¿Qué le está diciendo el ciclo de crédito a los inversores?


Año nuevo, ¿ciclo nuevo? Esta es la premisa de la que parte el análisis de Tony Wong, responsable de análisis de crédito de Invesco AM. “Anticipamos una nueva fase del ciclo de crédito para clases de activos de renta fija”, declara. A continuación, analiza a grandes rasgos las fases del ciclo y da detalles sobre la situación de la deuda corporativa estadounidense con grado de inversión, la deuda emergente y el high yield. 

“El ciclo de crédito ilustra cuán fácil o cuán difícil es acceder al crédito. Está guiado por la forma en que las compañías se comportan con respecto a sus acreedores, y cómo evolucionan los fundamentales de crédito”, recuerda Wong. Éste aporta un gráfico ilustrativo (puede consultarlo al final del artículo) en el que se pueden apercibir las cuatro fases en las que se divide un ciclo de crédito clásico, que a su vez están condicionadas por la política monetaria, la evolución de los tipos de interés y del crecimiento económico a lo largo del tiempo. “Es importante subrayar que el ciclo de crédito es diferente al ciclo económico, pero están relacionados al ser el nivel y el ritmo de creación de crédito un factor clave para el crecimiento económico”. 

La cuestión es, entonces, determinar en qué fase actual se encuentra la renta fija y hacia dónde puede dirigirse. Wong opina que “para la mayor parte de clases de activos de renta fija, el ciclo ha seguido avanzando hacia la fase final”. A continuación, habla sobre tres clases de activos concretas que están en un momento de transición. La primera es el crédito estadounidense con grado de inversión: “Estamos viendo signos crecientes de que las compañías estadounidenses con grado de inversión están en la parte final del ciclo de crédito. Estos signos incluyen un nivel significativo de actividad de fusiones y adquisiciones (especialmente en tecnología y salud), apalancamiento al alza, incremento agresivo del pay out destinado a dividendos y una deriva hacia ratings de menor calidad”. El experto cree que estos signos se han visto encubiertos por los bajos costes de financiación y la demanda continuada de crédito por parte de los inversores. 

La previsión de Invesco para 2016 es que se produzcan nuevas emisiones de compañías con grado de inversión “como resultado de la financiación de las operaciones de fusión y adquisición, pagos a accionistas y las regulaciones creadas para reforzar las instituciones financieras globales”. Desde la gestora creen que esta actividad emisora proporcionará algunas oportunidades tácticas. Wong indica que, dentro de las emisiones para financiar el M&A, la preferencia está por bonos que hayan sido emitidos una vez finalizada la operación, porque así permiten el estudio del tamaño del acuerdo, la liquidez, las concesiones a la nueva empresa resultante y otros factores. 

El responsable considera que la deuda emergente también se encuentra en un punto de inflexión, “en el que el crecimiento y el entorno operativo está poniendo presión sobre los fundamentales, y las compañías están gestionando la caída con un comportamiento más defensivo, por ejemplo a través de la reducción de costes, la reducción del apalancamiento y la limitación del pay out para repartir dividendos a los accionistas”. Wong afirma que en Invesco están viendo “características clásicas del final de un ciclo, como el incremento de los impagos y reestructuraciones, al incrementar la carga de deuda la debilidad de los flujos de caja”. La gestora también ha constatado una caída de la actividad emisora, por la caída del apetito tanto de los emisores como de los inversores. Asimismo, constatan la divergencia entre regiones dentro del mundo emergente, especialmente entre la deuda onshore y offshore en China. Para 2016, espera que los fundamentales sean relativamente más constructivos en Europa del Este con respecto a Latinoamérica. 

“Dado el desafiante entorno externo y la presión continuada sobre las materias primas, esperamos ver un nivel más modesto de nuevas emisiones emergentes en 2016 en relación con los últimos años, lo que podría ayudar a apoyar a la clase de activo”, indica Wong. En este entorno, la estrategia del equipo de crédito de Invesco se va a centrar en la búsqueda de oportunidades bottom-up en un entorno donde prevén volatilidad al alza e inestabilidad política. 

El último activo al que Wong dedica un comentario es al high yield: “Creemos que esta clase de activo está marchando hacia la última fase del ciclo, con el conservadurismo financiero desvaneciéndose y el incremento de las reestructuraciones en partes del complejo de materias primas”. El experto espera que la divergencia entre deuda high yield vinculada a materias primas respecto al resto de sectores sea una historia que se prolongue a lo largo de 2016, así como respecto a aquellas empresas expuestas sobre todo a EE.UU., “donde la trayectoria esperada de crecimiento es lenta, pero firme”. 

“Las presiones sobre los fundamentales del sector ligado a materias primas probablemente llevará a unas mayores tasas de impago para el conjunto de la clase de activo, pero el mercado está poniendo cada vez más en precio esa posible situación”, indica el responsable de Invesco. Éste indica que la firma mantiene una visión más optimista para el resto de sectores porque presentan un entorno de fundamentales relativamente mejor, aunque también esperan un repunte de la volatilidad desencadenado por el cambio de política monetaria de la Reserva Federal. 

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