¿Qué puede suceder en los mercados en el segundo trimestre de 2015? J.P.Morgan AM responde


¿Qué puede suceder en los mercados en el segundo trimestre de 2015? J.P.Morgan AM sigue asignando un 90% de probabilidad a que continúe la fase de expansión económica frente a un 10% de regreso a la crisis, propiciado por un movimiento desordenado en los mercados que causara un impacto sistémico y riesgos de calado. Dentro de la tesis de la fase de expansión, distinguen dos posibles escenarios a los que asignan un 45% de probabilidad en casa caso; por un lado, que la recuperación crezca por debajo de la tendencia, lo que arrojaría un crecimiento global del PIB entre el 2% y el 4% con una inflación global entre 0% y el 2%. Por el otro, que el crecimiento crezca por encima de lo esperado, es decir, más de un 4%, con una inflación global superior al 2%.

¿Cómo influyen estas previsiones en la visión de J.P.Morgan AM sobre la renta fija? Si hace unos días se comentaba la estrategia de Lisa Coleman y su equipo para la parte de deuda corporativa con grado de inversión, ahora el encargado de dar una visión más amplia y general es Bob Michele, director de inversiones global y responsable de renta fija global, divisa y materias primas. “Vivimos un tiempo muy confuso, en el que los clientes están luchando por encontrar ideas. Las oportunidades se han reducido”, declara Michele. El experto comienza su disquisición fijándose en las malas noticias, que resume así: “El entorno va a empeorar más antes de empezar a mejorar”. 

“Lo primero que aprendí hace 30 años cuando empecé en este negocio es a no comprar bancos centrales”, añade, una declaración muy reveladora sobre cómo el equipo de renta fija de J.P.Morgan AM está construyendo sus estrategias en esta clase de activo. El fenómeno de los tipos negativos ocupa hoy todos los titulares, a medida que los tipos de cada vez más bonos entran en terreno negativo… lo que lleva al experto a preguntarse si de verdad Japón es el auténtico modelo de la política “lower for longer” (tipos más bajos durante más tiempo). Michele recuerda que “el PIB no es necesariamente lo que preocupa a los bancos centrales, sino el IPC”. Las autoridades monetarias han tenido la misión histórica de controlar que no se dispare el coste de la vida, pero ahora están justo en la situación contraria. El experto recuerda la necesidad de distinguir entre inflación subyacente e inflación general. Si se observa la inflación general en términos globales, se puede constatar que en torno a un 30% de la economía mundial está en deflación y otro 20% presenta una inflación inferior al 1%. Si en cambio se estudia la inflación subyacente, la situación no es mucho mejor, dado que hasta un 30% de la economía global también presenta una tasa igual o inferior al 1%. 

Un mundo exuberante

La explicación que da Michele a estas preocupantes métricas tiene que ver con el funcionamiento de las políticas monetarias no convencionales puestas en marcha desde 2008: “Desde que el QE empezó, no ha funcionado para crear inflación, sino que ha causado una deflación más generalizada”. Esto lleva al representante de J.P.Morgan AM a vaticinar que el proceso de desapalancamiento durará todavía muchos años. ¿Por qué? La clave está en la palabra “exuberancia”.

En primer lugar, Bob Michele constata que los bancos centrales han creado exuberancia de liquidez a nivel global. De hecho, destaca el hecho de que el BCE y el Banco de Japón están inyectando en conjunto al sistema mucho más dinero del que ha bombeado la Reserva Federal a través de las tres ediciones del programa Quantitative Easing. Lo que está reflejando el mercado es que las compras de deuda soberana realizadas por estos bancos centrales están empujando a los inversores a explorar el resto del universo de la renta fija y, eventualmente, hacia la renta variable. En conclusión: “El entorno actual es muy amistoso con los bonos”, afirma el experto. 

La exuberancia también está presente en la parte de demanda. Michele recurre en este caso a la demografía: hay una generación entera de baby boomers que está entrando en edad de retirarse, y necesitan instrumentos conservadores que les ayuden a administrar sus ahorros de cara a la jubilación. “Estos inversores quieren renta fija, ni siquiera han empezado las grandes compras de bonos en el espacio retail”, declara el experto. Éste también observa apoyo en el lado institucional, dado que muchos fondos de pensiones pensaron en reducir riesgos en 2014, aunque no lo hicieron ante la posibilidad de una subida de tipos de interés inminente en EE.UU. Según cálculos de J.P.Morgan AM, ahora la renta fija supone de media un 82,7% de los activos de los fondos de pensiones de empresas estadounidenses y necesitan incrementar esta exposición para cumplir con sus capacidades. 

El último elemento que contribuye a ojos de Michele a este entorno favorable a los bonos es la exuberancia presente en la oferta de petróleo, que atribuye a un exceso de inversión en proyectos de explotación petrolífera. “Por primera vez las actas de la Fed se han centrado en el crudo, muestran su preocupación por que empuja a la deflación”, indica al respecto. 

¿Dónde está el valor?

“Nos gusta el crédito, es nuestra mayor asignación. Los emisores tienen un balance fuerte frente al balance débil de los gobiernos”, declara Michele. Dentro del universo de deuda, por un lado favorecen el high yield estadounidense y europeo, por los fuertes fundamentales y presentar asimismo unas valoraciones atractivas. Por otro, dentro de la deuda corporativa con grado de inversión, también destacan lo atractivo de las valoraciones en el caso de la deuda corporativa dado el exceso de oferta, y aclaran que están detectando un número mayor de oportunidades en la parte larga de la curva. 

Entre las preferencias de inversión en renta fija de J.P.Morgan AM también está la deuda emergente, aunque aclara que “hay mucha oportunidad y mucho riesgo, hay momentos en que los mercados no tienen sentido y por ello es importante saber cuál es la vulnerabilidad de la exposición a mercados emergentes”. Destaca dos puntos especialmente débiles que deben condicionar la inversión: la sensibilidad de algunas economías emergentes a las materias primas y la necesidad por parte de otras de importar capital para sostener el déficit. Así, pone a Brasil como ejemplo de dónde no estar invertido: “Está barato, pero hay otros países”, resume. En la firma ven actualmente oportunidades por valoración en la deuda de Turquía, Hungría, Sudáfrica y México. “Hay que entender los riesgos, que estés bien recompensado y preparado para rotar activos”, añade Michele. 

En materia de divisas, en la entidad trabajan con la premisa de que el dólar puede llegar a subir “al menos otro 10 ó 20%”. “La Fed está ansiosa por subir los tipos y el dólar le ofrece apoyo”, remacha el experto. “El entorno macro es fantástico para los bonos, si no compras deuda ahora se va a imprimir más dinero para comprar bonos y estos caerán más”, sentencia Bob Michele a modo de resumen del punto de vista de la gestora. 

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