¿Qué queda por rascar en la bolsa india tras el rally de 2014?


“El mercado indio es uno de los pocos donde luce el sol en un mundo nublado”. Con estas poéticas palabras se presenta Sukumar Rajah, gestor del Franklin India. Franklin Templeton Investments ha sido una de las primeras firmas de gestión que tuvo la visión de instalarse en el país, donde opera desde 1993 y es, de hecho, el primer gestor privado de India. Desde su lanzamiento, el fondo ha conseguido decuplicar la rentabilidad del índice de referencia, y se ha situado en el segundo cuartil de su categoría en el último trimestre, a un año, a tres, cinco y siete años y desde su lanzamiento. Su volumen de activos gestionados ya asciende a 9.000 millones de dólares. Desde la firma aclaran que el fondo que está registrado para su venta en España se lanzó en 2005 y presenta un patrimonio de 4.100 millones de dólares, lo que le convierte en uno de los más grandes de su categoría. 

Oportunidades estructurales en el largo plazo…

Rajah defiende que la renta variable india es una apuesta estructural a largo plazo porque gracias a una serie de puntos diferenciales. El primero de ellos es su favorable perfil demográfico: la población del país es joven y el ratio de dependencia (que mide la relación entre las personas demasiado jóvenes o mayores como para poder trabajar frente a la población activa) presenta mejoras que según el gestor podrían prolongarse en los próximos 30 años. Bajo su punto de vista, el incremento de la masa trabajadora va a tener implicaciones positivas sobre el PIB indio -podría impulsarse la productividad y, por ende, el crecimiento-, y sobre la tasa de ahorro, que ahora se sitúa en el 30% y podría llegar hasta el 40%. 

El segundo factor diferencial es el potencial proceso de urbanización, que se encuentra actualmente en una fase incipiente dado que sólo un tercio de la población india vive en ciudades. Según Rajah, su aceleración implicaría una mejora sustancial en la productividad, lo que a su vez volvería a repercutir positivamente sobre el crecimiento del PIB. 

Finalmente, el tercer factor diferencial viene de la mano de la capacidad que está mostrando esta economía para crecer. El gestor explica que “la brecha entre el crecimiento económico mundial y el de India es cada vez mayor a favor de India y esperamos que sea una de las economías que más crecen en términos nominales en el año 2015”. Sus estimaciones apuntan a un crecimiento entre el 7% y el 8% en el largo plazo, aunque aclara que podría ser inferior en el corto plazo debido a que las reformas estructurales todavía van a necesitar tiempo para que surtan efecto. 

… y posibilidades en el corto plazo

De hecho, el gestor distingue entre las potenciales fuentes de crecimiento en el largo y en el corto plazo. En el segundo caso, recuerda que después de la desaceleración cíclica que el país lleva experimentando desde 2010, ahora la cuenta corriente está dando signos claros de mejoría, hasta el punto de que predice que India podría terminar 2015 con un leve déficit por cuenta corriente o incluso con un ligero superávit. A esto se le debe añadir la mejora detectada también en el déficit fiscal, gracias en parte a que la caída del precio del crudo ha permitido al Gobierno recortar gastos en subsidios. 

El segundo elemento a vigilar en el corto plazo es la inflación: en noviembre de 2014 se registró el IPC interanual más bajo (4,4%) desde 2012, y Rajah confía en que en 2016 se alcance el objetivo del Banco de la India de situarlo por debajo del 6%. Adicionalmente, el gestor predice que los inversores deberían esperar una reducción de 100 puntos básicos en los bonos indios a lo largo del próximo año si el IPC sube entre un 2% y un 3%. Desde Franklin Templeton consideran que el banco central todavía tiene margen para seguir bajando los tipos de interés, lo que sería de ayuda para reducir el coste de capital de las compañías.

