Qué es el Índice de la Miseria y por qué es clave para determinar el rumbo de la Fed


El Índice de la Miseria, también conocido como Ley de Okun, es un indicador macro resultante del cruce de dos variables, la inflación (medida a través del IPC) y el desempleo. Creado por el economista Arthur Okun, se ha utilizado de forma recurrente como un termómetro de la evolución de las clases media y baja. Los expertos de Deutsche AWM afirman que también es un indicador útil para predecir decisiones sobre política monetaria de la Reserva Federal: “La inflación está baja actualmente y la tasa de desempleo en EE.UU. está cayendo. La Fed y su política monetaria acomodaticia pueden reclamar el crédito de este éxito. Sin embargo, el mismo éxito obliga ahora a la Fed a contemplar la subida de sus tipos de interés”, comentan desde la firma en su último informe CIO View. 

Aunque consideran que la fecha aún está abierta, los autores del informe afirman que “no hay apenas duda de que las subidas de tipos están a la vista”. En su opinión, el factor determinante de los dos que componen el Índice de la Miseria es el mercado laboral: “Una subida de tipos podría parecer garantizada por el número de ofertas de empleo, que han alcanzado su nivel más alto desde 2001, y por la fuerte caída del número de desempleados de larga duración”. Además, comentan que el Índice del Coste Laboral demuestra que están empezando a detectarse presiones alcistas sobre los salarios, “por lo que es elevadamente probable que suba la inflación subyacente en el próximo año”. 

Con estos datos en la mano, en la gestora alemana tratan de ponerse en el lugar de Janet Yellen para entrever qué decisiones podría tomar en los próximos meses. En su opinión, “bien puede preferir dar pequeños pasos en buen momento, en vez de ser obligada a tomar las acciones necesarias para estabilizar los precios demasiado tarde y bajo presión”. De esta forma, creen que la primera fase del ciclo de subidas de los tipos de interés debería abarcar la mayor parte de 2016 y supondrá el retorno a una política monetaria normalizada. “Si el mercado laboral sigue mejorando y la inflación continúa subiendo, la masa monetaria tomará las riendas”, afirman. 

¿Qué dice la historia?

Desde Deutsche AWM afirman que el próximo ciclo de subidas seguirá un patrón bien conocido por los economistas: “Cada comiendo de los últimos cuatro ciclos de endurecimiento monetario estuvo marcado por una inflación moderada y una economía en crecimiento en EE.UU. en los trimestres previos. Este entorno estable permitió a la Fed empezar a subir la tasa de fondos federales, usando sus previsiones para evitar un incremento futuro de la inflación”. Recuerdan asimismo desde la gestora que “en ninguno de estos cuatro casos llevó el endurecimiento de la política monetaria a una recesión durante el ciclo de subidas, los problemas emergieron cuando el ciclo ya había terminado”. 

No obstante, ha habido algunas excepciones a este comportamiento. Desde la firma citan el último ciclo de subidas, en el que la Fed subió el precio oficial del dinero desde el 1% hasta el 5,25% entre junio de 2004 y junio de 2006, y mantuvo este nivel hasta septiembre de 2007. A partir de entonces se produjo el reventón de la burbuja inmobiliaria en EE.UU., dando pie al posterior crack de la burbuja financiera. “Esta experiencia debería convencer a la Fed de la necesidad de un acercamiento más prudente en el próximo giro de su política monetaria. Antes de dar el siguiente paso, la Fed debería centrarse no sólo en los factores de la economía real como el mercado laboral, el ritmo del crecimiento y la inflación, sino también en los mercados de capital y el sector financiero”, aseveran los autores del informe. Añaden que, en consecuencia, los inversores “tendrán que contar con mercados llenos de baches, pero la probabilidad de que la Fed cause más repuntes de la volatilidad a través de sus propias acciones es bastante baja”. 

Los inversores también han de tener en cuenta la evidencia histórica del impacto sobre la renta fija de los ciclos anteriores de endurecimiento, ya que en momentos anteriores sus rendimientos repuntaron, frente al rally de la renta variable. “La razón de una subida de tipos había sido la aceleración de la economía, después de todo”, explican. Si en momentos de tipos bajos las empresas se han beneficiado de unos costes de financiación más baratos, PER al alza y mayores ingresos corporativos, lo que ha sido un factor de impulso para la renta variable, en el momento en que EE.UU. suba los tipos los dos primeros factores no serán aplicables, por lo que los inversores deberían centrarse más bien en las compañías capaces de hacer crecer sus beneficios. No obstante, desde la gestora advierten que “dado que el ciclo ya ha progresado y los márgenes han alcanzado niveles récord, el crecimiento de los beneficios también podría mantenerse por debajo de la media”, lo que podría dar como resultado un potencial alcista más limitado para la bolsa estadounidense de cara a 2016, aunque los expertos opinan a modo de conclusión que “el entorno general debería seguir siendo positivo para la renta variable”. 

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