¿Qué es un reverse Yankee y cómo afecta a los inversores de deuda corporativa?


En la jerga de los inversores de renta fija, un bono reverse Yankee es un título emitido por entidades estadounidenses en una divisa que no sea el dólar. Para Wolfgang Bauer, gestor de M&G Investments, esta clase de activo “se ha convertido en una parte integral del universo global de deuda corporativa con grado de inversión, sobre todo en el mercado europeo”. A continuación, Bauer pasa a explicar el porqué de este fenómeno. Empieza por las tres ventajas que suponen para una compañía americana financiarse en euros. 

“Si una firma estadounidense que presenta sus resultados en dólares desarrolla actividades en la eurozona, y por consiguiente tiene ingresos en euros, los bonos denominados en la moneda única le proporcionan una cobertura de divisas natural: en igualdad de condiciones, si el euro se deprecia respecto al dólar, los informes financieros de la compañía mostrarán ingresos decrecientes, pero también un descenso de sus gastos por intereses y de su nivel de endeudamiento, y viceversa”, comenta el gestor en primer lugar.

En segundo lugar, indica que, “aunque existe un solapamiento significativo, los grupos de inversores activos en los mercados de deuda corporativa en dólares y en euros –tanto particulares como institucionales– no son congruentes”. Esto quiere decir que, al emitir deuda en varias divisas, “las compañías estadounidenses obtienen acceso a un abanico de acreedores más amplio, diversificando de este modo su base de inversores”.

Finalmente, el experto aborda la cuestión de los tipos de interés, que en Europa son más bajos que en EE.UU. y tienen visos de seguir así por más tiempo. Además, apunta a que los diferenciales del crédito también son, de media, más bajos en euros que en dólares actualmente. “Así, las compañías americanas suelen poder pagar menores cupones al emitir bonos denominados en euros que títulos en dólares, lo cual reduce sus gastos en concepto de intereses”, explica.

Estas condiciones ventajosas han provocado que en 2015 se haya visto un incremento espectacular de nuevas emisiones. “De los 193.000 millones de euros en bonos emitidos en lo que va de año por compañías no financieras con grado de inversión denominados en la moneda única, más de una cuarta parte (50.000 millones) corresponden a compañías estadounidenses”, detalla Bauer. 

A su vez, esta cantidad supera en más de 20.000 millones de euros los volúmenes de nuevas emisiones realizadas por compañías alemanas (27.000 millones, el 14%) y francesas (28.000 millones, el 15%). “En términos absolutos, marzo ha supuesto un récord mensual de emisión de reverse Yankees este año, con casi 20.000 millones de euros impresos. Porcentualmente, mayo y julio encabezan la lista: los volúmenes de este tipo de bonos representaban casi el 50% de la emisión mensual total de bonos con grado de inversión en euros de emisores no financieros”, detalla el gestor.

Ahora bien, ¿qué comportamiento han presentado esta clase de títulos? El experto observa que se han situado en un plano inferior con respecto a los bonos de emisores de la eurozona desde octubre de 2013, con un diferencial de casi 50 puntos básicos entre los bonos BBB estadounidenses y sus equivalentes de la eurozona. Sin embargo, continúa, “esta brecha ha desaparecido”. Bajo su punto de vista, esta convergencia puede explicarse en parte por la mejoría de la periferia europea, que ha traído de la mano una compresión de los diferenciales en la eurozona. “Los inversores con reverse Yankees en cartera, sin embargo, no han podido beneficiarse de la recalificación del riesgo en la periferia, ya que los diferenciales de las emisiones industriales estadounidenses permanecieron relativamente inalterados hasta comienzos de 2015. A partir de entonces, los bonos industriales tanto americanos como de la eurozona se han ensanchado, debido principalmente al sentimiento de aversión al riesgo y a los considerables volúmenes de nueva emisión en el mercado de crédito con grado de inversión en euros”, puntualiza.

Para Bauer, este último punto “constituye probablemente el mayor riesgo para los reverse Yankees de cara al futuro”, debido al incremento de la divergencia entre los ciclos monetarios entre Europa y EE.UU. “Como resultado de esta diferencia en las políticas monetarias, las compañías estadounidenses podrían encontrar más atractivo si cabe emitir una parte significativa de su deuda en el mercado de deuda en euros, lo cual podría elevar la presión sobre los diferenciales de los reserve Yankee existentes”, indica el gestor. Éste señala adicionalmente que “el BCE podría decidir ampliar el alcance de la QE añadiendo más y más bonos corporativos europeos a su lista de activos elegibles en el marco del programa”, contexto en el que lo más probable es que los reverse Yankees se queden fuera, “lo cual podría hacer que quedaran más rezagados si cabe”.

En este contexto, el consejo de Wolfgang Bauer no es evitar esta clase de bonos, más bien al contrario, porque considera que estos activos son interesantes: permiten obtener exposición al riesgo de crédito de compañías estadounidenses sin tener que comprar títulos denominados en dólares; sus valoraciones han ganado atractivo en relación a bonos comparables de compañías europeas, y “los niveles de diferencial pueden ser particularmente interesantes cuando el emisor estadounidense no es muy conocido para la mayoría de los inversores en crédito europeos”. En este último caso, el experto se refiere a que “el emisor suele verse obligado a pagar un diferencial generoso para colocar toda la deuda que desea”, permitiendo a los inversores con mayor conocimiento de empresas americanas beneficiarse de este tipo de ineficiencias. 

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