El capex es de hecho el siguiente punto a tener en cuenta. Rajah indica que muchas compañías indias se habían visto obligadas a retrasar sus inversiones y reducir el gasto en infraestructuras hasta conocer el desenlace de las elecciones del año pasado. “Ahora tenemos un primer ministro fuerte, con influencia sobre el gabinete del gobierno”, declara, un factor favorable para impulsar múltiples reformas que a su vez han estimulado la aparición de nuevos proyectos. “Creemos que seguirán aumentando en los próximos 2 ó 3 años debido al compromiso del gobierno en mejorar el entorno regulatorio”, añade el gestor.

El incremento de las exportaciones también juega un papel relevante en el corto plazo. Actualmente aportan un 30% al PIB indio y la opinión del gestor es que hay margen para incrementar ese porcentaje. En el caso del sector manufacturero, el aumento del gasto estatal en infraestructuras supondrá un catalizador para esta industria. Sin embargo, la noticia verdaderamente buena es que, a diferencia de países como China, que han basado el crecimiento de las exportaciones en manufacturas de baja calidad, la opinión del gestor es que India también tiene una gran oportunidad de exportar servicios con valor añadido: “India es líder en proveedor de servicios de IT y legales al resto del mundo”. Según Rajah, “un gran soporte para la mejora en las exportaciones va a ser la edad media de la población india, actualmente en torno a los 26 años”. 

Cómo canalizar todas estas ideas a través de un fondo de renta variable india

“Las reformas no están en precio, las valoraciones se encuentran en línea con la media histórica”, declara el experto de Franklin Templeton. Es la situación perfecta para alguien cuya filosofía es “maximizar las oportunidades en el mercado indio, buscando los valores infravalorados con respecto a otros mercados”. Uno de los efectos positivos que cree que el mercado está subestimando es el crecimiento de los beneficios, que sitúa en torno al 15% para el próximo año. 

Amén del crecimiento de beneficios, entre los otros requisitos que busca Sukumar Rajah a través de un riguroso proceso bottom up figuran la sostenibilidad de dichos beneficios a lo largo del tiempo y la calidad del negocio. Además, busca firmas que traten bien a sus accionistas, tanto a los institucionales como a los minoritarios. “Pasamos mucho tiempo con cada compañía y queremos tenerlas mucho tiempo en cartera”, aclara. De hecho, se jacta de que puede llegar a tener hasta 20 reuniones con distintos miembros del mismo equipo directivo antes de que ésta se convierta en una de las grandes posiciones de la cartera. Esta visión de largo plazo se traduce en un bajo porcentaje de rotación de activos en el fondo, de apenas el 20% en los últimos dos años, ya que Rajah está convencido de que “tener valores durante mucho tiempo en cartera aporta rentabilidad, generamos alfa por una selección de valores consistente”.

De hecho, el gestor considera que acumular mucho conocimientos sobre cada negocio para poder determinar cuál es su nivel de estabilidad también es importante de cara a la gestión de la liquidez del fondo: “Es necesario tener un conocimiento profundo del mercado y gran conocimiento sobre las compañías para saber cuál es el nivel más cómodo para comprar. Nuestra necesidad de comprar y vender valores es baja”. Rajah considera que este análisis es mucho más crucial que el estudio del volumen de negociación, ya que “no es necesariamente un buen indicador, especialmente en un mercado emergente, que depende del momento”. 

El top 10 de posiciones del fondo está compuesto por compañías de gran capitalización principalmente por su mayor liquidez. “Nos gustan los bancos privados, las compañías tecnológicas, las farmacéuticas y las industriales”, indica el gestor. Estas diez principales posiciones pueden tener un peso entre el 4% y el 6%, lo que vuelve a la cartera “razonablemente concentrada”, en torno a unos 60 valores. El fondo también puede invertir entre un 10% y un 20% en compañías de menor capitalización, pero siempre con la premisa de que sean empresas con potencial para convertirse en grandes capitalizadas en los próximos diez años. 

 

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