¿Qué parte del universo de la renta fija se va a beneficiar más del QE del BCE?


Después de un ciclo alcista de 30 años, ahora todos los inversores son conscientes de que las oportunidades en renta fija escasean. ¿Todos? “Seguimos viendo valor en los diferenciales de la deuda corporativa”, declara Stefan Isaacs desde M&G Investments. Isaacs se encarga de la gestión del M&G European Corporate Bond. Recientemente ha ofrecido una actualización sobre sus puntos de vista macro para esta clase de activo, y como es obvio el principal punto de su discurso es el último movimiento del BCE al anunciar (y ejecutar ahora en marzo) su programa de adquisición de deuda soberana de países de la eurozona. 

De hecho, el experto alerta de que la enorme expansión de los balances de los bancos centrales, desarrollada con un margen ajustado de tiempo, está provocando que las políticas monetarias cada vez sean más importantes para los inversores, por “su influencia sobre los precios del mercado”. Isaacs predice que en menos de diez años se podrán ver nuevos tipos de compradores en el mercado de renta fija que van a traer consigo implicaciones significativas para los fondos de inversión. 

El gestor concreta más su tesis, al explicar cómo va a afectar la expansión del balance del BCE a la renta fija corporativa europea. Relata que actualmente hay 2 billones de euros en emisiones vivas de deuda corporativa.  Las compras de deuda soberana del BCE tendrán un doble efecto: cubrirán gran parte de las emisiones del Tesoro de los respectivos países de la zona euro y provocarán asimismo una mayor compresión de los tipos en las principales referencias. De hecho, el experto de M&G advierte de que hasta 2,5 billones de dólares en deuda de todo el mundo ya está cotizando en negativo, y la mayor parte de ese dinero se encuentra en Europa. “Esto es de apoyo para la deuda corporativa, se va a ver una migración de inversores desde la renta fija soberana hacia los bonos corporativos con grado de inversión y high yield”, indica Isaacs. 

Amén de la mejora de los factores técnicos, el gestor señala varios elementos de apoyo para esta clase de deuda por parte de los fundamentales: la caída de los costes de financiación, la mejora de los perfiles crediticios de emisores de toda Europa, un ratio de apalancamiento relativamente estable (aunque anticipa que se incrementará en los próximos años), la buena forma que sigue conservando – relativamente- el mercado y que las valoraciones, a pesar del rally visto en las últimas semanas, “en algunos sectores los diferenciales son más amplios que a finales de 2013”, afirma el gestor. 

Esta constatación le lleva de hecho a preguntarse si sería conveniente analizar la frecuencia con la que se estrechan o ensanchan los diferenciales de la deuda corporativa en búsqueda de indicadores de oportunidad. Según él, a priori la única excepción la plantea el high yield europeo, que actualmente no ofrece mucho valor dado que ofrece de media un 3,7%, frente al 6,1% al que está rindiendo el high yield estadounidense, un porcentaje que Isaacs encuentra “relativamente convincente en comparación con la deuda soberana y la deuda corporativa con grado de inversión”. 

Isaacs se despide con una recomendación: tengan cuidado con la liquidez. En los últimos años, los mercados de renta fija corporativa han crecido a un ritmo muy superior al de la capacidad de los bancos de inversión y comerciales para invertir en ellos tanto en Estados Unidos como en Europa. El gestor habla de “una correlación inversa debido a la regulación”, y por ello recomienda tener en cuenta antes de comprar un bono tres tipos de riesgo: por tipos de interés, riesgo de crédito y coste de la liquidez. 

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