago, lo que persiguen es capturar la prima de riesgo intrínseca de la renta variable". Su estrategia consiste en hacerse una expectativa sobre cuál puede ser la rentabilidad extra sobre el activo libre de riesgo que ofrezca la renta variable a largo plazo (uno de los estudios que sirve como referencia para estos inversores sobre cuál es la prima de riesgo de la renta variable lo realizó Elroy Dimson junto con la London Business School a un periodo de más de 100 años). En función de eso, realizan el asset allocation. "Decidir cuánto van a destinar a cada clase de activo es lo importante para ellos. Es el típico inversor que es muy difícil que se salga de la renta variable”, explica Cienfuegos.

CalPERS es el fondo de prestación definida más grande del mundo. Se trata del fondo de pensiones de los empleados públicos de California y del primero que empezó a ver el valor en la inversión a largo plazo gracias a que su horizonte de inversión le permitía olvidarse de lo que estaba sucediendo en el mercado a corto plazo. “En el entorno actual, todo aquel inversor institucional que tenga un objetivo de rentabilidad por encima del 5% es muy difícil que esté fuera de renta variable. Esto no significa que traten de mitigar las pérdidas ocasionadas por un mercado bajista con estrategias de cobertura, lo cual hacen principalmente comprando opciones fuera de dinero que les permiten recuperar parte de las pérdidas”, revela Cienfuegos. Hay que tener en cuenta que mover la cartera cuando se gestionan volúmenes tan elevados puede resultar contraproducente cuando se tiene un horizonte de inversión a muy largo plazo.

Esta tendencia a no mover la cartera en función del momento del mercado y protegerla utilizando coberturas de este tipo la están empezando a poner en práctica los fondos de aportación definida en España, donde los órganos de gobierno de los grandes fondos de pensiones de empleo están trabajando con la entidad gestora para que no se produzcan giros repentinos en la asignación de activos y la estrategia de inversión sea lo más a largo plazo posible. En este sentido, los grandes fondos de pensiones de CaixaBank, Repsol, Endesa, Telefónica o Sabadell disponen ya de algún tipo de cobertura para no tener que vender renta variable. Otra cosa muy diferente es que su exposición a la renta variable se haya ido reduciendo paulatinamente a lo largo de los últimos tres años. Se calcula que, aproximadamente, ha pasado del 35% que tenían de media hace 36 meses al 25% actual, un movimiento que no ha venido motivado por las condiciones actuales del mercado sino por la estrategia de asset allocation.

Otro tipo de inversores institucionales que no están vendiendo son los ‘endowment’, es decir, los grandes fondos universitarios americanos. Son pioneros a nivel de inversión institucional. En EE.UU. existen 812 fondos de este tipo que gestionan en total 530.000 millones de dólares. El fondo de la Universidad de Harvard cuenta con un patrimonio de 36.400 millones y el de Yale 23.900. Se les conoce como los super endowments y han conseguido una media de rentabilidad superior al 10% anualizada durante todos los periodos de los últimos 10, 15 y 20 años. Harvard es una empresa privada. Se financia de las cuotas que abonan sus estudiantes y de lo que los antiguos alumnos donan a su ‘endowment fund’. Este fondo es el que les permite pagar a profesores, mantener las instalaciones, retribuir a los equipos directivos, dar becas… El gasto anual que tienen que hacer ronda entre el 3 y el 5% del patrimonio del fondo. No tiene horizonte temporal de inversión. Es a perpetuidad, lo que les permite tener una visión de largo plazo. No mueven su cartera por los vaivenes de corto plazo.

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