¿Qué es el ‘Quantitative Tightening’?


Los años de la crisis han servido entre otras cosas para ampliar el vocabulario financiero de los inversores no angloparlantes. Hoy, vocablos como “quantitative easing”, “Grexit” o “tapering” (por citar algunos pocos) están a la orden del día, y son ampliamente aceptados en la comunidad inversora. Ahora, los expertos de la industria están empezando a hablar de un nuevo concepto: el “quantitative tightening”. ¿A qué se refieren? 

Simplificando mucho, puede entenderse este concepto como la reversión del efecto de los programas de estímulo cuantitativo. Tanguy Le Saout, gestor de Pioneer Investments, pone en antecedentes sobre las circunstancias que pueden conducir a este proceso, que no debe entenderse exactamente como una normalización monetaria. Para empezar, Le Saout indica que algunos países han decidido actuar para estabilizar sus divisas y evitar así las fuertes ventas de semanas anteriores. Estas intervenciones – que ha efectuado China de forma notoria- han pasado por la venta de deuda soberana para comprar la moneda propia, lo que a su vez ha provocado un repunte en la rentabilidad de los bonos, a la par que una caída generalizada de las reservas de divisas.

El gestor se hace eco de un informe publicado la semana pasada, en el que se especula con la posibilidad de que 2015 sea el año en el que se haya registrado la máxima acumulación histórica de reservas de divisas, que irán reduciéndose a partir de ahora y en los próximos años.  “Este declive podría ser atribuible a tres grandes factores: la ralentización económica de China, la próxima normalización monetaria en EE.UU. y la caída del precio del petróleo. En nuestra opinión, es probable que el reciclaje de esas reservas acumuladas, junto con los programas QE de la Fed, empujara a rentabilidad global de la renta fija a mínimos históricos. Pero el QE ha terminado y, si cae la acumulación de reservas de divisas, esto sugiere una presión alcista sobre la rentabilidad de los bonos, una forma de ‘quantitative tightening’”, explica Le Saout. Su recomendación para afrontar este entorno es adoptar un enfoque de corta duración o de retorno absoluto. 

Otra firma que no ha dudado en adoptar este nuevo concepto ha sido AXA IM. El gestor Nicolas Trindade, que suele comentar un dato destacado a la semana, ha indicado en su última actualización que las reservas chinas de divisa extranjeras se contrajeron en 94.000 millones de dólares durante el último mes. “Es probable que esto reinicie la temática del ‘quantitative tightening’, a través del cual una acumulación menor de reservas debería poner presión alcista tanto sobre la rentabilidad de los bonos como sobre el dólar”, afirma el experto.  

La tercera firma que ha prestado atención recientemente a la evolución de las reservas de divisas es Amundi. “Asia emergente, y China en particular, han sido el principal perdedor de los ajustes de divisas post Gran Recesión”, comenta el estratega Bastien Drut, que pone como ejemplo al renmimbi: tras la quiebra de Lehman, la divisa china se ha apreciado de forma constante contra el dólar, acumulando un 13% de subida frente al dólar desde 2008. “Esta apreciación real continuada se volvió insostenible para China, que está afrontando varios y serios desequilibrios internos y ya no puede absorber todos los ajustes por divisa”, añaden desde la gestora francesa (ver gráfico). Señalan que “el dólar es la única de las grandes divisas (las otras son el yuan, el yen y el euro) capaz de absorber una apreciación de la divisa”, y añaden que el ciclo de endurecimiento de la política monetaria de la Fed “apoyará al dólar durante algunos meses”. 

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