¿Qué está pasando actualmente en el mercado de high yield?


El high yield vuelve a ser una clase de activo donde los inversores están poniendo el foco tras la importante caída de los precios (subida de las rentabilidades) registradas en este mercado en 2015. A cierre de septiembre, la deuda de alto rendimiento de Estados Unidos ofrecía, de media, una rentabilidad del 8,3%. En octubre el mercado se comportó bien y la TIR se redujo hasta el entorno del 7,4% actual. En Europa la rentabilidad de los bonos terminó septiembre en el 5,7%. Ahora se mueve en el 5,16%. “La buena noticia de un mercado débil es que hay segmentos con más riesgo que ofrecen un fantástico punto de entrada al estar pagándonos muy bien por el riesgo que asumimos, más aún teniendo en cuenta que los fundamentales en muchos sectores están mejorando”, asegura Nicolo Carpaneda, especialista de inversión en renta fija de M&G Investments, en el Bond Vigilantes Day celebrado recientemente por la gestora en Madrid.

Históricamente, en la gestora británica han considerado que cuando el mercado de high yield global ofrecía una TIR promedio aproximada del 7,5% era un buen punto de entrada (ver gráfico 1). “El problema es que es un número promedio de mercado que engloba muchos sectores. Algunos lo hacen muy bien (sector sanitario, industrial) y otros lo están haciendo muy mal (como el de energía o commodities). “En los últimos años, estos últimos han sido los sectores que han mostrado una mayor debilidad, de ahí que actualmente sean los que ofrecen la mayor rentabilidad. El resto del mercado, sin embargo, permaneció estable. La buena noticia es que los sectores más sólidos y afianzados siguen pagando alrededor del 6-7%. Los inversores se dieron cuenta en octubre de que, en este momento de miedo, hay valor en los sectores más estables y en las empresas más fuertes. Aquí hay una clara oportunidad de compra”, explica el experto.

El problema del high yield es el de ser capaz de evitar los impagos. En este sentido, Carpaneda subraya que es interesante observar como, en el actual entorno de miedo e incertidumbre, la ratio de default se ha quedado en torno al 2,15%, un nivel que considera muy bajo. “Los defaults en Europa están en el 0,3%. Nunca antes han estado tan bajos. En Estados Unidos están subiendo y la ratio se sitúa en el 2,57%. En el sector de energía están aumentando y los niveles de impago rondan ya el 6%”, revela. De igual forma, en los mercados emergentes, que suponen un 20% del mercado de high yield global, el ratio de defaults ha subido hasta el 3,5%, pero limitados a Brasil y China. “Sabemos donde está el problema. Pero los defaults son una estadística del pasado. No nos dicen nada del futuro”, recuerda el especialista de inversiones de renta fija de M&G Investments.

Por ello, Carpaneda echa mano de lo que el mercado piensa que va a suceder de aquí a doce meses en el mercado de high yield. “Lo importante es entender cuánto me está pagando el mercado por este riesgo y cuántas empresas fracasarán en el próximo año. Los últimos datos, a 30 de septiembre, nos da una radiografía sector por sector en Estados Unidos, indicándonos cuántas empresas de cada sector piensa el mercado que caerán en default dentro de doce meses. En el caso energético, el mercado piensa que la mitad de las compañías que integran el sector no podrán hacer frente a sus obligaciones de deuda en los próximos 12 meses, esto es, hasta 160 empresas. No quiero decirles que estamos volviendo a comprar todo lo que sea posible en el sector, porque no es así, pero sí que el mercado está generoso. Todas las malas noticias están puestas en precio”, asegura el experto de M&G Investments (ver gráfico 2).

En otros sectores los porcentajes no son tan abultados, pero sí muy significativos. Por ejemplo, en el caso de subsectores como el de transporte, retail, materiales, medios de comunicación o tecnología el mercado está estimando en estos momentos que una de cada tres empresas fracasarán dentro de un año. “Esto es improbable. Es un mercado que se ha movido mucho y que nos está compensando por el riesgo de invertir en estas compañías. Todas las malas noticias están puestas en precio. Para no estar satisfechos con estos niveles y tener miedo a entrar tendríamos que ver más malas noticias. Ante nosotros se nos presenta la opción de ir nombre por nombre para saber dónde hay una oportunidad”. Esta necesidad de ser selectivos también resulta importante para sortear la que, según el experto, es la única preocupación que actualmente asalta a un gestor de high yield: la posibilidad de estar al final del ciclo económico mundial.

Es una posibilidad que ellos descartan pero que surge como consecuencia de lo que están haciendo algunas empresas en estos momentos. “Desde 1996 hasta 2009 el dinero prestado a las compañías high yield se fue a financiar operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A). Como inversores, esto no nos gusta porque en lugar de utilizarse ese dinero para invertir en el negocio, se emplea para retribuir a los accionistas o para adquirir otras empresas donde no se sabe muy bien si hay valor. En 2009 la actividad de M&A fue baja, pero la crisis pasó y en los últimos años el dinero que va a esta actividad está volviendo a crecer, lo que a los gestores les obliga a volver a ser especialmente cuidadosos a la hora de determinar a qué empresas se les presta el dinero. Dependerá de lo que las compañías quieran hacer con él. Ese es un verdadero elemento de riesgo que no está puesto en precio en el mercado y que debemos monitorizar. Es importante entender nombre por nombre las empresas que emiten cómo quieren utilizar el capital”, apunta (ver gráfico 3).

La estrategia que está siguiendo el M&G Global High Yield Bond

El M&G Global High Yield Bond Fund representa la cartera clásica de high yield de M&G. En ella el 59% del fondo está invertido en EE.UU. El resto está invertido en Europa y los mercados emergentes. A nivel geográfico, el gestor de la estrategia, James Tomlins, sobrepondera EE.UU, Reino Unido y los países del núcleo de Europa, incluidos los nórdicos. Por el contrario, infraponderan mercados emergentes y de la periferia. A nivel sectorial, sus principales apuestas son telecos y medios de comunicación, en detrimento de energéticas y compañías industriales, las cuales infrapondera. En términos de calidad crediticia, sobrepondera emisiones con rating ‘BBB’ y ‘B’, frente a ‘BB’ y ‘CCC’ e inferior. El 27% del fondo está invertido en bonos que están garantizados por activos de estas empresas. “El hecho de que tengan bienes materiales nos hacen sentirnos más cómodos. El porcentaje que nosotros tenemos en estos bonos es muy superior al resto del mercado, donde el promedio está entre el 10 y el 12%”, concluye.

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