¿Qué rumbo habría tomado la política monetaria de no existir los QE?


Hace tiempo que las políticas monetarias han dejado de ser un campo exclusivo de economistas y gestores de renta fija. “Estamos presenciando la transición del mercado hacia un mundo más complicado”, declara Scott Meech, co responsable de renta variable europea de UBP. El experto tiene en cuenta para su proceso de inversión la acción de los bancos centrales. Indica que cada vez es más importante vigilarlos si estás gestionando renta variable, dado que “los mercados están constantemente intentando adivinar lo que harán”.

Sobre el posible anuncio que haga el BCE en su reunión del mes de marzo, Meech opina que “el BCE extenderá su programa QE”. Otra cuestión será la forma en que se implemente esa actualización del QE. “Habiendo trabajado tan duro para controlar la crisis de la deuda soberana y después para desarrollar un nuevo marco regulatorio y para impulsar la recapitalización de los bancos, creo que ahora la concesión de préstamo está en buena forma. El BCE va a seguir intentándolo, para que el sistema financiero apoye a la economía”, declara Meech.

El experto considera que el PSPP (siglas por las que se conoce el programa de estímulos cuantitativos del BCE) “está siendo muy convencional, Draghi podría ser más creativo”. Por creativo se refiere a impulsar nuevas medidas heterodoxas como la compra de deuda corporativa, “especialmente deuda sénior bancaria”. Para Meech, pueden ser tan claves las acciones como las palabras: “Incluso aunque no haga nada, si Draghi dice que son opciones que esté considerando será de ayuda”. 

El representante de UBP señala que, hasta hace dos años, la Fed había sido muy agresiva con sus estímulos, mientras que ahora es más neutral. En cambio, el BCE ha recorrido la parte opuesta del espectro y ahora se muestra mucho más pro crecimiento. El gráfico adjunto revela la trayectoria real de los tipos de interés en EE.UU. con QE (línea verde oscura) y simulación de lo que hubiera ocurrido si no hubiera efectuado ninguna ronda de estímulo cuantitativo (línea verde claro). La conclusión es que esta medida ha actuado como un salvavidas, pues de haber seguido contrayéndose su balance el efecto se había traducido en una tasa oficial de los tipos de interés del orden del -3%. “El QE se traduce en tipos de interés efectivamente negativos al observarse la estructura de los mercados de deuda cuando el QE estuvo operativo en EE.UU.”, explican desde UBP. 

Desde la gestora creen que el efecto se puede extrapolar a la situación en Europa con resultados similares (ver gráfico). La única diferencia, según Meech, es que “no ha habido impresión de dinero propiamente dicha, el BCE ha sido bastante convencional”. Por esto, el gestor se muestra totalmente en contra de las reacciones negativas a los últimos mensajes de Mario Draghi, particularmente aquel con el que decepcionó a los mercados en diciembre: “Decir que el BCE se está quedando sin herramientas es ridículo. Por poder, podría hasta invertir en proyectos de infraestructuras en Europa”, sentencia. 

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