¿Qué sucederá en los mercados emergentes este año?


Es muy poco probable que el crecimiento en los mercados emergentes aumente notablemente desde las tasas más bien bajas que hemos visto en los últimos tres años. Aunque la actividad económica global se mantendrá por encima de los niveles observados en la mayoría de los países desarrollados, en 2015 no se va a producir una gran remontada para las regiones emergentes. El bajo crecimiento estructural en los BRIC (que representan alrededor de la mitad de la actividad económica de estos países) es una de las principales razones. Además, la economía en los mercados emergentes ofrece un panorama mixto y la divergencia entre los exportadores de materias primas y los importadores de productos básicos se mantendrá en el año 2015, pero los segundos lo afrontan con unas perspectivas brillantes.

Y es que, sin duda, el acontecimiento más notable en los mercados financieros en los últimos meses de 2014 fue la gran caída en los precios del petróleo. En general, este es un elemento positivo para la capacidad de gasto del sector privado de los países emergentes. Los importadores de petróleo, entre los que figuran Sudáfrica, Turquía, India, Indonesia y Polonia deberían beneficiarse, mientras que la región del Golfo y países como Angola, Nigeria, Venezuela y, por supuesto, Rusia sufrirán con la disminución del precio del petróleo. Como el primer grupo es más importante en términos de peso económico, el mundo emergente se debería beneficiar de esta situación en su conjunto.

Asimismo, una parte sustancial de este ‘regalo’ que ha supuesto el descenso del precio del petróleo se puede ahorrar (por ejemplo, mediante recortes en los subsidios a la energía en India e Indonesia) con el fin de que las finanzas públicas vuelvan a situarse en niveles sostenibles. Y, además, los menores precios del crudo provocarán un descenso de la inflación, que podría abrir la puerta a una bajada de los tipos de interés en algunos países, aunque hay que ser cautelosos y tener en cuenta diferentes aspectos.

Por un lado, que el efecto del descenso de los precios en la inflación es solo temporal y si los países decidieron ahorrar con el recorte de los subsidios, la caída de la inflación y, por tanto, el margen para  recortar los tipos, será muy limitado. Asimismo, algunos países están muy por encima de sus objetivos de inflación, por lo que es muy difícil que veamos una bajada de los tipos. Por último, es muy probable que la Fed aumente los tipos de interés en Estados Unidos este año, por primera vez en seis años, lo que podría afectar a las condiciones financieras de los mercados emergentes.

No obstante, como hemos comentado anteriormente, la situación de cada país es diferente. En el caso de China, dada su condición de importador neto de crudo, se beneficiará de la caída de los precios. Sin embargo, pensamos que la economía china seguirá avanzando a un ritmo lento a la vez que el crecimiento de la inversión se reduce aún más. Aunque es verdad que la inflación está cayendo, por el exceso de capacidad en algunas partes de la industria manufacturera y el descenso del precio de los productos básicos, abriendo la puerta a una mayor flexibilización de la política monetaria. Pero existen riesgos, como el hecho de que el crecimiento del crédito sigue siendo insostenible. Con todo, la economía china debe disminuir su crecimiento en los próximos años, pero es poco probable que se produzca un aterrizaje brusco en 2015, aunque no es inconcebible, dados los medios de lo que dispone el país para estabilizar su economía en el corto plazo.

Para Rusia, la situación es diferente. El petróleo es extremadamente importante para su economía, ya que representa más del 50% de sus ingresos y más del 60% de sus exportaciones. Así, en 2015, Rusia será el anfitrión de la séptima cumbre de los BRICS en circunstancias económicas muy difíciles. No en vano, los indicadores adelantados apuntan a una fuerte contracción de la actividad económica y a que su inflación se disparará. Sin embargo, los efectos colaterales derivados de la crisis rusa al resto del mundo, y a Europa en particular, seguirán siendo limitados. Las tensiones geopolíticas o el hecho de que se produzcan sanciones económicas adicionales continúan siendo los principales riesgos.

Por tanto, y teniendo en cuenta el riesgo de volatilidad en los mercados financieros asociado a los primeros pasos de la Fed hacia la normalización monetaria y dado que la fuerte caída de los precios del petróleo también marca una línea clara entre los países emergentes que se benefician de esta tendencia y aquellos que la sufren, los inversores harían bien en implementar una estrategia de inversión que diferencie entre ambos grupos de países. Y aunque siempre es difícil elegir a los futuros ganadores y perdedores, sobre todo en un período de tiempo tan corto, creemos que en el actual contexto económico mundial países como India, Indonesia, Filipinas, Polonia y México están en condiciones de hacerlo bastante bien.

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