¿Qué es el Triángulo de la Renta Fija? ¿Cómo lo aplica J.P.Morgan AM a la construcción de carteras?


¿Cómo deberían ajustar los inversores sus carteras de renta fija de cara a una subida de los tipos de interés? Para los expertos del programa Market Insights de J.P.Morgan AM, lo más difícil para dar respuesta a esta pregunta es poder determinar cuál será el rumbo del precio oficial del dinero: “Los comentaristas del mercado han demostrado que predecir el camino de los tipos es como pronosticar el tiempo. Con frecuencia, el mercado no se comporta como se esperaba, lo que vuelve arriesgado – que no costoso- cronometrar al mercado”, reflexionan desde la firma. 

En este entorno, los expertos de la gestora recomiendan como solución diseñar una cartera de renta fija lo suficientemente flexible como para aguantar todos los escenarios posibles. Denominan al método que han diseñado para construir esa cartera todoterreno el Triángulo de la Renta Fija; se trata de una cartera diversificada que pretende proporcionar los beneficios tradicionales de los activos de deuda – baja volatilidad, correlación negativa con la renta variable- pero al mismo tiempo ofrecer retornos mejor ajustados al riesgo a lo largo de un ciclo de mercado. 

Como se puede observar en el gráfico adjunto, este triángulo está dividido en tres capas que se detallan a continuación. La suma de todos los engranajes permite la creación de una cartera que puede frenar la rentabilidad en un ciclo de bajadas de tipos, pero que pueden presentar un comportamiento superior en ciclos de subidas de tipos. Además, la diversificación permite reducir la volatilidad. 

Posiciones core: en la base del triángulo

La parte más ancha del triángulo, la base, debe estar sustentada por inversiones de renta fija tracional a través de deuda de alta calidad con duraciones cortas o medias, como las que replica el índice Barclays U.S. Aggregate Index. “Hoy en día, las carteras ‘core’ han tenido problemas al generar el tercer beneficio que puedan querer muchos inversores de la renta fija, la generación de rentas. Las rentabilidades han rondado mínimos históricos durante una serie de años. Además, al considerar los inversores el potencial de una subida de tipos, les preocupan que las carteras que invierten en activos ‘core’ empiecen a perder valor, como hicieron durante el ‘taper tantrum’ de 2013”, comentan los expertos. 

Deuda complementaria en la parte intermedia del triángulo

Los expertos se refieren específicamente a un complemento “core” que actúe como elemento aglutinador de las otras dos posiciones. Son activos de renta fija correlacionados negativamente con la deuda de calidad, e incluyen también en esta parte intermedia del triángulo a los fondos de retorno absoluto, porque están pensados para generar retornos positivos en todas las condiciones del mercado. “Como están correlacionados negativamente con la parte central de la cartera, no sólo tienden a portarse mejor cuando los tipos suben, también reducen la volatilidad de la cartera”, aseveran desde la gestora. 

Un poco más de riesgo en la cúspide del triángulo

Desde J.P.Morgan AM consideran que la deuda emergente y high yield debe tener la menor ponderación en esta cartera modelo. Se trata de activos que históricamente han ofrecido una rentabilidad superior que la deuda ‘core’, pero que llevan de la mano un riesgo superior por ser más volátiles y estar más correlacionados con la renta variable. 

 

“Los inversores pueden seguir el modelo del Triángulo de la Renta Fija, combinando la deuda core, la complementaria al core y la más arriesgada para crear una cartera diversificada de renta fija que pueda aportar los beneficios tradicionales de la renta fija junto con rentabilidades más elevadas y un retorno mejor ajustado al riesgo durante un ciclo de mercado”, resumen desde J.P.Morgan AM sobre las bondades de este modelo. 

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