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¿Qué es el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP) y qué significa para México?


Durante los últimos meses, mucho se ha escuchado y leído en diversos medios de comunicación sobre el hecho de que México formaba parte de las negociaciones para establecer una posible integración económica con diversos países ubicados en la región de Asia-Pacífico. Las críticas y especulaciones no se han hecho esperar, desde que las negociaciones se hicieron de manera oculta, que el contenido limitará la fabricación de genéricos, que habrá límites en el uso de internet, afectaciones a los consumidores, entre otros argumentos generalmente expuestos en contra de la apertura comercial. Sin embargo, para poder emitir una opinión, primero debemos entender qué es un acuerdo de asociación, qué alcances tiene y cuáles son sus límites.

Desde 2008, se llevaron a cabo 19 Rondas de Negociaciones del Tratado de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) entre 12 países: Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam, mismas que concluyeron el pasado 4 de octubre de 2015 y cuyos textos fueron publicados por la Secretaría de Economía un mes después.

En ese contexto, si acudimos al texto preliminar del TPP, en su Artículo 1.1, del Capítulo 1, podemos confirmar que la intención de las partes es celebrar un Tratado que establezca una zona de libre comercio entre las partes integrantes del mismo, de conformidad con las reglas del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios. Las zonas de libre comercio (ZLC) tienen por objeto facilitar el comercio entre los territorios aduaneros que integran dichas zonas, la región Asia-Pacífico en este caso, eliminando tanto tarifas arancelarias entre dichos países como diversas reglamentaciones restrictivas del comercio entre dichos países.

No obstante, pactar una ZLC no sólo implica la eliminación de barreras arancelarias, también abarca la eliminación de barreras no arancelarias y la inclusión de disposiciones internacionales que impulsan o perjudican el derecho interno.

Y desde un punto de vista económico, su objetivo principal es promover el crecimiento económico a través de la inversión y el incremento de la producción y consumo de bienes y servicios, al establecer las bases para una competencia en condiciones equitativas y aprovechar las ventajas comparativas en la producción de bienes que no se encuentran en los demás miembros de las ZLC.
Tomando en cuenta lo anterior, el TPP no es nada nuevo para México. Al contrario, en México tenemos 21 años de experiencia con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Algunos lo ven como una ampliación de dicho tratado, aunque formalmente dicha apreciación es incorrecta, ya que subsistirían ambos tratados, lo cierto del caso es que, materialmente, los miembros del TLCAN estamos ampliando la ZLC hacía la región de Asia-Pacífico y Sudamérica.

Aun cuando las ZLC no son nuevas para nosotros, el TPP representa un tratado novedoso y a la vanguardia en muchos aspectos y áreas, particularmente en lo relacionado a temas como el del comercio electrónico, medio ambiente, pymes, transparencia y anticorrupción.

Tal como sucedió en 1994, con la firma del TLCAN, existen voces que consideran negativo formar parte de un nuevo acuerdo de libre comercio, particularmente por el perjuicio que genera a la industria y agricultura nacional. En este punto, la pregunta es: ¿vamos a seguir en contra de una apertura comercial que lleva 21 años o vamos a impulsar a los sectores nacionales con ventaja comparativa para que el crecimiento económico sea para todos y no sólo para unos cuantos?

Tenemos todo el 2016 para constituir sociedades mercantiles, desarrollar y mejorar nuestros procesos productivos y de negocios, ver los errores cometidos en 1994 y durante los últimos 20 años, impulsar la agricultura nacional, entre otras acciones, para poder iniciar con el pie derecho ante este nuevo reto.

Nota: Luis Rubio es Socio de en las Prácticas de Asuntos Gubernamentales, Fusiones y Adquisiciones y Telecomunicaciones de Jones Day México. Previo a incorporarse a la firma, Rubio fue pieza fundamental del equipo negociador del TLCAN en representación del Gobierno de México, especialmente en el área de inversión extranjera, de acceso a mercados y solución de controversias. Asimismo, Luis Rubio ha sido autor y co-autor de diversos artículos en materia de co-inversiones y telecomunicaciones en México. Es miembro de la Barra Mexicana de Abogados, de la Barra Internacional de Abogados y de la Barra de Abogados México-Norteamericana (US-Mexico Bar Association).
 

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