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¿Qué pueden hacer las gestoras para seguir siendo rentables ante el incremento de costes y el empuje de los ETF?


¿Qué pueden hacer las gestoras para seguir siendo rentables ante el constante incremento de costes al que se enfrenta la industria de la gestión de activos y la creciente popularidad de los productos de gestión pasiva ‘low cost’? Apostar por las inversiones alternativas. Al menos, eso es lo que recomienda la consultora McKinsey & Company, que constata en varios informes recientes el creciente interés por este tipo de productos ‘de valor añadido’ por parte de un conjunto cada vez más diverso de inversores.

En el primer número de la publicación McKinsey on Investing, la consultora afirma que los activos gestionados mediante productos de inversión alternativa alcanzaron los 7,2 billones de dólares en 2013 (el año más reciente para el que existen datos), lo que supone que esta categoría ha duplicado su tamaño desde 2005 y que el patrimonio gestionado crece a un ritmo anualizado del 10,7%, frente al 5,4% de las inversiones tradicionales.

Este crecimiento se ha producido, además, en todas las clases de activo alternativas, tanto en el segmento institucional como retail –gracias a los nuevos productos que ofrecen un acceso sin precedentes a los inversores minoristas– y se espera que se mantenga en los próximos años. Lo más curioso es que, como señala el informe “las inversiones alternativas han registrado este fuerte crecimiento en un momento en el que vienen ofreciendo, por lo general, rentabilidades inferiores a las del mercado general”.

McKinsey cree que las gestoras harían bien en capitalizar este renovado interés por los productos alternativos, sobre todo teniendo en cuenta su elevado potencial de generación de ingresos: “En 2013, los alternativos representaban aproximadamente un 12% de los activos mundiales pero generaron un tercio de los ingresos. En 2020, representarán cerca de un 15% de los activos y concentrarán el 40% de los ingresos del sector”, un cambio en el que tendrá mucho peso la rotación desde productos tradicionales.

En comparación, la firma de análisis apunta en otro informe –The New Imperatives: Gaining an Edge in North American Asset Management– que las estrategias de gestión pasiva captaron cerca de un cuarto de los nuevos activos en 2013 pero que solo supusieron un 5% de los ingresos de ese año, y predice que este segmento del mercado rondará el 20% de los activos en 2020, lo que podría reducir aún más su porcentaje de ingresos.

La regulación como freno

En Europa, la regulación se erige como la principal amenaza para el crecimiento de las inversiones alternativas. Como explica la firma internacional de análisis Cerulli Associates en su informe The Cerulli Edge-International Institutional Edition, grandes inversores institucionales, como las aseguradoras, desean incrementar su exposición a las clases de activo no tradicionales pero se ven limitadas por los estrictos requisitos de capital que impondrá Solvencia II a partir de 2016.

“Las aseguradoras reconocen los beneficios que ofrecen las estrategias alternativas, como la limitación de pérdidas, las primas de iliquidez y la cobertura frente a la inflación”, explica David Walker, director de análisis institucional para Europa en Cerulli. “Sin embargo, para muchas firmas europeas, estas estrategias requieren demasiado capital y son demasiado caras y complejas para poder planteárselas”.

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