¿Qué es el cortocircuito chino, a qué activos afecta y qué papel desempeña en la crisis bursátil?


Los mercados financieros chinos han empezado el año con mal pie. En tan solo cuatro sesiones, el principal índice bursátil chino (el CSI 300) se ha dejado casi un 12% y el yuan ha perdido más de un 1,5% de su valor con respecto al dólar. El lunes y el jueves de esta semana, las caídas bursátiles superaron el 7%, activando el mecanismo de ‘cortocircuito’ que suspende la negociación para evitar desplomes mayores.

Tras las violentas correcciones registradas el pasado verano, la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC) decidió poner en marcha este mecanismo de protección desde la primera sesión de 2016. Como explica Mo Ji, economista jefe para Asia ex Japón en Amundi Hong Kong Limited, “el cortocircuito, que de momento solo se aplica en el CSI 300, suspende la negociación durante 15 minutos cuando el índice oscila un +/- 5% y durante todo el día si el movimiento supera el +/- 7%. Cuando se activa, afecta a las acciones de clase A, B, a los fondos de inversión (excepto a los ETF de oro, monetarios y de renta fija), a los bonos convertibles, a los bonos corporativos intercambiables y a todos los futuros sobre índices, incluidos los futuros sobre el CSI 300, el CSI 500 y el SSE 500, pero no a los futuros sobre bonos del Tesoro”.

El mecanismo de cortocircuito ha sido adoptado por diversos países como Estados Unidos, Corea del Sur o Japón y, en general, funciona como estabilizador del mercado. Sin embargo, tan solo cuatro sesiones después de su aplicación, parece evidente que el cortocircuito chino no está teniendo el efecto deseado y tendrá que ser modificado. ¿Por qué? “Los límites del 5% y el 7% están demasiado cerca y no consiguen calmar el pánico de los inversores”, afirma Ji. “Como comparación, los límites se sitúan en el 7%, el 13% y el 20% en Estados Unidos y en el 8%, el 15% y el 20% en Corea del Sur”.

Otro factor que, en opinión del experto, agrava la situación en China es la norma de negociación T+1, que impide que los inversores puedan realizar compra-venta de acciones en el día. “Bajo la norma T+0, los inversores pueden negociar sus posiciones intradía para mitigar las pérdidas derivadas de decisiones de inversión previas. Sin embargo, bajo la norma T+1 adoptada por China, los potenciales compradores se ven frenados por el temor a que no podrán cambiar de opinión y, por ejemplo, vender si el precio de la acción continúa cayendo”.

El jueves por la noche, el regulador chino anunció que el mecanismo de cortocircuito quedaba suspendido a partir del viernes, 8 de enero, al reconocer que los efectos negativos superaban a los positivos. La nueva situación implica que las caídas bursátiles del CSI 300 han dejado de tener un suelo.

 

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