¿Qué ideas está implementando el equipo multiactivo de Standard Life Investments en el GARS?


“Buscamos una diversificación genuina. Necesitamos diversificación para protegernos cuando las cosas vayan mal, tener cosas que hagan dinero en el escenario central, pero que también se comporten bien en momentos de estrés”. Esta declaración de Chris Nichols, miembro del equipo de inversiones multiactivos de Standard Life Investments (SLI), resume el modus operandi de la firma. “Todas las carteras deben ser muy resistentes, es muy caro y peligroso cambiar de estrategia en momentos de estrés porque gastas parte de la rentabilidad en coberturas”, añade Nichols.

Este equipo cuenta entre sus fondos al superventas GARS, acrónimo de Global Absolute Return Strategies. De hecho, ha sido el fondo más vendido en Europa durante el primer semestre de este año, con 4.318 millones de euros, según datos de Broadridge (antes Lipper). El experto indica que ahora al equipo le gusta la renta variable europea y la japonesa, en el primer caso por la presencia de estímulos por parte del banco central, por el crecimiento de los beneficios y porque “hay unas valoraciones razonables en el mercado”,  mientras que en el segundo caso destaca tanto el programa de estímulos del Banco de Japón como la debilidad de la divisa.

“También tenemos una posición en mineras globales por su vinculación con las materias primas. Estas compañías se han vuelto más predispuestas hacia los inversores, por lo que a pesar de la caída de las materias primas obtuvimos rentabilidad por dividendo”. Dicho esto, la exposición neta actual de la cartera a renta variable es de tan sólo el 13%, una proporción muy baja en relación con la trayectoria del fondo.

Dentro de la renta fija, una de las apuestas actuales del fondo es la posición corta en duración en EE.UU. , que ha dado como resultado una duración negativa en este mercado, para beneficiarse de la subida de tipos interés en EE.UU., un evento en todo caso que Nichols percibe de forma positiva ya que lo interpreta como un signo de mejoría económica.

El equipo también está generando alfa a través de estrategias de valor relativo en activos como la deuda soberana mexicana o la australiana, o cortos en el won coreano y largos en el dólar. Una de las estrategias que accede a detallar Nichols es la de largos en compañías de gran capitalización estadounidenses frente a cortos en small caps del mismo país. 

Cómo protegerse del futuro

Uno de los elementos clave con los que trabaja el equipo de inversiones multiactivo de Standard Life Investments es su modelo de riesgo Forward Thinking, con el que tratan de identificar posibles eventos extremos que pudieran materializarse en el futuro y someten sus carteras a test de estrés para comprobar cómo podían reaccionar en caso de materializarse lo impensable. Nichols indica que este modelo es complementario a la búsqueda de ideas para construir una cartera resistente y equilibrada, y se obtiene a través del estudio del comportamiento de los activos en eventos históricos, como por ejemplo durante el lunes negro de 1987, para poder observar la evolución de los activos y su correlación en lo que denomina “un test de estrés histórico”.

“El problema es que los eventos futuros no van a ser iguales que los de del pasado e incluso podrán ser peores, por lo que aplicamos un test de estrés hacia el futuro”, añade el experto. Es decir, que se estudian eventos que actualmente no son el escenario central del equipo de SLI, pero creen que podrían materializarse. El punto de partida para identificar estos posibles cisnes negros es muy sencillo: “Hacemos una encuesta al equipo de SLI y les preguntamos cuál sería su peor pesadilla”, resume Nichols.

No se trata de eventos de mercado, como por ejemplo la posibilidad de que se hubiera producido una corrección este verano, sino que se analizan eventos con desarrollo en el largo plazo que causen repercusiones duraderas. Algunos de los ejemplos analizados son la posibilidad de que se produzca una desintegración de la UE o que se produzca una crisis de gran calado en China (con estallido de la burbuja de la renta fija, caída en picado de la competitividad y malestar social) que se contagiara al sureste asiático.

“Una vez identificado el evento, le pedimos una descripción a nuestros analistas y que busquen activos directamente vinculados al mismo. Empleamos un acercamiento cuantitativo para calcular el comportamiento de los activos y luego se aplica sobre las distintas carteras que tenemos bajo nuestra tutela”, explica el gestor. Éste termina con una breve conclusión: “No se trata tanto de calcular un número, sino de predecir una tendencia frente al comportamiento del mercado”.

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